Padre he pecado....(Jack Thomas )

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Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Lun Jul 02, 2012 11:43 pm

Domingo por la mañana, el centro estaba colapsado de coches, hora punta. Mi dolor de cabeza aumentaba por momentos gracias a las cantidades industriales que había ingerido por el tequila y no solo eso las bocinas de los coches cada vez eran mas fuertes, mi cabeza iba a estallar y junto a ella mi mala leche también

. Saque mi cabeza por la ventanilla y grite un "Joder, moveros". Tenia cita con el párroco para darle la ropa y comida que había recogido. La verdad es que creo que me citaba por la mañana para castigarme. Si, lo hacia para que mi cabeza estuviera cada vez peor y mis horas de sueño, los clasons no paraban y aquello no se movía, menudo atasco estaba montado. Vi como el reloj marcaba las 12, mierda.

Tenia que llegar antes de la misa sino podría encontrarme con todo tipo de feligresas que criticaran mis pintas. Ya las estaba viendo, como me miraban mi vaqueros, mi camiseta larga y mis converse negras, estarían encantadas de avasallarme con sus criticas. Odiaba a esas mujeres que hacían barbaridades y se creían que ir a la iglesia ya estaba, que todo estaba resuelto. Pues no, no lo estaba. Los niños de África seguían muriendo de hambre, seguía habiendo Guerras y seguía la contaminación, si, lo que suponía. No hacían nada, seguían rezándole a Dios. Mientras el Papa tiene un anillo en el dedo que podría alimentar a todo el tercer mundo. No es Dios, es esta gente corrupta que se aprovecha de los miedos y de las inseguridades de la gente. Mi mente se fue a otro lugar cuando de repente un coche rojo empezó a moverse, bien!.

El coas estaba cediendo y poco a poco los coches empezaban a andar. Cuando tuve la oportunidad gire a la derecha y me metí en el camino para la Iglesia. Gire a toda velocidad y aparque justo al lado de otro coche, ni siquiera rozarle, mira al techo y dije un "Gracias a Dios" mientras bajaba del coche. Abrí el maletero y pude notar a mi espalda que mil ojos me miraban, no ahí estaban las feligresas. Ni las mire, ni me gire para que siguieran comentando, solo saque la ropa en una maleta y la comida en unas cuantas bolsas. Tenia las manos ocupadas y no podía ni cerrar el maletero, era increíble, estaban en la casa de Dios y ninguno se había dignado a cerrarme el maletero, eso demuestra la clase de gentuza que hay por el mundo. Mientras yo intentaba que mis bártulos se cayeron por el suelo los "Buenos cristianos " entraban a misa, negué con la cabeza y cerré el coche como pude, escuchando el sonido de las campanas. Cerré el mustang y eche a correr hacía dentro, tropezándome con el escalón, vi como todos se giraban para mirarme mientras yo me sonrojaba un poco. El padre Miguel se encontraba a mi espalda y me ayudo a levantarme

-Muchas Gracias Padre, hoy me he levantado muy patosa- dije mientras sonreia. El padre nego con la cabeza sin perder la sonrisa.- No te preocupes hija, trae que te ayudo.- dijo el padre quitandome las cosas y dejandolas en un cuarto.- Muchas Gracias Padre de nuevo- dije sonriendo, estaba a punto de irme pero cuando estaba punto de cruzar la puerta el padre me agarro del brazo.- Hija, ya que estas aqui entra, ven. Te hago un sitio.- dijo mientras me llebava a la parte de delante.Vi como el padre tocaba la espalda de un chico increible, guapo, con los ojos azules y el pelo rubio. Le mire de nuevo y trague saliba. El padre me sento en el banco.- Jack, hijo mio. Esta es Julls, una de las chicas que traen comida , ropa y juguetes. Ultimamente ha faltado mucho y necesita que alguien la guie esperitualmente. Aqui te la dejo, no dejes que se escape.- dijo el padre mientras se alejaba. Pks...Pks Padre, Padre pero no me deje aqui.- Le susurre mientras le miraba como se alejaba algo contento. Mire de nuevo al chico y mire al suelo sin decir nada, esperando que mi domingo mejorase.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Mar Jul 03, 2012 12:37 am

Aquella mañana de domingo, en la que el cielo había aparecido encapotado –como, por otra parte, era normal en Londres y en el resto del Reino Unido, así como en Irlanda– y amenazando lluvia, había decidido madrugar. No era únicamente porque ya llevaba tiempo durmiendo en exceso, recuperando las horas de descanso de las que en Irak no podía disponer apenas; era, también, porque el deber me llamaba, tanto por ser el día del Señor como porque el día anterior había recibido una llamada de la desolada novia de uno de mis compañeros, comunicándome que habían repatriado su cadáver y, tras el entierro, al que había acudido el día anterior, sería el funeral, ya la mañana de aquel domingo. Esa era la razón por la que aquel día, a eso de las nueve de la mañana, estaba ya levantado y duchado, anudándome la corbata oscura frente a uno de los espejos de mi casa para, después, ponerme los gemelos de las mangas de la chaqueta del traje que llevaba y estar más o menos listo para salir. En lo que me costó anudarme la corbata, segundos porque tenía mucha práctica y lo hacía de manera inconsciente casi, pude localizar con la mirada mi móvil, mi cartera y mis llaves, que cargué para poder dejar mi casa e ir en dirección a la iglesia, una a la que normalmente solía acudir. Durante el trayecto en coche (porque la gente era tan desconsiderada que, de tomar el transporte público, probablemente escucharía sus comentarios criticando que fuera de traje oscuro, casi de luto), agradecí que hubiera sido el evento pronto, porque apenas había tráfico a aquellas horas (la hora punta comenzaría después, a mediodía, cuando la gente tuviera sus pausas de ir a comer) y llegué enseguida. Aparqué, salí del vehículo y sólo entonces me dirigí hacia el interior de la iglesia, en el que ya estaban los familiares de mi colega George Collins para darle el último adiós.

La siguiente hora y media transcurrió entre, primero, deseos de pésame por mi parte hacia la familia y, después, el funeral propiamente dicho, tras el que yo insistí en quedarme en la iglesia unos momentos para, como acostumbraba, rezar por otro amigo muerto por defender al país de la indeseable plaga de los infieles y que, para garantizar la seguridad de todos, tenía que sacrificar su propia vida. Así lo hice; con la mano en el pecho, donde reposaba la cruz de plata que llevaba siempre al cuello, comencé mis oraciones en un silencio únicamente roto por el ir y venir del párroco, y en un ambiente tranquilo en el que sólo turbaba la visión el humo de las velas, cuyo particular olor se mezclaba con el de humedad que se acumulaba entre las viejas piedras que componían la superficie de aquel lugar. Transcurrió un rato, del que únicamente fui consciente cuando las campanas del exterior de la iglesia dieron las doce, y sólo entonces consideré que había llegado el momento de marcharme dado que tenía cosas que hacer, pero no pude hacerlo porque tras un jaleo considerable el párroco vino hasta donde yo estaba.

