En tierra extraña(Libre)

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En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Sáb Sep 17, 2011 6:20 pm

Lo ultimo que recordaba era que habia salido a dar una vuelta con mi caballo por el condado de Kingwall,dominio de mi familia,para examinar el estado de mis posesiones y recordarle a la gente que su futuro señor no les olvidaba.Aunque no temia ataque alguno dentro de mi feudo portaba mi armadura y mis armas,simbolos de mi estatus y posicion.A mi lado trotaban un par de fieles mastines que se entretenian dando bocados a los insectos que alzaban el vuelo a nustro paso.
Habia subido a la colina para maravillarme con la imagen de un dia radiante y despejado cuando un ruido a mis espaldas me hizo volverme para ver una extraña tormenta que,al parecer,habia surgido de la nada.Los perros gimotearon antes de salir corriendo...si tan solo yo hubiera hecho lo mismo.Me quede observandola con una mezcla de curiosidad e imprudencia hasta que fue demasiado tarde para poner distancia entre ella y yo.Enormes bloques de granizo empezaron a llover del cielo como si fuera el fin de los dias y olvidando ya mi fascinacion por ese suceso espolee a mi montura para salir de alli.No fui lo suficientemente rapido,escuche como si el cielo se partiera en dos y un destello doloroso me arrebato el conocimiento...

Abri mis parpados poco a poco...era de noche y llovia,estaba lloviendo con intensidad y en mis oidos solo reinaba un zumbido intenso que no dejaba oir nada mas.Extraños olores que no reconocia asaltaron mi nariz mientras el zumbido desaparecia poco a poco y mi vision se comenzaba a aclarar.Obligue a mi cuerpo a ponerse en pie,una rodilla primero y despues,valiendome de mi espada como apoyo,el resto.Mi primera reaccion al ver donde estaba fue adoptar una posicion de guardia mientras todo mi cuerpo se tensaba por el miedo.

_Por san jorge¡¡¡...

Me encontraba en una especie de callejuela llena de suciedad humana y desperdicios.Enormes torres mas altas que la torre del castillo en que vivia y cuyas ventanas brillaban con una luz que sin duda era el fuego del averno me rodeaban,opresivas,como si trataran de aplastarme con su presencia.Mire al cielo gris y nublado y pense que estaba muerto y que el diablo habia arrojado mi alma al infierno.Un ruido a mis espaldas me hizo girar raudo espada en mano,listo para vender cara mi alma solo para ver como un hombrecillo sucio surgia de entre la basura miradome con los ojos abiertos de par en par...

_Pero que cojones...empezo a reirse con una voz cascada y desagradable,casi podia oler el aroma del alcohol desde donde estaba...bonito disfraz,pareces el tipico prota de una peli disney...bueno,casi...añadio mirandome con descaro...

Que un siervo me dijera cosas sin sentido y me mostrara esa falta de respeto solo daba mas fuerza a la teoria de que estaba muerto...sin duda se trataba de un diablo menor enviado para burlarse de mi y arrojar mi virtud a los fosos del averno.Me mire en un charco a mis pies y pude ver a lo que se referia...mi armadura mostraba algunos signos de abolladura por los impactos del granizo y estaba sucia y manchada de barro...al igual que mi rostro y mi pelo,que humedo se pegaba a mi rostro.
A sabiendas de que mi arma resultaria inutil contra ese demonio me aleje corriendo y para mi sorpresa no me persiguio aunque¿por que iba a molestarse?estaba en sus dominios y podria darme caza cuando quisiera.Un par de minutos mas tarde cese en mi carrera y escuche ruidos al fondo de la calle y una vez mas mi curiosidad me hizo acercarme con cautela.Pensareis que esta forma de actuar no es digna de un caballero...puede...pero si no hubiera actuado asi habria muerto en mi primer combate con los hombres del norte que nada sabian del honor y la lucha justa.