Iba acompañado de una chica joven, morena de ojos claros, a la que no había visto nunca por allí pese a que asistía bastante, incluso a mi manera, una que no entraba exactamente en el concepto de católico practicante. Me dijo que había faltado mucho últimamente y con aquello mi mirada se afiló, se hizo más hostil al dirigirse hacia la chica, de nombre Julls, que iba cargada con un sinnúmero de cosas entre los brazos y que por orden del párroco se sentó en mi mismo banco. Aproveché que aún quedaban unos minutos antes de que empezara la misa para mirarla fijamente e incluso girarme hacia ella, que parecía algo incómoda por mi presencia, probablemente.
– Tiene que ir a preparar las cosas de la siguiente misa, probablemente después puedas seguir hablando con él. Por cierto, soy Jack Thomas. – le dije, estirando la mano para estrechar la suya y, así, presentarme. Las señoras que había por allí, unas para las que la religión (lamentablemente) era más costumbre que pura vocación, nos dedicaron una mirada significativa, sobre todo a ella porque yo era un rostro más conocido en aquella comunidad de fieles, y eso hizo que enseguida me sintiera lo suficientemente incómodo y observado como para compararlas con espías insurgentes y querer salir de allí, una oportunidad que podía utilizar por la chica que tenía al lado, Julls, y sus bártulos.
– Si quieres te acompaño a dejar todo eso en la sacristía, así no interrumpimos la ceremonia. – susurré, para que sólo lo escuchara ella y, momentos después, levantándome del banco y haciéndole un gesto para que me siguiera. En apenas un momento estuvimos en la puerta de la sacristía, y un monaguillo que había por allí nos abrió para que ella dejara todos sus bártulos y yo pudiera, por fin, irme de allí.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Mar Jul 03, 2012 10:48 am

Pude escuchar una voz a mi lado que me hablaba, no podía ser. El chico que parecía un tempano de hielo, me estaba hablando, a mi. A Julls Kaplan la chica mas simple de todo el mundo. Aparte la vista del brillante suelo y le mire con una de mis mejores sonrisas, asintiendo. La verdad es que lo único que quería decirle al Padre Miguel es que era un capullo y imbécil por hacer que me sentara en primera fila, algo que nunca me ha gustado porque es como ponerte en clase en primera fila, los empollones van en la fila de delante y yo no soy una empollona, siempre he creido que era una macarra. Vi como extendía la mano y se la cogí sonriendo.

-Julls , Julls Mery Kaplan pero el Mery no lo uses nadie me llama asi.- dije sonriéndole, la verdad es que agarraba fuerte la mano, se la solte y volvi a mirarle negando con la cabeza.- No, no tengo nada mas que hablar con el la verdad. Solo vine para traer estas cosas y ahora te ha encasquetado el marron a ti, en el fondo lo siento. Jack.- dije bromeando mirándole, esperando una sonrisa por su parte pero ni una leve, negué con la cabeza.

Me quede mirando a una Virgen mientras oia como murmuraban a nuestra espalda, para proclamarse santas sus comportamientos no eran muy cristianos. Me puse un mechon de pelo detrás de la oreja mientras se reian a nuestra costa, estaba a punto de girarme y gritarles pero justo en el momento, Jack me susurro unas palabras. Le mire directamente a los ojos y asentí.

- Gracias, eres muy amable pero no tenias por que hacerlo.- le susurre en un tono tierno mientras caminaba por el pasillo. Deje que el monaguillo abriera la sacristía y meti las cosas ordenadamente allí.

Salí del cuartito junto a Jack mientras buscaba las llaves del mustang en mi bolso, cuando logre alcanzarlas le mire de nuevo.


-Gracias otra vez, creo que sin ti hubiese vuelto a caer.- bromee mirándole.- Vaya…me da que no eres un chico de sonrisa fácil. Aunque no debe ser muy agradable perder a alguien.- dije mientras le miraba. Antes de entrar lei el nombre de un hombre antes de entrar, supongo que este chico iria a su entierro. Bueno….no te molesto mas, Jack. -A ver si nos vemos otro dia.- dije mientras volvía a mi mustang pero me temo que me quede con muy mal sabor de boca, cerre de nuevo la puerta y le llame mientras volvia hasta su lugar.


- Perdona que te moleste otra vez pero se me había ocurrido que podría invitarte a un café o aun te.- dije sonriendo y gesticulando.- Te lo debo por molestarte en tu momento de oración, además he hecho unas pastas muy ricas igual te hacen sonreir por fin, chico de hielo.- bromee al final mientras me apartaba un mechon de pelo de la cara. Pude ver que no estaba muy interesado y sonreí mas.- Oye no voy a pegar, ni nada por el estilo. Solo es un te, eso os encanta a los ingleses, ingleses.- dice sonriendo mientras le miraba.- Ademas no creo que puedas salir de aquí, te han acorralado.- dije mientras señalaba a su coche que estaba rodeado por otros, sonreí y le mira.- Vaya….me temo que Dios esta hoy de mi parte.- dije sonriendo mientras caminaba a mi coche.- Vamos, creo que hoy na va a ser tu dia, Ingles.- dije sonriendole

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Jue Jul 05, 2012 9:04 am

Algo de lo poco que había visto en aquella chica y que podía utilizar en su favor para formarme una buena opinión de ella era un comentario que había hecho casi de pasada después de que la dejara en la sacristía, aquel pésame que no sentía, porque nadie lamenta la muerte de una persona que no conoce por muy beatífica que se autoproclame. Eso, junto al hecho obvio y demostrado de que yo no era alguien que sonriera a menudo, la hacía alguien cuando menos observadora y que pese a todo se fijaba en más detalles que una mayoría tendente a pasar del tema, pero un gran contra que tenía era, precisamente, lo que había dicho... o no, mejor cómo lo había dicho, y es que no callaba ni debajo del agua. No sabía qué había hecho últimamente, concretamente desde que había vuelto de Irak, para que me tocara estar rodeado de mujeres que no dejaban de parlotear, primero Paola y después la tal Julls, pero al parecer era una constante que no me agradaba demasiado precisamente por el hecho de que yo no era un hombre de muchas palabras y socializar no era mi actividad preferida a no ser que tuviera que hacerlo por obligación. En aquellos casos, ejercía de ejemplo perfecto de flema y educación británicas y salía del paso como podía, pero en la mayoría de las situaciones prefería no tener ni que hacer el esfuerzo de seguir una conversación que no solía llevar a ninguna parte, pues la experiencia me decía que realmente había muy pocas personas con las que mereciera la pena hablar.

Julls se despidió de mí y se fue directa a su coche mientras yo hacía lo propio, pero al estar mi Bentley aparcado algo más lejos me costó recorrer el camino más tiempo que a ella recorrer el que la llevaba a su Mustang y volver conmigo. Me dijo que mi coche estaba totalmente rodeado por otros – lo cual me hizo preguntarme, a su vez, si es que era el único al que no le habían regalado el maldito carné de conducir en todo el Reino Unido – y me invitó a tomar un café o un té, acompañado de pastas que había hecho ella misma. Si aquello me hizo alzar una ceja, curioso cuando menos por su extraño comportamiento, el hecho de los motes consiguió que sonriera de una manera particular, desde luego poco sincera. Si tuviera que definirla, probablemente diría que aquella era una sonrisa incómoda que evitaba que salieran de mis labios palabras que, en el exterior de una iglesia, quedarían muy mal.

– Prefiero que me llames únicamente Jack, Julls, de la misma manera que yo no utilizaré el Mery contigo. Los dos ganamos, ¿no crees? – le dije, educadamente gélido como correspondía a mi educación británica de primera y, también, a mi herencia (de la cual estaba más que orgulloso, aunque no me gustara demasiado que ella me llamara inglés porque prefería que utilizaran mi nombre, que para eso estaba). En cualquier caso, dado que hasta después de la misa no podría sacar mi coche y no era tampoco plan de moverme por el centro de Londres solo y sin mi vehículo, no me quedó más remedio que aceptar que su idea de invitarme a lo que fuera no era tan mala idea, por lo que simplemente me encogí de hombros.
– Y supongo que tengo un rato para tomar algo, al menos hasta que pueda sacar el coche de ese sándwich que han hecho con él. Aceptaré un té, siempre y cuando no tenga teína, porque no bebo nada que lleve sustancias excitantes, estimulantes o tranquilizantes, por norma general. – añadí, aceptando su proposición y pensando que como dedicara tanto tiempo a la cocina como dedicaba a parlotear sin parar, probablemente sería una muy buena cocinera. Quizá en el fondo aquella chica, Julls, no acabara cayéndome ni tan mal, pero era muy pronto para saberlo, sobre todo porque aún no la había puesto a prueba y, por ende, no sabía si era una buena cristiana o una desviada que se hacía pasar por buena creyente.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Jue Jul 05, 2012 11:03 am

Pude ver como Jack, mi queridismo Jack se moría por dentro. Mirándole directamente a los ojos, sabia que estaba deseando soltarme algún corte para que yo no supiera donde atacar, todo muy bien preparado. Gire un poco la cabeza concentrada en sus gestos, su rígida postura, la mirada fulminadora. Si, realmente sabia como intimidar a la gente con esa pose de Poli educado pero que te pegaba un par de patadas en el estomago cuando nadie miraba, ese agente corrupto.

Jack parecía eso, alguien que es bueno por fuera y sucio por dentro. Como si, escondiera algo detrás de esa pose de tío que no le importa nadie, que no le preocupa nadie, solo sus propios principios. Torcí un poco los labios mientras jugueteaba con mis llaves en la mano, moviendo el juego por toda esta.Parecía que le estuviera contando la película mas aburrida del mundo, me caía un poco bien. Habría que ver, que esconde tras esa mascara pero de momento ganaba puntos hasta que tubo que decirlo.

La palabra prohibida, el nombre que nunca se comentaba. Mi expresión cambio de una sonrisa tierna a una tensión completa de mi cuerpo, nadie me llamaba así. No lo permito, ese nombre no se puede decir, sino....puede que te arranque la cabeza con una sola zarza. Estaba a punto de gritarle, de pegarle tal patada en el culo que no pudiese sentarse en su vida pero solo le sonreí de manera incomoda y me acerque.

- Vale, Jack. Te llamare así desde ahora hasta que mi ultimo suspiro de vida salga de mis labios pero nunca, nunca, nunca. Utilices ese nombre en una frase que se vea que es el mio porque no me gusta.- dice mirándole.- Y aun no estas preparado para que sea desagradable.- murmure mirándole.

Quería ser amable y educada. No quería que viera la parte vulgar de mi misma, bastante ya decía mi ropa con que era una desaliñada como para que pensara que tampoco se comportarme, eso es. Julls Kaplan guarda las formas como la dama que es. Le volví a mirar mientras echaba mi melena hacia un lado, acercando las manos a mis caderas, apoyándolas en estas mientras me daba unos golpecitos mirándole.Le mire entrecerrando los ojos, apretándome los labios y mordiendomelos algo nerviosa mientras le escuchaba. Vale, un te sin teina. Nota mental en movimiento, pensé. Pero enserio? Osea vale que el tequila a estas horas era muy perjudicial pero un te, sin teina? Bueno...en el fondo no era tan raro. Le hice un gesto para que se acercara al coche y asentí.

- Si, la verdad es que te han cerrado en banda pero el lado bueno es que vas a probar las mejores pasta de todo Londres, es maravilloso.- Bromee, le mira y ni una sola sonrisilla, sonreí y mire al frente.- Perfecto, un te.- dije mientras arrancaba.- A por cierto Jack.- le dije para llamar su atención.- Agárrate y ponte el cinturón.- dije mientras arrancaba de forma poco moderada.

Salí del aparcamiento en un abrir y cerrar los ojos. Lo mas importante es que no le di a ningún coche, todos perfectos el que no parecía muy contento era Jack. Creo que no le gustaba mi forma de conducir, así que reduje un poco y empece a conducir mejor. Le mire un segundo, volviendo a mirar a la carretera.

- Y dime Jack, En que trabajas? Si me lo quieres decir aunque....tienes pinta de policía o de soldado, no te lo tomes a mal enserio.- dije mientras tragaba saliva por si le había incomodado.- No tienes que contestar sino quieres.- dije mientras aparcaba al lado de mi casa.

Una casita de dos pisos, blanca. pegada a unas cuantas mas con dos Jardines. El de la parte de atrás y el del porche. Le sonreí y cerré el coche cuando empezó a caminar hacia mi casa, le corte el paso, colocándome delante de el para abrir y que no saliese Terry (Perra) ni Luna (Gata). Cuando metí la llave y entre, bingo. Terry salto y me empezó a lamer toda la cara mientras yo me reía y le pedia que parase mientras tanto Luna se fue a los pies de Jack y empezó a ronronear.

- Vaya...parece que le gustas, la verdad es que Luna no suele ser muy amistosa con nadie pero le has gustado.- dije sonriendo mientras bajaba a Terry y cerraba la puerta.- Pasa, no te quedes ahi. Siéntate en el sofá o puedes venir con nosotras a la cocina.Verdad?- dije mientras acariciaba a Terrry. Cuando llegue a la cocina me puse a buscar el Te sin teina.


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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Vie Jul 06, 2012 12:57 am

En el fondo seguía sin tener claro por qué había aceptado su oferta de ir a tomar el té por ahí cuando probablemente ella y no acabáramos congeniando y yo acabaría descubriendo algún secreto que escondía y que la hacía mala cristiana, ergo merecedora de que le diera una lección. Sin embargo, lo había hecho; por incomprensible que me pareciera (y, de hecho, me lo parecía) ahí estaba, recién invitado por Julls Kaplan a montarme en su coche para ir a tomar un té con pastas y acabar con aquel paripé el tiempo suficiente para que le diera tiempo al reverendo a acabar la misa y, con ello, a que las mujeres que habían aparcado taponando mi coche pudieran irse y dejarme ir a mi garaje y, después, a donde fuera, a aprovechar la tarde por ejemplo. Apenas tuve tiempo de pensármelo, en realidad, porque cuando me subí al coche y ella arrancó (recordándome innecesariamente que me pusiera el cinturón de seguridad, algo que tenía por costumbre desde siempre) lamenté haber aceptado por su manera de conducir como una auténtica loca, casi como si tuviera el pie pegado al acelerador con un peso que la obligaba a correr más y más pero sin mirar, como con una venda en los ojos. Ni en todos mis años destinado en Irak y, por tanto, conduciendo y siendo conducido en circunstancias mucho peores que aquellas había visto a alguien conducir tan a lo loco, y eso era bastante; tanto que, de hecho, incluso ella misma se dio cuenta de mi incomodidad y terminó conduciendo con algo más de cabeza.

Finalmente llegamos a su casa, donde nos bajamos y una gata, Luna según Julls, se me acercó a los pies, ronroneando y pidiendo mimos. Un perro que había por allá dedicó su atención a mi acompañante, y en vista de que la gata (en contra de lo normal, ya que las gatas hembra solían ser agresivas con los extraños) seguía queriendo que la acariciara, me agaché y la cogí en brazos con la experiencia de quien ha hecho eso más de una vez para llevármela al interior de la casa, concretamente al sofá, puesto que no quería dejar a una gata sola en la cocina, consciente de los destrozos que podía causar de nuevo por experiencia, puesto que Abel alguna vez la había liado bastante en esas mismas circunstancias y si estaba en mi mano prefería evitarlo, era un gesto básico de educación hacia ella. Una vez sentado en el sofá, la gata se sentó en mi regazo, hecha un ovillo, y ronroneó de nuevo, con lo que empecé a acariciarla detrás de las orejas a la espera de que viniera Julls, que poco después lo hizo, con varios tés y pastas como las que me había prometido antes y que, según ella (y pecando de soberbia, por cierto), eran las mejores pastas de todo Londres.

– Parece que Luna se lleva bien conmigo. Las gatas, y mi propio gato, suelen ser bastante agresivos, pero ella está pacífica... de momento. Supongo que cuando se canse se irá, como hacen todos los animales. – comenté, encogiéndome de hombros y acariciando de nuevo a la gata, antes de posar la mirada en Julls, que estaba ocupada sirviendo los tés en las tazas respectivas.
– Y por cierto, antes has acertado. Soy soldado, pero ahora estoy de permiso y por eso de vuelta en casa. – añadí, haciendo referencia al comentario que ella me había hecho antes, al entrar en la casa. Suponía que se me notaba en cómo me movía, en mi actitud o en lo que fuera en que se había fijado y por eso lo había acertado tan fácilmente, algo que me molestaba porque a aquellas alturas ella sabía más de mí que yo de ella, y eso no me dejaba en una posición que me gustara. Por eso mismo observé su casa, su salón, lo que podía ver de ella a través de la decoración que había por allá, y por su juventud llegué a una única conclusión: era estudiante, probablemente de algo relacionado con las artes manuales o con las letras.
– ¿Tú a qué te dedicas? Si tuviera que elegir algo diría que eres estudiante universitaria, por tu edad... Eres más joven que yo. Por la decoración de tu casa diría que es algo relacionado con las humanidades o con el arte, pero me pega más esa opción... ¿Estudiante de artes? – inquirí, alzando una ceja y con tono neutro que no revelaba absolutamente nada de mi opinión acerca de los aristas... Por suerte para ella, porque me parecía sinceramente que desde el s. XX el arte se les había ido de las manos a esos que decían dedicarse a él y que se habían vuelto una secta totalmente cerrada y absurda que no hacía nada salvo darse a toda clase de vicios posible en pos de una “inspiración” que me parecía estúpida al dar como resultado basura, no obras de arte. Si ella era realmente una estudiante de artes, muy probablemente fuera uno de esos colgados que les dan a las drogas para alcanzar su nirvana (o su destrucción, pues tal era el efecto de esa clase de sustancias en el cuerpo de las personas, un regalo de Dios que no había que mancillar) o su punto de mayor inspiración, y eso era algo que me desagradaba profundamente porque tratar con adictos era sencillamente lamentable. ¿Cómo podían estropear de tal manera un regalo que Él nos había hecho? ¿Cómo podían despreciarlo tanto? Eran algo que, sin duda, había que erradicar, por desagradecidos y por inconscientes.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Vie Jul 06, 2012 11:23 am