Mis ojos no daban credito a lo que veia...de pequeño mi abuelo el abad me habia mostrado grabados en los que se veian representaciones del infierno pero nada de eso me habria preparado para lo que vi.Era sin duda una ciudad pues un sinnumero de torres,algunas colosales y fabricadas con algun extraño material que les hacia ser como espejos,se veian alla donde alcanzaba mi vista.Lo que parecia una senda oscura era recorrida por rugientes bestias acorazadas cuyos ojos refulgian haciendo la noche mas brillante que el propio dia.Murmure una maldicion al ver que las bestias se habian tragado a personas...sin embargo estas no mostraban señales de estar sufriendo el tormento de ser digerido por esas cosas sino que sus expresiones iban de la dicha al aburrimiento.Un empujon me hizo volver a la realidad...por los bordes de la senda caminaban decenas de personas que me lanzaban miradas cargadas de curiosidad,aprension o burla...pero continuaban su camino.

Envaine mi arma la cual miraban con recelo y decidi mezclarme entre ellos para averiguar mas del lugar donde estaba y como escapar de alli mientras no dejaba de vigilar con expresion asustadiza todas las cosas extrañas que surgian a mi paso...

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Sep 17, 2011 11:00 pm

Como solía ser habitual en la ciudad de Londres, llovía. No era una lluvia torrencial propia de una tormenta de verano, estación en la que aún estábamos pese a que estuviera llegando a su fin, sino que era más bien la llovizna ligera que casi nunca cesaba y que era tan característica de la ciudad, ese chirimiri que siempre le daba un toque gris y oscuro de día y que, de noche, hacía que el vaho se levantara entre la multitud de coches y las luces artificiales de la ciudad, llenas de colorido y que impedían ver las estrellas. Aquella noche era, para mí, una noche como cualquier otra: había salido hacía ya algunas horas del centro de servicios a la comunidad de hacer mi voluntariado (que se resumía en estar hablando con los inadaptados y también ligando con ellos, al menos con los que estaban de buen ver y con los que mejor me llevaba) y había llegado a mi piso, que era donde me encontraba en aquel momento, para cambiarme de ropa y salir por la noche de fiesta hasta el amanecer, o incluso hasta después de desayunar porque había que aprovechar que aún no tenía que volver a la universidad, madrugar y esa clase de cosas que los estudios llevan implicadas. Acababa, concretamente, de salir de una ducha larga y me estaba secando el pelo, destacando aún más los rizos que de normal ya se me formaban antes de desplazarme por la habitación hasta el armario en busca del modelito de la noche, uno que tras la ropa interior de encaje se tradujo en una falda extremadamente corta y un corpiño, prácticamente un corsé, ajustado y que revelaba las formas de mi cuerpo a la perfección. Unos zapatos negros y con el tacón muy alto, de aguja casi, fueron el toque final de la ropa, acompañados por un pequeño bolso en el que metí lo básico y tras el que salí de mi piso, maquillada apenas con la raya negra de ojos, en dirección a un supermercado para comprar la bebida que me apetecía en aquel momento: cerveza, concretamente una Coronita. No había cenado nada, apenas un par de mordiscos a una manzana que enseguida había tirado, y probablemente por eso me decidí por ir con bebidas relativamente suaves como lo era la Coronita porque pese a todo me haría bastante efecto, sobre todo si mezclaba con alguna pastilla que un alma caritativa en forma de camello me regalaría enseñando aún más escote que lo que ya enseñaba, y como era pronto me tomé mi tiempo, observando a la gente de alrededor, bebiendo la cerveza con tragos cortos y no demasiado largos y tirando la botella a una papelera antes de seguir mi camino entre la multitud de Londres, aquella que en el momento en el que yo me encontraba parecía haberse puesto de acuerdo en su totalidad para salir a la vez. Tanto era así que poco tardé en encontrarme con un antiguo rollo, un chico que me caía bastante bien y con el que estuve hablando un rato preguntándole por su vida y por cómo estaba, que al parecer era bastante bien teniendo en cuenta que iba acompañado por una chica impresionante, aunque menos que yo porque eso era imposible y se veía sólo mirándome. Tras despedirme de él, y decirle que quedaríamos algún día para “ponernos al día” (vamos, para follar como conejos en celo porque los dos nos moríamos de ganas), continué mi camino en dirección a la Roxy, la discoteca donde con un poco de mala suerte me encontraría al pesado de Varkatzas que, por un buen trío, ya pensaba que yo era de su propiedad o algo así, y a quien esperaba no cruzarme porque no me apetecía aguantar sus tonterías fuera del horario establecido por mucho que el polvo hubiera merecido la pena. Continué, por tanto, caminando por las calles de la ciudad hasta que un tirón me hizo darme la vuelta y ver la cara sonriente y burlona de un ladrón que tenía mi bolso en la mano y que huía con él en dirección contraria a la que estaba llevando yo hasta aquel momento a través de la multitud que apenas pareció darse cuenta de lo que pasaba.
– ¡Serás hijo de puta...! – exclamé, dejándome llevar por un momento y un instante antes de salir tras él. No pensé en que con los tacones sería más lenta que él porque tenía años de experiencia en moverme con ellos y salí corriendo a toda velocidad, esquivando a la gente, tras aquel ladronzuelo que se había relajado y no pensaba que iba a salir corriendo detrás de él. Tan de sorpresa le pilló, o quizá simplemente flipaba demasiado por un chico vestido con armadura en medio de la calle, que no fue ni capaz de prever el momento en el que lo estampé contra la pared y me quité uno de los andamios que llevaba para golpearle con el tacón en el brazo con el que sostenía MI bolso, haciendo que lo soltara y conmigo fulminándolo con la mirada antes de recuperar lo que me pertenecía y ponerme de nuevo el zapato de tacón que me había servido como arma improvisada.
– A ver, niñato que no tiene más de quince años, a robar te vas a otra parte y a otra persona que esté de humor para aguantarlo o te ganas otro taconazo, ¿estamos? Y no iría precisamente al brazo otra vez, así que quedas advertido si no quieres quedarte estéril, además de gilipollas, de por vida. – espeté, cruzándome de brazos sobre el pecho y haciendo que saliera corriendo en dirección contraria antes de que yo soltara un bufido y me colocara bien otra vez el corpiño y la falda, además del bolso, y sacara de él un cigarro y un Zippo para encenderlo. En cuanto lo tuve entre los labios y le di una calada, que me supo a gloria absoluta, desvié la mirada hacia el chico vestido con la armadura de antes y que contemplaba la escena con expresión difícil de descifrar, sobre todo porque parecía no comprender demasiado bien lo que había pasado allí. Alcé una ceja, estudiándolo con la mirada de arriba abajo y soltando el humo del cigarro tan merecido por la nariz antes de clavar la mirada de nuevo en sus ojos.
– En vez de quedarte ahí clavado como un pasmarote o el clavo de un calendario podías haberme ayudado, ¿no? A fin de cuentas es lo que hacen los caballeros andantes, y tú pareces uno... – le dije, encogiéndome de hombros y con el cigarro humeante entre los dedos.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Dom Sep 18, 2011 5:38 pm