Sonreí mirando hacía otro lado cuando empece a echar el te con cuidado de no derramar nada, pensando en sus palabras. Luna, pacifica? Si era un terremoto, no le gustaba que nadie se la acercara, solo yo. Desde que era una gatita adorable, la cuide y la mime ya que estaba solita. Aun lo recuerdo, cogiéndola de aquella rueda de neumático. Me puse un mechón detrás de la oreja y cruce mis piernas con tranquilidad mirándole. La verdad es que desearía saber que estaba pensando en ese momento, lo que le pasaba por la cabeza, algo que me diera pie a saber algo mas. Todo el mundo siempre suele salir de su coraza pero me temo que Jack no es de esa pasta , es un chico totalmente involucrado en lo que cree, en lo que siente. Me quede mirándole fijamente un segundo, intentando adentrarme en lo que es el de verdad pero una de esas miradas frías como el hielo apareció y apago mi visión de nuevo.

- Si pero es muy raro, Luna nunca quiere acercarse a nadie. Es muy buena cuando quiere solamente y de pacifica nada, es muy muy mala.- dice mientras la acaricia la cabecita.- Tienes un gato? Como se llama? - dice mientras se acerca una pasta a los labios mirándole.- Espero que sea un nombre realmente bueno.- bromea con un tono tierno, mordiendo la pasta.

Me acerque el Te verde que había elegido para mi y pegue un pequeño trago, notando como el dolor de cabeza iba disminuyendo por segundos, me mordí los labios saboreandolo y encontrándome bastante mejor. Le volví a mirar y sonreí ante sus palabras. Me pase los dedos por los labios, esperando que ninguna gota de te estuviera por estos.Gire la cabeza como un gatito y sonreí.

- Bueno he tenido suerte eh.- bromea con una sonrisa.-Es que se os reconoce enseguida, cuando fui a ver a mi tío Bill al ejercito, eran todos igualitos.- dice mirándole a los ojos.- Pero también tenéis una marca especial, eso también te lo digo

La verdad es que no se porque había dicho eso, igual porque quería que se sintiera cómodo. En fin, lo único que creo es que sino hubiera soldados no abría guerras y no tendríamos armas. Las tolero porque son necesarias pero las armas son destrucción. Vale, es cierto que me he criado casi con ellas, gracias a mi padre. Sabia como desmontar un arma y volver a hacerla con los ojos vendados en un minuto. Sabia disparar a una distancia lejana y también sabia como romperte el brazo por tres partes solo con tocar una parte de tu brazo.

Pero siempre he sido muy pacifica, no suelo ser violenta sino es necesario. Le volví a mirar sonriendo, escuchando todo lo que decía. Si, era una artista. Me encanta todo lo relacionado con el arte pero creo que el arte nace de ti, tienes que tenerlo muy adentro y dejar que se extienda por tu cuerpo hasta llegar al extremo y poder experimentar esa sensación tan cálida cuando acabas una de tus obras.Asentí mirándole mientras cogía mi taza.

- Si, estoy estudiando segundo de carrera de Bellas Artes en la uni de aquí.- dije sonriendo.- Vaya....has acertado, tengo que darte un premio?- bromee sonriendo, hasta que vi su rostro cambiar, rote los ojos y le mire.- Es una broma Jack.- dije mientras le miraba a los ojos.- Adoro el arte, creo que no es solo....algo que aparece. EL arte es...algo increíble que hace que te sientas tan vivo y tan...realizado. No sabes que es, estar 12 horas delante de un lienzo y no haber echo nada pero cuando lo acabas....es algo tan...pleno. El arte lo creamos nosotros, es algo único e inigualable.- dije algo emocionada, le mire y ladee la cabeza.- Perdona no quería aburrirte, es que...el arte me encanta.- dije mientras bebía un poco de te.- Mmm pero yo soy una artista, no una friki enajenada que piensa que con meterse un par de rayas le saldrá una capilla sixtina.- dije mientras dejaba la taza en su plato mirándole.- Y ti? Que te apasiona? La guerra? El poder? Dios? Una mujer?- dije como si nada, como si Jack fuese un amigo de toda la vida pero rectifique.- No tienes porque decirme nada sobre tu vida sino quieres, no quiero ponerte en ningún compromiso.- dije mientras comía otra pasta, distraída.Notando como la miraba, suponía que deseaba matarme alli mismo y creo que si las miradas matasen, ahora mismo estaría muerta.- Quieres mas Te?- dije cogiendo la Tetera entre sus manos.


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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Mar Jul 10, 2012 12:20 am

Mi intuición respecto a ella había sido, como solían serlo todas las que tenía de aquel tipo, acertada. Si algo me había dado Dios, además de todas las pequeñas cosas buenas y malas que me conformaban pero que eran fruto de Su deseo, era una capacidad de observación y de deducción para nada desdeñables, pues más de una vez me habían salvado, en mayor o menor medida, la vida... y me permitían, además, saber cosas como aquellas simplemente prestando algo de atención a mi alrededor, fijándome en pequeños detalles que de lo contrario pasarían desapercibidos y que sobre todo decían mucho de la persona en cuestión. Esa era una gran ventaja de la que disponía para utilizarla siempre que quisiera; eso, claro, y mi inteligencia, así como mi fe, que me habían sacado en conjunto de situaciones que nadie más habría podido superar como lo había hecho yo: fortaleciéndome, resultando el claro vencedor de esa clase de condiciones adversas de tal manera que las utilizaba a mi favor. Sin embargo, esa capacidad de observación que a mí personalmente tanto me beneficiaba podía volverse en contra de esas personas a las que observaba, ya que muchas veces la había utilizado para detectar en apariencias perfectamente normales e, incluso, buenas, cualquier desviación, por mínima que fuera, del camino recto. Y en Julls estaba tratando de utilizar esa observación al máximo para ver si simplemente era tan molesta por no callarse ni debajo del agua porque le venía de fábrica así o si, por el contrario, lo estaba haciendo a propósito para distraerme de cualquier otra cosa que no quisiera que averiguara... Con su discursito sobre el arte, al menos, lo había conseguido.

– Mi gato se llama Abel, y si Luna es como dices que es, mi gato debe de ser su hermano perdido, porque se comportan igual. – repliqué, acariciando la cabeza de la gata y pensando, en mi fuero interno, que aún así Abel era peor porque él nunca había dejado que se le acercara nadie que no fuera yo (y eso en los mejores días, porque normalmente era muy agresivo), mientras que Luna había dejado que yo la cogiera y la acariciara, como estaba haciendo en aquel momento, aunque tampoco me fiaba demasiado ya que, a fin de cuentas, era un gato. Como buen felino, animal agresivo y elegante donde los hubiera, sólo dejaría que yo la acariciara hasta que ella quisiera que lo hiciera, momento en el que se separaría de mí, seguramente de manera incluso fiera, para que la dejara en paz y la dejara acudir a cualquiera de sus rincones por la casa. Como si no conociera a los gatos, teniendo yo uno...
– Como todos, cada soldado es un mundo. Puedes decir que tenemos algo en común, pero si nos quitas el uniforme podemos pasar por cualquier persona que se dedique a cualquier trabajo, así que yo no diría que estemos cortados por un patrón especial... al menos la mayoría, hay algunos que sí, pero sólo los mejores en lo que hacen. – añadí, encogiéndome de hombros al final e ignorando deliberadamente lo que había añadido después ya que, como bien había dicho, no era asunto suyo saber lo que me movía o lo que me dejaba de mover.