A medida que caminaba por las calles de esta ciudad mi miedo dio paso a la curiosidad…todo a mi alrededor resultaba extraño y a la vez…intrigante.Segun mi abuelo el abad había heredado esta curiosidad y este ansia de conocimientos de mi difunta madre….sonrei para mis adentros,aun en esta situación pensar que algo de ella perduraba en mi reconfortaba mi alma y me ayudaba a seguir adelante en medio de esta locura.
La luz…ya había hablado antes de ella,lo brillante que era…y estaba por todas partes.Ya mirara hacia las torres,los monstruos o las calles en general una miríada de luces de diversos tonos e intensidades me obligaban a entrecerrar los parpados debido a la falta de costumbre.Intente mirar directamente a uno de los arboles metálicos brillantes pero fue como intentar mirar al sol de mediodía,tuve que desistir.Llegue a lo que parecía una especie de fuente de piedra donde los caminos se cruzaban mientras me fijaba en como todas esas almas en pena cruzaban por encima de unas extrañas marcas en el suelo.Me cuide de hacer lo mismo pues sin duda no me gustaría quedar atrapado en alguno de esos maléficos signos y ser condenado a vagar sin rumbo por toda la eternidad.
Baje al camino oscuro,distraído con el exceso de luz y ruido y de pronto me una de las bestias rugientes,una grande y roja que llevaba a decenas de almas en su interior rechino y se detuvo a escasos metros de mi mientras el hombre que la dirigía me gritaba…
_Mira por donde vas,maldito chiflado…la bestia rugio de nuevo sin moverse y pude ver como de su parte superior surgían unos hombres diminutos con los ojos muy cerrados y la piel de un tono casi enfermizo.Portaban extraños objetos en sus manos y dialogaban entre ellos en una lengua incomprensible.
_Quita del puto medio…¿o tengo que bajar a apartarte niñato?me espeto el grosero individuo mientras enarbolaba una vara de metal amenazándome.Desmonto de la bestia para acercarse a mi con aviesas intenciones y decidi que ya había soportado bastante.
_Te he dicho que…no llego a terminar la frase pues el filo de mi acero lo detuvo a mitad de camino.La punta de mi acero presionaba ligeramente su cuello y todo apice de valentía desaparecio de ese ruin sujeto el cual dejo caer su arma al suelo.La patee lejos de su alcance y le obligue a retroceder contra el lomo de la bestia con mi espada aun en su cuello…lista para administrar justicia.
_Escuchame maldito ser atormentado…soy un caballero,sirvo al rey y a Dios…¡¡Y ya e tenido bastante¡¡el tipo me miraba mientras susurraba cosas del estilo’’vale tio’’’’tranqui’’o’’solo estaba bromeando,no me mates’’.Esboze una media sonrisa al escuchar eso,asi que el ser temia mi arma,se les podía matar después de todo.Eso me lleno de confianza pues ahora sabia que podía enfrentarme a los siervos del infierno y dios mediante vencerlos.De nuevo el parloteo ininteligible de los enanos atrajo mi atención antes de que sus objetos empezaran a escupir luz contra mis ojos,dejándome aturdido y medio cegado.
_Viles canallas,dije mientras cruzaba mi antebrazo a modo de protección para mis ojos,no me confundireis con vuestra hechicería…por dios y el rey¡¡¡
Aseste una serie de golpes contra la bestia haciendo saltar chispas de su costado y asustando a los diminutos seres que se encogieron aterrorizados dentro de las entrañas metálicas de la criatura.Incluso su guía salio corriendo entre el gentío que miraba asustado la escena.El montruo metalico seguía ronroneando pero no se movia ni hacia mención ninguna de atacarme y envalentonado di un par de patadas con la puntera de mi bota para reafirmar mi victoria…apenas llevaba tiempo en el infierno y ya había cosechado mi primera victoria…que historias se contarian de mi cuando encontrara la manera de volver a casa.
Del fondo de la senda escuche un ruido estridente y ululante acompañado de unas extrañas luces azuladas.Todo ello parecía proceder de la lejanía y acercarse rápidamente hacia mi posición.Sin duda se trataría de mas bestias buscando vengar a su compañera asi que decidi tragarme mi orgullo y pensar de forma practica.Los callejones entre las torres eran oscuros,si…eso me ayudaría a burlarlos.
Un rato después y tras espantar a unos carroñeros con una ropa aun mas estrafalaria de lo normal y el pelo afilado como la cresta de un basiisco emergi de nuevo a otra senda menos transitada.Incluso los arboles de metal parecían arrojar menos luz sobre los alrededores y había muchas mas sombras en las que ocultarse llegado el caso.Aprovechandome de eso empece a caminar…de nuevo sin rumbo fijo …y esta vez procurando llamar menos la atención…sin mucho exito al parecer.Un sordo ruido metalico me indico que alguien acaba de chocar contra mi…examine a mi presunto agresor y vi que se trataba de un jovenzuelo imberbe que llevaba en una de sus manos lo que parecía una pequeña bolsa de cuero y me miraba como si no diera crédito a sus ojos.
Cuando parecía que ninguno de los dos iba a articular palabra una aparición salvaje empujo al muchacho contra un muro derribándolo al suelo mientras se colocaba a horcajadas sobre el y empleaba su…¿bota puntiaguda?para agredirlo haciéndole soltar la bolsa.Todo estaba ocurriendo tan deprisa que no acertaba a desenvainar mi arma.Si esa cosa decidia atacarme a mi también…
Pero la cosa no llego a mas,el joven salio corriendo y la figura salvaje se puso lentamente en pie arreglándose y murmurando maldiciones sobre la ascendencia materna del crio.Me quede boquiabierto al ver que se trataba de una mujer…una chica…una chica hermosa…sacudi la cabeza para alejar esos pensamientos.Estaba en el infierno, eso afectaba a mi juicio.Ademas sin duda esa mujer era una diablesa,una súcubo, pues quien sino vestirira ropajes tan ceñidos y provocadores salvo aquellas que roban el alma de los hombres con la lujuria y el deseo.Me miro con unos penetrantes ojos azules desde las sombras y yo mantuve su mirada aunque eso me hacia sentir incomodo…como si hacerlo durante mucho tiempo pudiera condenarme pues era tan…tan…
Mis pensamientos se vieron atajados de repente por la sorpresa de ver como creaba fuego de su mano y prendia una pequeña varilla humeante que se llevaba a los labios pero aun mas me confundio su comentario y su calma.Cerre la boca y trague saliva,era un caballero y debía mantener una imagen de seriedad y orgullo…era un Kingwall al igual que mi padre y no me doblegaría ante estos seres mientras me quedara un apice de vida.
_Habeis acertado sobre mi,perversa criatura,soy un valiente caballero y las de tu calaña no teneis nada que hacer con mi alma pura,nunca os la llevareis para entregársela a vuestro señor…alce mi espada apuntándola…ni siquiera aunque me tenteis con vuestros encantos.

_No tengáis la osadia de fingir que sois una inocente dama,vuestra indumentaria provocadora y vuestra actitud impropia de una devota sirviente del señor os delatan¿acaso no os e visto abalanzaros como un salvaje sobre ese muchacho y invocar el fuego del averno de vuestros dedos?no…no deis ni un paso mas…dije en voz alta mientras notaba como mi determinación flaqueaba ante esos ojos y esa sonrisa maldita…

Brian Kingwall

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Lun Sep 19, 2011 12:29 am

Aquel chico parecía de verdad sacado de algún pasaje de mis pesados y aburridos libros de historia medieval, o al menos de cómo se suponía que eran los caballeros al margen de la versión alterada y edulcorada de Hollywood y demás industrias de cine. Tenía el pelo rubio, alborotado, los ojos oscuros y profundos y, sobre, todo el detalle de la brillante armadura y de la espada que llevaba colgada de la cadera que era lo que más gracia le daba al asunto porque lo hacía diferente, casi tanto como su mirada, que era donde estaba clavada la mía mientras seguía con mi cigarro, una recompensa acertada para la carrera que me había pegado con los tacones altos y que me habían destrozado los pies por aquel maldito ladrón. Yo sabía que Londres estaba plagado de niñatos como aquel y había sido culpa mía no haberme andado con ojo y haber corrido el riesgo de que me fueran a robar, pero de haber habido menos gente... de haber habido menos gente lo habría ahogado con la lluvia que caía y mi poder y me habría quedado más ancha que larga porque no estaba de demasiado buen humor, no después de que a mi mente le hubiera dado por pensar en quién podría estar en la Roxy, cosa normal por otra parte porque trabajaba allí, y en quien no debía pensar en aquel momento, porque no valía la pena. En su lugar, valía mucho más la pena pensar en aquel chico que tenía delante vestido de caballero andante, casi como en una película antigua, y dedicar mi atención al mismo que me miraba como si fuera la cuna del pecado capital, o algo así... Gracias, chico cuyo nombre desconozco, se hace lo que se puede, aunque de todas maneras tenía menos disimulo que aquel ladrón a la hora de quitarme el bolso y se le notaba a la legua que por mucho que pudiera pensar lo que estuviera pensado (me daba, a decir verdad, absolutamente igual lo que fuera eso) me estaba comiendo con los ojos. La ropa ajustada, el maquillaje y mi cada vez más torcida sonrisa ayudaban muchísimo a conseguir ese propósito, todo dicho sea de paso, pero en realidad siempre me resultaba tremendamente divertido ver lo poco que tardaban los hombres en caer ante unas curvas bien puestas y que se sabían utilizar bien, cosas de la mucha práctica que había tenido.
Toda buena impresión que hubiera podido tener de él hasta aquel momento se esfumó, no obstante, en cuanto abrió la boca. ¿Por qué los hombres nunca aprendían que con la boca cerrada (u ocupada en otras cosas, que con él yo no le haría ascos) estaban mucho más guapos? Soltando aquellas estupideces de perversa criatura para referirse a mí, pese a que fuera más original que el zorra que siempre acababa tocándome oír, y las que empezó a soltar por su boca empezó a hacerme dudar de su salud mental, por creerse que estaba en el medioevo y por sonar demasiado como mi hermano mayor, y también empezó a dejarme una nueva alternativa en mente: que fuera un actor que estuviera muy metido en el papel de príncipe encantado y que me llamaba... ay, dios, espera, que tengo que dejar de reírme mentalmente. ¿Dama con actitud impropia de una sierva devota del señor? Ese chico y mi hermano harían muy buenas migas, demasiadas en realidad, pero teniendo en cuenta que a mí no me gustaba mi hermano demasiado ni éramos ambos precisamente el punto culminante de una relación extremadamente cordial, así que no sabía si con aquel loco de la colina me llevaría bien o si, por el contrario, acabaría hartándome de él y mandándolo al loquero más cercano, cosa que sólo me costaría una llamada de teléfono y que empezaba a tentarme en exceso.
Apoyé la mano en la cadera de manera indolente y di una nueva calada al cigarro, sosteniéndolo después entre los dedos y echando el humo por la nariz antes de, con pasos cortos y moviendo las caderas de manera sinuosa, avanzar hacia él, rozando la espada con los dedos y alejada del filo porque tampoco era plan de cortarme y montar una carnicería innecesaria allí en medio, ya que me quería demasiado como para herirme voluntariamente.