Di un trago a mi té y volví a dejarlo en la mesa, y en ese momento Luna me clavó las uñas en la mano para utilizarla como base que le permitiera estirarse. Se separó enseguida, de todas maneras, y con un salto bajó de mi regazo y se dirigió a una zona de la casa únicamente suya (porque ella lo había decidido así) mientras yo me miraba la mano, con un rasguño de nada que ni siquiera dolía (bueno, en realidad bien podía estar desangrándome porque tampoco me dolería, pero igualmente era un rasponazo de nada) y con la que cogí una pasta para mordisquearla y acompañar al té sin teína que bebía.
– No, gracias. Aún me queda bastante en la taza, y no necesito más. – le dije, encogiéndome de hombros y tentándola con la mirada a que no me preguntara nada respecto a lo que me movía porque, de todas maneras, eso era algo que sólo nos afectaba a Él, a mis escasos amigos más cercanos, como mucho a ciertos miembros de mi familia (desde luego no a mi hermana, al menos no en la medida en que no la juzgaba en base a lo que me movía) y a mí, pero a nadie más; desde luego, no a alguien que acababa de conocer y que era poco más que una extraña para mí. Una extraña, todo había que decirlo, que me había invitado a tomar el té con pastas y que se estaba comportando de manera relativamente amable. Decidí, por tanto, darle aunque fuera una migaja de mí, aunque probablemente se lanzara a conocerlo todo, ansiosa.
– El arte de ahora, y en general del s. XX, no me gusta, excepto quizá en literatura. Hasta la Primera Guerra Mundial más o menos es tolerable, pero después creo que han olvidado lo que es verdaderamente el arte para hacer pasar cualquier estupidez que se les pasa por la cabeza por una obra con la que cobrar una millonada. Esa es mi opinión, vamos. – comenté, aunque estaba perfectamente fundada, pues sólo había que ver las bazofias a las que se llamaba arte últimamente y, sobre todo, las cantidades astronómicas que se cobraban por ello.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Vie Jul 20, 2012 12:13 am

Le escuche con detenimiento mientras mordisqueaba una de mis pastas con los dientes, la verdad es que estaban realmente deliciosas y no sabia que le había echado, que bien! La verdad es que Jack no me parecía un aburrido, me parecía el típico chico callado que se pone en la primera fila y se porta bien o eso aparenta pero mi abuela siempre me ha dicho que no hay que juzgar un libro por la tapa sino por lo que hay dentro de el, no sabes que puedes encontrarte. Volví a centrarme en esos ojos tan profundos y fríos como el hielo. Intentando ver que era lo que realmente quería pero no logre nada. Me acaricie el pelo con los dedos mientras le sonreía, vaya así que sabia de lo que hablaba eh?Lo cierto es que últimamente el arte no había sido muy exitoso que digamos.

Algunos llamaban arte a cualquier cosa como el ultimo trabajo de este escultor, como se llamaba? Bah no lo recuerdo pero era una basura, no merece la pena ni acercarse. Asentí algo decepcionada, la verdad dolía pero yo sabia que podía mejorar eso. Baje un poco mas la mirada y me percate del arañazo que tenia Jack en la mano. Le acerque un clinex para que se secara a sangre y mire a Luna, negando con la cabeza enfadada. Dándola a entender que lo que había echo estaba mal. Ella se acerco a mis pies y los acaricia con su cuerpo mientras ronroneaba, la aparte con mi pie pero con bastante calma.

- No te creas que te voy a perdonar con esas carantoñas. Luna eso no se hace.- dice mirándola, suspire y volví a mirar a Jack.- Lo siento mucho, Luna se suele portar bastante mal, bueno...ya lo sabes.- dice sonriendo le incomoda.

La verdad es que sabia que Luna era bastante irritable pero aun así era mi gata y tenia que soportarla años. La verdad, no me molestaba realmente. Era algo emocionante ademas Los mau siempre traen problemas. Volví a mirarle y sonreí de manera tierna para que no se sintiera mal pero realmente creo que no lo hacia, ni se había preocupado por su arañazo. Estaba a punto de hablar cuando Luna se abalanzo sobre la mesa, me miro con mala cara y como si supiera lo que estaba haciendo, tiro la tetera encima de Jack. Cogí a Luna y la eche del salón algo molesta. Volví a ver a Jack y empece a limpiarle la camisa con la servilleta, sintiéndome realmente mal. Le mire a los ojos algo preocupada ya que el agua que yo estaba secando estaba muy caliente, Dios mio.

- Lo siento muchísimo Jack, no se que le ha pasado enserio. No suele comportarse así.- dije mientras me apartaba para no ponerle mas nervioso.- Vamos te acompañare al baño y luego buscare una camisa de mi padre para que puedas ponerte mientras esperas que la tuya se seque.- dije mientras veía como se levantaba y me seguía hacia el baño, desabrochándose la camisa, me gire y le señale el baño mientras veía su pecho desnudo, aparte rápidamente la vista y cerré la puerta cuando este entro.

Corrí escaleras arriba para buscar una camisa. Fui a mi cuarto, abriendo el armario , mirando con detenimiento a ver si veía alguna pero entre tanta camiseta no era posible. Eche toda la ropa hacia un lado y ahí estaba, la camisa favorita de mi padre, guardada en secreto para poder tener algún recuerdo de el mientras el trabaja. La descolgué y fui de nuevo al baño, llame a la puerta e introduci mi brazo, depositando la camisa sin ver nada, aunque ya me hubiese gustado pero Jack no era mi clase de tío. Sino hubiese ido a la iglesia nunca lo hubiese visto, no nos movemos por los mismos sitios. Suspire y camine al sofá, sentándome en este y pensando. Para que lo había traído? Para usarle como a todos? Para no aburrirme o para no sentirme sola? Realmente no lo sabia, joder si Mary me viera me mandaría a la mierda. Siempre me dice que nunca me junte con estos pijos recatados, siempre insiste en que salga con Mike o alguno de sus amigos, . Dios, si me estuviera viendo, pensé. Me levante y camine hacia el baño, toque la puerta con los nudillos.
- Jack estas bien? Necesitas algo?- dice mientras me miraba en el espejo.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Vie Jul 20, 2012 11:57 pm

Julls no tuvo tiempo material de responderme porque primero se distrajo pasándome un kleenex para limpiarme la sangre del arañazo de su gata, un detalle innecesario dado que, aunque ella no lo supiera, no sentía casi el dolor, y después estaba inmersa en una bronca hacia la susodicha, que tendría tanto efecto como que lloviera sobre mojado: ninguno. Con los gatos podías intentar hacerles entrar en razón o incluso domarlos como a los perros, pero a la hora de la verdad siempre acababan haciendo lo que ellos querían, no lo que tú querías que hicieran: estaba en su naturaleza, así era como los había creado Él, y no había manera de cambiarlo. Lo mejor era saberlo antes de embarcarse en la aventura de tener un gato, o quizá aprenderlo a la fuerza a base de tener un gato extremadamente arisco, como lo era el mío; en cualquier caso, su intento, aunque loable, era totalmente inútil, y la gata se esforzó en demostrárselo enseguida... o, más bien, demostrárnoslo, porque lo que hizo más bien me tuvo a mí como objetivo. ¿Y qué fue eso, podemos estar preguntándonos? Muy fácil: tirarme la tetera encima. Por un momento, uno tan escaso que prácticamente podía haberlo soñado, agradecí a los jodidos infieles haberme hecho casi inmune al dolor, aunque enseguida me retracté porque a esos no había que agradecerles nada; al contrario, había que hacerles pagar por absolutamente todo lo que habían hecho y seguían haciendo, y en aquel instante me centré en Julls, que me estaba limpiando la ropa húmeda con una servilleta.