– Las de mi calaña... ¿Me hacéis el enorme favor de definir eso, caballero de brillante armadura? Porque os equivocais bastante diciendo que soy una sierva de Satanás o alguien que se quiere llevar vuestra pura alma. Sólo soy una chica a la que el chico que defendéis con tanto fervor le ha robado el bolso con todos sus enseres personales, incluido el dinero y la única manera de volver a mi casa a refugiarme de los peligros de la noche... ¿De verdad soy yo la maligna, sir? ¿O es más bien él quien intentando aprovecharse de mí ha intentado arrebatarme mis posesiones personales? Mi ataque hacia él ha sido pura defensa propia, nada más... – le dije, con tono acorde a mis movimientos cada vez más cercanos a él, igual de sensual y tranquilo, y con la mirada sin moverse lo más mínimo de sus ojos, aunque con la sonrisa aumentando porque era bastante interesante. Si creía que estaba en medio del siglo doce, estando en pleno Londres del siglo veintiuno, sus problemas mentales eran aún más preocupantes de lo que podrían parecer en un primer momento, pero teniendo en cuenta que se trataba de mí de quien estábamos hablando, era capaz de hacer la vista gorda y centrarme en lo indudablemente atractivo que era. ¿Sería que tenía debilidad por los raritos, como muchos de mis ligues demostraban, o simplemente que aquel chico tenía algo especial, quizá aquel aire de salido de otro tiempo que como estudiante de arqueología me gustaba especialmente? Quizá una mezcla de ambas, pero en cualquier caso no iba a desaprovechar la oportunidad de estudiarlo, por atracción y por pura curiosidad, que era parecida, aunque algo menor, a la que él sentía por el mundo en el que se encontraba y por quien estaba cerca, muy cerca de él... yo. Saqué el mechero de nuevo y jugué con él entre mis dedos, sin accionarlo para no asustarlo pero sí sacando la parte que estaba húmeda por el contacto con la gasolina, mostrándosela desde cierta distancia para que no se quemara ni corriera el riesgo de arrebatármelo de las manos... que era mi Zippo favorito, el de Mötley Crüe, y no era plan de que un chico al que acababa de conocer se lo quedara.
– ¿Sabéis, caballero, cómo se enciende una hoguera? Se necesita algo que arda y una chispa que encienda el fuego, ¿verdad? Pues este aparato es igual, sólo que en tamaño reducido. Mirad... – comencé a decir, volviendo a meter la parte húmeda en gasolina en el mecanismo del mechero y accionando la rueda para que viera la chispa que provocaba por la fricción con el otro material en un proceso perfectamente controlado.
– Esta chispa se produce por el roce de este material de aquí, ¿lo veis? La chispa llega a un trozo de mecha empapado por un material, gasolina, que es muy inflamable y arde fácilmente, y en cuanto ambas superficies hacen contacto... Voilà! Aquí tenéis el fuego, controlado en la palma de vuestras manos. – expliqué, como un adulto contándole algo así un niño y con el mechero ya encendido en mis manos, delante de él, antes de apagarlo y guardarlo en el pequeño bolso de cuero que casi me habían arrebatado de las manos antes.
Con una última calada apagué el cigarro y me encogí de hombros delante de él, con expresión en el rostro falsamente afectada y algo dramática, muy teatral por mi parte aunque con mi talento innato para actuar y para mentir resultara extremadamente creíble, sobre todo para quien no conociera la existencia de ese talento.
– Pero si seguís pensando que soy una sirvienta del maligno, mi señor, no creo que tenga caso explicaros mi inocencia... Ha sido un placer, sir. – musité, mirándolo a los ojos antes de bajar la mirada y girarme, medio abrazándome a mí misma como si tuviera frío y caminando en dirección contraria a él, fingiendo estar apenada e indefensa... aunque no lo estuviera, pero eso él no lo sabía. Si picaba, lo mismo podía seguir divirtiéndome con el caballero de brillante armadura aún más, y si no siempre podía buscarme otro entretenimiento en forma de chico en la Roxy... alternativas no me faltaban, pese a que en el fondo lo que me apetecía era ir con aquel chico tan raro vestido de caballero.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Lun Sep 19, 2011 3:26 am

la muchacha...no,la diablesa,se acerco a mi lenta y cautivadoramente.En ningun momento aparto su mirada de la mia y,antes de que pudiera darme cuenta,se encontraba a mi lado...dentro el alcance de mi arma.Desvio su mirada unos instantes hacia el filo de esta,el cual rozo con delicadeza mientras exhalaba humo por su boca...un humo similar al de la varilla que portaba languidamente en una de sus manos.

Me observo de nuevo y sus palabras salieron de su boca humeante de la misma forma que sus moviientos...lentas y hipnotizantes.Espera...recorde las historias de mi abuelo,habia visitado tierras infieles como embajador durante la primera santa cruzada y contaba historias sobre unas extrañas hierbas que los sarracenos enrollaban en papiro y a las que prendian por uno de sus extremos...segun el,esas hierbas tenian efectos diversos como relajar o sumir en trance al usuario¿acaso esa chica podria estar tomando esas hierbas o algo similar?
Respire profundamente y recurri a la voz de la razon que habitaba mi cabeza,la cual por poco que la dejara vagar con libertad siempre estaba ahi para aconsejarme sabiamente...despues de todo puede que mi madre velase por su impulsivo hijo desde el cielo.Escuche su historia dispuesto a darla una oportunidad de explicarse...de lo que dijera en los proximos segundos dependia su vida.Para mi sorpresa su historia tenia sentido...aquel rufian parecia indigno de confianza,un ladron...y la bolsa de cuero de la chica era similar a una mochila de extraña manufactura,despues de todo puede que dijera la verdad pero habia otros detalles que me dejaban perplejo.
De donde yo venia las mujeres actuaban decorosamente,incluso las campesinas a las cuales sus padres inculcaban respeto por sus superiores desde pequeñas,y semejante arrebato de violencia aunque fuera en defensa propia era algo considerado de mal gusto,propio de salvajes.Lo mas apropiado habria sido acudir a algun hombre o guardia en las cercanias para que la socorriera...no salir corriendo como un animal salvaje detras de el.
Me obligue a recordar que estaba en un lugar en el que regian leyes extrañas,algunas seguramente incomprensibles para mi.

Se llevo la mano a la bolsa con aire distraido y saco un curioso trozo de metal con una pequeña mecha humedecida.Lo mire con intranquilidad,parecia un candelabro en miniatura como los que habia en nuestros aposentos pero no podia dejar de recordar a los enanos amarillentos y sus destellantes embrujos.Me explico su funcionamiento poniendome como ejemplo para ello el proceso de encender una hoguera,algo que sabia a la perfeccion pues en tiempo de guerra nos tocaba hacer varias cada noche para montar guardia...y pobre del viajero que no supiera encender una para calentarse en las frias noches al raso.El mecanismo era ingenioso...el roce de un metal contra algo similar a la yesca producia una chispa facilmente y esta prendia una especie de aceite llamado''gasolina'' que creaba y mantenia la llama.
¡Que maravilla,¡¡algo tan simple y a la vez tan util...y esa chica no parecia dar importancia al tesoro que cobijaba en sus blancas manos.

Tan rapido como habia encendido la llama la apago y volvio a guardar el artilugio en su bolsa para luego proceder a exhalar una ultima rafaga de humo en mi rostro haciendome toser levemente antes de arrojar los restos candentes de la varilla a un charco cercano.