El agua caliente para hacer las infusiones acabaría secándose tarde o temprano, y por mucho que estuviera cercana al punto de ebullición a mí no me dolía, así que enseguida empecé a sentirme incómodo por tenerla encima de mí y ella pareció notarlo, porque terminó apartándose más temprano que tarde, algo que en mi fuero interno agradecí. El mayor problema era la camisa, ya que al ir de traje había resultado, junto a la chaqueta, lo más afectado por el agua, así que en cuanto me propuso dejarme una de su padre no me quedó más remedio que aceptar ya que, a fin de cuentas, tendría que secarse antes de que pudiera ponérmela para, por fin, irme a casa. Por eso la seguí cuando se levantó y se fue al baño, y por eso durante el camino ya me quité la chaqueta y me fui desabotonando la camisa para ahorrar tiempo, de tal manera que cuando ya entré en la habitación sólo tuve que quitármela y dejarla apoyada con el mayor cuidado posible encima de uno de los armarios que tenía Julls por allí. Sólo entonces eché un ojo a mi pecho, concretamente a la zona roja e inflamada donde había caído el agua, y alcé una ceja, sorprendiéndome por un momento de mi capacidad para no sentir molestia pese a tener encima quemaduras de, fácilmente, primer grado.

Cuando Julls llegó y me dio la camisa no me la puse inmediatamente, sino que aproveché que me había preguntado si necesitaba algo para acercarme y abrir la puerta.
– A decir verdad sí, necesito algo. ¿Tienes una bolsa de hielo? Es más cómodo que estar con el agua fría... – le dije, señalando las quemaduras de tan poca importancia sobre mi pecho y consiguiendo con eso que se fuera disparada hacia la cocina, quizá a por el hielo. Alcé una ceja, curioso por su reacción, y en aquel momento me giré para buscar la camisa de su padre y ponérmela. Me quedaba un poco grande, sobre todo de larga, y lo parecía más aún porque no me la metí por debajo de los pantalones; además, tampoco me la abroché (algo estúpido si tenía que ponerme una bolsa de hielo por los abdominales), aunque por comodidad doblé las mangas y me remangué hasta los codos, más o menos, ya que de lo contrario el hielo sería más complicado de manipular al engancharse con la tela y quizá estropearle la prenda. Una vez la tuve puesta me giré hacia Julls, que ya había llegado, y le cogí la bolsa de hielo para ponérmela en el estómago, sin que apenas se reflejara en mi expresión impresión por el cambio de temperatura o directamente alivio por poner frío sobre una quemadura.
– Lo mejor para las quemaduras es el hielo o agua fría, eso es algo básico de primeros auxilios. Dado que esta no es demasiado grave, supongo que en un cuarto de hora, o media hora como mucho, te devolveré la bolsa, y seguramente la camisa porque ya se habrá secado la mía. ¿Dónde puedo colgarla para que lo haga más rápido y no se arrugue? – le dije, mirándola fijamente y con total y absoluta tranquilidad, algo que ella no parecía compartir... ni idea de por qué. O bueno, en realidad sí, pero me daba bastante igual.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Dom Jul 22, 2012 9:42 am

Ciertamente creo que Dios hoy habia decidido que me volviera loca y asi iba a ser al ver a este dios frente a mi. Creo que estaba siendo bastante fuerte ya que cualquier hombre que haya entrado en mi casa a estas horas estaba en mi cama, pidiendome que no parase pero creo que Jack estaba teniendo suerte y no se cuanta mas tendría ya que me estaba poniendo bastante nerviosa y no era bueno. Movi un poco la bolsa con la mano sin tocarle para colocarla mejor y que el frío llegara directamente a la quemadura que no habia visto hasta este momento. Mi estres me estaba afectando ya que mi mandivula estaba algo tensa junto al resto de mi cuerpo. Le mire asistiendo con una sonrisa dulce de las mias.

-Lo sabia pero no habia visto la quemadura, todo a sido un poco rapido.- dije mientras me lebantaba cogiendo la camisa y la aireaba un poco.- Si, la tendras seca enseguida.- dije mientras cogía una percha y la colgaba con suavidad, llevandola a mi cuarto.

Baje las escaleras de nuevo y me sente a su lado, recostando mi espalda en el sofa y mirandole a los ojos, esos ojos azules tan... No. No y no. Jack no es tu tipo, ni se ha fijado en ti, dos motivos por los cuales no tienes que acercarte, ni tocarle. Lo mas importante, no lo toques aunque parezca tan...Callate instinto que va a hablar el cerebro, pense. Negué con la cabeza y suspire sintiendo que mi cerebro me decia que tenia que dejar de ver a Jack como una presa y empezar a verlo como lo que era, un chico normal corriente al que habia invitado a casa como la gran persona que soy. Gire el rostro para no ver ese maravilloso cuerpo esculpido en carne ya que no sirvio de nada porque volví a mirarlo y darme cuenta de algo. Pude ver en su cuello algo brillante, me acerque a mirarlo con lentitud, examinandolo con la mirada. Un colgante del plata, precioso que relucia y brillaba por si solo, junto a el se ayaba una cruz, sonrei.

-Mi abuelo tiene una cruz como esta, es preciosa. Es un regalo?- pregunte mirandola, hasta que vi que estaba muy cerca, trague saliba y volví a alejarme para que recuperara su espacio vital y no agobiarle.- Lo siento, no me he dado cuenta.- dije mientras me lebantaba del sofa y me apartaba un poco de el para poder relajarme un poco.Me gire y sonreí de nuevo de una forma tierna.- Que tal va? Te encuentras mejor?- pregunte mirando a la quemadura apartada de el lo suficiente para darle mas espacio.

Me acaricie los brazos con los dedos, dándome ánimos para que me tranquilizara y pudiéramos tener todos una mañana tranquila.Bueno...eso tendría que ser relativo porque de tranquila no había tenido nada y menos para el, ya que había sido secuestrado por mi. No era tan malo como que te secuestrara un delincuente pero era igual de peligroso. Me acaricie el pelo con los dedos, apartándolo de mi rostro con suavidad, dejando ver mis ojos verdes algo preocupados por la nueva situación, si, la nuevo. Un tío bueno, sin camisa en mi sofá.

No, eso no era bueno, ni para mi, ni para el. Dios, dame fuerzas para poder superar esto, pensé mientras acariciaba las chapas de mi padre que tenia colgada en el pecho. Las cogí en mi mano y juguetee con ellas mientras miraba la quemadura, bueno en realidad no se a donde miraba, a la quemadura o al pecho del dios este.- Quieres que te traiga otra cosa? No se, algo para que te sientas mejor.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Lun Jul 23, 2012 10:42 pm

Por mucho que quisiera o intentara disimularlo, estaba tensa hasta el extremo. No necesitaba más que fijarme en su mandíbula apretada para notarlo, de la misma manera que su tono resultaba muy expresivo en sí mismo pese a que tratara de ocultarlo para un experto como lo era yo, no sólo en la observación sino también en generar tensiones ajenas... Aquello era parte de mi trabajo, al menos si tenía en cuenta todas las veces que me había tocado ejercer de torturador profesional al ser el que más odio (perfectamente razonable) acumulado tenía contra los infieles y, también, al ser el más efectivo de todos, aunque mis presas solían acabar muertas después de horas y horas de torturas, simples daños colaterales en mi profesión que, francamente, no me quitaban el sueño. Estaba habituado, además de concienciado, a las partes menos bonitas y más necesarias de lo que hacía, por lo que no me importaba llevar a cabo esa clase de tareas que, por otra parte, resultaban lo más útil para eliminar a los sucios infieles de por donde pululaban como moscas, aunque con menos utilidad aún que estas. En cualquier caso, pronto volví a la realidad, una en la que tenía una bolsa de hielo en el vientre, enfriándome la quemadura y por tanto siendo efectiva a la hora de tratarla; una en la que tenía a Julls Kaplan encima, insoportablemente cerca porque aquella chica tenía una afición inaguantable por la cercanía y el contacto físico que yo no compartía de ninguna manera; una en la que estoicamente tenía que aguantar y esperar a que se secara mi ropa para poder irme a mi casa a hacer algo de utilidad.

– Sí, también fue un regalo. La llevo desde que tengo uso de razón. – contesté, acariciando la cruz de plata y sus finas filigranas con los dedos antes de dejar caer la mano de nuevo hacia la bolsa, que sujetaba con la otra mano. Notaba el frío, la sensación gélida extenderse por mi vientre, siguiendo los límites de la bolsa que tenía apoyada sobre él, pero no me resultaba doloroso como cuando, recordaba, llevabas mucho tiempo con un hielo cerca, que empieza a quemar. Seguramente empezaría a notar, si me pasaba el suficiente rato en contacto con aquel remedio de doble filo, cómo empezaba a sentir calor en vez de frío, pero no el dolor que va asociado con esa clase de quemaduras, que son ya no de tercer grado, sino aún más graves, tanto que podían inducir a la pérdida del miembro en cuestión... Y eso lo sabía bien porque lo había visto alguna vez, aunque pareciera mentira trabajando en zonas con exactamente el clima contrario: el desértico, también conocido como el peor existente.

– Si tienes a mano el té de antes, no le diría que no a un trago, no me vendría mal, aunque no es de vital importancia que beba... Me encuentro bien. Como te he dicho únicamente es una quemadura de primer grado; sólo sería preocupante si fuera de segundo para arriba, y mientras no me salgan ampollas vamos bien. – comenté, levantando la bolsa de hielo para examinar la zona, que únicamente estaba roja, tanto por la quemadura como por el efecto del hielo sobre mi piel. Y pensar que no me dolía... Resultaba casi irónico, totalmente inapropiado teniendo en cuenta que la pinta que tenía era de que al menos tendría que molestarme. Le enseñé la piel de mi abdomen antes de volver apoyar la bolsa de hielo sobre la zona quemada por su culpa... o, bueno, por culpa de su gato y su torpeza con una tetera.
– Estás tensa, cuando quien debería estarlo soy yo. Relájate, no es una herida grave, no va a pasarme nada que vaya a caer sobre tu conciencia. – le dije, medio sonriendo de manera burlona y por un momento dando la impresión de que no sabía que estaba tensa por mi parcial desnudez.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Dom Ago 05, 2012 9:58 pm

Note como mis nervios se aceleraban cada vez mas, sintiendo la presión en mi pecho, faltan dome un poco de aire en los pulmones para poder respirar con normalidad pero mis pulmones no podían, era constante la presión y eso se notaba. Mi corazón latiendo a mas pulsaciones de las acordadas, mi pulso tan rápido que palpita en mi cabeza.Le mire a los ojos, esos ojos tan fríos e impenetrables , mordiéndome el labio nerviosa por esa voz angelical saliendo de esos tiernos labios, escuchando lo que decía, asintiendo a sus palabras. Un regalo, me imagino que seria un regalo familiar, ya que parece ser muy especial.Le sonreí tierna mente de nuevo y mire de nuevo a su cruz.

- Lo vuelvo a decir, es muy bonita.- dije echándome la melena hacia atrás con los dedos para poder verle mejor.- Debe ser un regalo muy especial, quien te la regalo?- pregunte mientras volvía a mirar por la ventana, asegurándome de que mi abuela no venia hacía aquí, no quería que dijera alguna de sus frases como "Oh no sabia que estabas acompañada, te hubiera comprado unos condones" o "Oh mi niña, este es tu novio? Vaya..." No quería que Jack supiera que no me gusta dormir sola y tampoco quería que se llevara una mala impresión de mi.

Suspire de nuevo, resoplan dome el flequillo de mi frente, notando que molestaba en esta ya que me estaba derritiendo por dentro. Me senté de nuevo y volví a levantar la bolsa de hielo con cuidado para ver como estaba, apartando de mi mente esas fantasías que sabia que no pasarían. Pude ver con mas detenimiento el cuerpo del dios griego que tenia ante mi, notando alguna gota de sudor por la nuca, cogí la servilleta con cuidado y la pase por su costado para limpiarle el agua que estaba derritiendo por ese perfecto cuerpo esculpido a conciencia. Le mire a escuchar su petición, asintiendo.

- Claro, que puedo traerte mas te. No te preocupes.- dice mientras se levante sonriendo le, le volví a mirarle cuando siguió hablando.- No creo que te salgan ampollas, lo tienes bastante bien. Un poco mas como tu has dicho y se pasara enseguida. Ademas por lo que veo no duele, eso son buenas noticias.- dice sonriendo mientras coge la tetera y va a la cocina a por mas agua, calentándola en un segundo y acercándose a su taza, echándosela con cuidado y luego el te. Lo coge entre sus manos mirándole.- Ya se que no ha sido nada pero no puedo evitar preocuparme, no quiero que te pase nada, quiero decir...que no pase nada, en general.- dije nerviosa mientras sonreía mirándole.

Trague saliva mirándole por un segundo, queriendo acercarme pero me quede mirándole a los ojos directamente deseando que pasara algo pero finalmente agache la cabeza mirando al suelo, suspirando. Ya no estaba pensando con claridad y estaba sintiéndome cada vez peor y no sabia como solucionar la situación y estaba empeorando por minutos. Me acomode en el sofá, viendo como bebía te.- Te sientes mejor? Quieres que te prepare algo de comer, la hora se esta echando.- dije mientras miraba el reloj con una sonrisa triste en los labios

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Jue Ago 09, 2012 12:55 am

Su curiosidad era, cuando menos, invasiva. Yo no era amigo de contarle mi vida a nadie, y tampoco era muy dado a confiar en las personas a la ligera porque había comprobado que muy poca gente era digna de esa confianza ya que los demás la traicionan felizmente, y el hecho de estar allí ya suponía en sí mismo la suficiente excepción respecto a mi comportamiento habitual como para encima excederme y contarle tantos detalles como parecía querer saber. Mi vida privada era mía; sólo nos pertenecía a Él, a mí y a los implicados en ella, implicados que escogía yo de entre la gente de mi alrededor y que en condiciones normales no habrían incluido a Julls Kaplan, y por eso no quería contarle demasiado, aunque ella pareciera ignorarlo a propósito, de tal manera que me acribillaba a preguntas como en la guerra me habían hecho a tiros. De hecho, la manera de lanzar las preguntas se parecía, pues iban a dar con un punto débil en mi defensa que me hiciera responderlas. Daba igual si esa flaqueza era que estuviera casi encima de mí, asegurándose de que la quemadura –esa que no me dolía, aunque eso ella lo ignorara– no era grave o si aprovechaba que me distraía para lanzar sus preguntas, el caso es que lo hacía, y llegado el momento yo tenía que contestar porque no me quedaba otro remedio, ya que en mi experiencia con personas así había descubierto que si no les dabas lo que querían se ponían aún más pesados que si cedías, aunque fuera un poco. Tampoco era plan de contar demasiado o cosas que pudieran permitirme componer un nuevo Hamlet, tanto por dramatismo como por longitud, pero algo sí tenía que ceder, para mi enorme desgracia, y eso hice.

– Me la regaló mi abuelo, siempre ha tenido muy buen gusto. – repliqué, cuando ella me trajo más té y yo pude darle un sorbo sin dejar de sentir la lengua, la única cosa que me afectaba de una quemadura de esa índole de manera más o menos inmediata. Ella sugirió que me quedara a comer dado que, palabras textuales, se nos estaba echando la hora, pero en aquel momento yo no podía tener menos hambre, cosa normal dado que tenía el estómago lleno de té y alguna pasta, así que aunque mi abuelo probablemente me reprendiera, de enterarse, porque eso era quebrar algo así como media docena de leyes no escritas acerca de la hospitalidad, me vi obligado a negar con la cabeza.
– No, gracias, no tengo hambre. No tienes que molestarte, con el té ya ha sido suficiente por ahora, aunque haya sido algo accidentado por cosa de tu gata. De todas maneras, aguanto muy bien el dolor, así que no tienes que preocuparte. Es casi como si no lo sintiera... Y dado que la quemadura no es grave, me viene incluso bien porque puedo no estar totalmente pendiente de ella y centrarme en otras cosas. Todo ventajas. – le dije, encogiéndome de hombros y apartando el hielo que manteníamos sobre mi abdomen porque ya no era necesario, al estar medio derretido. Cogí una servilleta y yo mismo limpié parte del agua que se quería escurrir por mi piel, sin esforzarme por hacerlo demasiado rápido porque acabaría siendo peor, y en cuanto terminé lo dejé encima de la mesa, asegurándome de que el hielo no la estropeaba demasiado. A continuación, bebí algo de té, que dejé encima de la mesa antes de abrocharme la camisa, un gesto que únicamente tenía como objetivo reducir parte de su nerviosismo, cuya causa era yo, y me quedé mirándola de reojo, divertido.
– ¿Te incomodo? Si es así, puedo irme y dejar de abusar de tu hospitalidad. – comenté, con aparente inocencia pero bastante diversión, en el fondo.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Julls Kaplan el Sáb Ago 11, 2012 12:38 am

Sonreí de manera tierna mientras admiraba su cruz, pensando en cuando su abuelo la regalo esa cadena de oro con la Virgen y el niño Jesus en brazos, la tenía guardaba como oro en paño en mi habitación y nunca mejor dicho. Asentí a modo de respuesta a su comentario ya que no quería incomodarle con mas preguntas sobre cosas que no deseaba hablar, mirándole a los ojos de manera distraída pensando en varias cosas y una de ellas era que sabia perfectamente que Jack sería uno de los pocos que aprobaría mi padre para estar a mi lado.

Correcto, educado, amable (mas o menos) , un soldado y lo mas importante se negaba a tocarme, joder. Ya veo a mi padre casandonos pero sinceramente pienso que no soy la mujer adecuada para el pero no podía evitar mirarle con ganas de devorarlo, me mordí una uña con fuerza, rompiendomela sin querer , me levante y me quite la uña pero como soy una torpe y lo hice a oscuras me hice un tajazo en el dedo, viva yo!, pensé. Escuche lo que dijo y asentí , tapandome el dedo con un poco de papel para cortar la emorragea y que no me diera un chungo por ver la sangre. Nunca la he tolerado muy bien, aunque en momentos de adrenalina nunca me ha afectado tanto, aprete el papel con fuerza y sali del baño mirandole.

- Bueno aun asi puedo prepararte algo, un bocata algo rapido, no me cuesta y no seas bobo, no eres ninguna molesta.- dije sonriendole de manera tierna mientras intentaba no mirar a la herida del dedo. - Si, Luna siempre suele ser asi, realmente lo siento.- dije mirandole con detenimiento cuando escuche eso. Gire la cabeza como un gatito y asenti pensativa a lo que me dijo. Joder, era duro y tanto, solo con mirar su estomago ya estaba muriendome, imaginate. le mire y sonreí.- Si, he notado que lo aguantas bien, mi amigo Mike se hubiese puesto a gritar en cuento el agua caliente hubiese rozado su estomago.Pero tambien os entrenan para eso no? Para aguantar en momentos difíciles- pregunta curiosa mientras me atrevi a chuparme el tajazo para evitar la emorragea de mi dedo, chupándolo con fuerza, notando el sabor metalico de la sangre en mi boca asqueandome el sabor pero no se me notaba ya que mi rostro estaba bastante ausente, mirando su torso pero desperté cuando empezó a tapárselo, trague silaba algo decepcionada y note que estaba bastante tensa. Me gire al oír que se iba, negué con la cabeza algo preocupada y me saque el dedo de la boca mirándole

- No,si, quiero decir no, no me incomodas. Osea...quiero decir que...no estoy acostumbrada a que alguien como tu este así en mi sofá.- dije mientras me sonrojaba, que? Yo, Julls Kaplan me estaba sonrojando? No podía ser, ni de coña. Baje la mirada mas nerviosa.- No he querido decir como tu, osea es que , quiero decir que...eres guapo.- dije eso ultimo bajito y alejándome un poco, sintiendo que mis piernas estaban temblando, ni de coña. No podía ser que me estuviera intimidando tanto.- Olvida todo lo que he dicho, quería decir que...no me incomodas, eso es todo y no tienes que irte, no te estas aprovechando de nadie.- dije finalmente mientras le miraba, intentando no bajar la mirada. aunque realmente deseaba que se aprovechara de mi.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

Mensaje por Jack Thomas el Mar Ago 14, 2012 12:29 am

Aquello no estaba abocado a durar y los dos lo sabíamos, si bien ella al parecer trataba de ignorarlo y, en lugar de eso, quería hacer que me quedara... ¿hasta cuando? A saber, pero Julls no parecía dispuesta a dejarme marchar cuando eso era lo que yo más quería hacer en aquel momento... bueno, eso y quitarme la camisa de su padre para ponerme la mía propia y no deberle nada absolutamente. ¿Por qué se esforzaba tanto? Ya me había entretenido un rato, seguramente la misa ya habría terminado y podría coger mi coche para ir a casa a hacer cosas de utilidad que no incluyeran dejar mi Bentley aparcado entre coches de marujas que seguramente ni siquiera sabían conducir como lo hacía yo, que lo había practicado hasta en el frente, así que no había ningún motivo de peso para hacerme seguir allí, intentando que comiera cuando no tenía hambre (por favor, yo sabía cuándo la tenía, ¿por qué se empeñaba en sonar como mi madre?) y forzando una situación que, aunque fuera por distintos motivos, nos resultaba incómoda a los dos. No lo entendía, quizá porque era demasiado práctico y porque en mi mente la figura omnipresente de Dios borraba cualquier idea hacia ella que pudiera tener llegado el caso de que me resultara atractiva, algo que no sucedía, y a ella no le sucedía, pero en cualquier caso me tocaba hacer gala de lo exquisito de mi educación desde pequeño, de la flema británica (comúnmente llamada saber estar y que era algo de lo que casi todo el resto del mundo carecía...) que solía caracterizarme y, ¿por qué no decirlo?, de una buena cantidad de años de fingir ante los demás para saber hacer lo correcto, de tal manera que aunque me moría por irme de allí pareciera que no lo deseaba tanto.

– No, no tengo hambre, gracias. – negué, por enésima vez según me parecía a mí pese a que seguramente no hubiera sido tanto, y después me encogí de hombros, quitándole importancia al asunto de mi incapacidad para sentir el dolor, algo que no le había dicho ni le diría a alguien como ella... alguien en quien no confiaba y en quien veía bastante difícil lo de confiar, siendo yo como Dios me había hecho.
– Exacto, tenemos mucha práctica para que no nos afecte tanto el dolor como a una persona normal ya que eso podría hacernos peores soldados y es lo último que deseamos a la hora de servir a nuestro país, que se merece lo mejor de nosotros. – añadí, sin esforzarme por ocultar (total, ¿para qué? Era más que razonable...) el ramalazo de orgullo patriótico que me había salido al final y mirándola de nuevo, aunque alternaba aquella vez la vista entre su herida y sus ojos, buscando distraerme para no decir nada demasiado cortante al halago gratuito que me había hecho y que me daba ganas de decirle que se comportara conmigo como con un cuadro de museo: se mira pero no se toca... y lo de mirar también era accesorio y no necesario, ahora que lo pienso. En cualquier caso, me recordé dónde estaba y que me había ofrecido su hospitalidad, así como el hecho de que en principio no se había mostrado ni como una infiel ni como una desviada, por lo que tenía que aguantarla pese a que me resultara difícil hacerlo.
– Gracias por el halago, Julls, aunque eso no es cosa mía y tendrías que decírselo a mis padres y, también, a Él. – finalicé, haciendo un gesto con la mano hacia mi cruz para que supiera a quién me refería cuando hablaba de Él porque sí, aún había gente tan cazurra por el mundo que ignoraba al Dios auténtico y verdadero, y para evitar enfadarme e indignarme a un tiempo porque aquellos seres, ni personas, tuvieran el mismo derecho a voto que yo (sí, bendita democracia...), preferí dejarlo claro desde el principio ya que así nos evitábamos problemas tanto ella como yo... pero especialmente ella, claro estaba. No, si encima se atrevería a sentirse incómoda en vez de agradecérmelo, como se suponía que tenía que hacer... Mira que estaba mal el mundo.

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Re: Padre he pecado....(Jack Thomas )

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