Mientras mi mente trataba de racionalizar y asimilar el milagro que acababa de presenciar la actitud de la joven dio un cambio drastico.Se disculpo aludiendo a mis palabras sobre su naturaleza demoniaca y apenada y triste se dio la vuelta...alejandose de mi bajo la incesante lluvia.Mi corazon se encogio,puede que despues de todo solo fuera una muchacha algo excentrica pero inocente...otra alma atrapada en este purgatorio a la que acababa de despreciar .Su caminar lento y inseguro junto con su forma de sujetarse a si misma me hizo sentir un miserable¿acaso no era la obligacion de cualquier caballero ayudar a los indefensos y proteger el honor de las damas?sin duda era una dama,una de extraños habitos pero no podia culparla,despues de todo esta era una tierra desconocida para mi y ¿acaso debia esperar que se comportaran acorde a la manera en la que estaba acostumbrado?.Y aunque no fuera mas que una simple campesina se lo debia,habia faltado a mis juramentos y un Kingwall siempre cumplia con su deber.

_¡E-esperad¡¡grite al verla alejarse cabizbaja...me aproxime raudo a su lado y la mire con una expresion de arrepentimiento sincera...no pretendia...lo siento,debeis perdonarme,esto resulta tan confuso para mi,es una tierra extraña...y creo que estoy perdido.Hinque la rodilla en el suelo de manera sonora y tome su mano con las mias mientras miraba al suelo...os pido disculpas por mi imperdonable comportamiento milady,si e agraviado vuestro honor hacedmelo saber y cumplire gustoso cualquier gesta para repararlo.Alce timidamente la mirada hasta que ambas se cruzaron volviendo a dejarnos como paralizados en el sitio que ocupabamos...
_Sir Brian Kingwall,caballero del reino...a vuestro servicio milady...
El rugir de una bestia metalica pasando rauda a nuestro lado rompio el hechizo que nos ataba y el charco a nuestro lado nos cubrio de una suciedad indeterminada mientras de las tripas de la cosa asomaban unos jovenes que se burlaban de nosotros mientras se alejaban senda abajo...mire a la chica que se habia quedado sorprendida por el accidente y que estaba empapada de los pies a la cabeza,cerraba los ojos para evitar que el pelo chorreante se le metiera en los mismos y apretaba los puños de pura rabia.Una leve sorisa asomo a mi rostro al ver como su maquilaje caia en regueros por sus mejillas y me cubri con mi guantelete para disimular mi falta de respeto.
_Tranquila,no es la primera vez que un jinete me deja constancia de su paso...dije riendo entre dientes,tomad...hay demasiada humedad como para que camineis asi.
Dicho esto me desprendi de mi capa para ponerme a su espalda y dejarla caer con suavidad sobre sus hombros desnudos...os ayudara a calentaros,no hay nada mejor que la piel de oso para resguardarse del frio,creo que su antiguo dueño no habria escogido nada peor pues los inviernos nordicos son terriblemente inclementes segun dicen...

Con una sonrisa sincera me coloque a su lado y con mi guantele le eche el cabello mojado a un lado...se que igual os pido demasiado pero necesito ayuda,necesito a alguien que conozca este lugar y que me instruya en sus costumbres mientras trato de evitar que los guardianes del infierno den conmigo y me impidan volver a mi hogar...si mis palabras no os conmueven quizas lo haga mi oro,tengo algo en mi bolsa...no se si aqui tendra algun valor pero no tengo nada mas que ofreceros lady...cai en la cuenta de que su nombre aun me era desconocido,o quizas todavia no se fiase del extraño que la habia amenazado en un principio.Fuera como fuere no podia culparla por ello.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Lun Sep 19, 2011 9:54 pm

Siendo tan buena actriz como lo era, aún no sabía cómo no me había planteado fugarme a Hollywood con un poco de dinero ahorrado y convertirme en la próxima estrella ganadora de un Oscar, porque de verdad me lo merecía por una vida llena de mentiras y de actuaciones brillantes que dejan a las de Orson Welles en agua de borraja, en el intento de mentira de un niño pequeño que se ríe en cuanto acaba de decir lo que no es verdad, descubriéndose ante el receptor de aquel intento de mentira. Y es que aquella estrategia siempre funcionaba con los chicos como aquel, que más que un loco disfrazado de medieval parecía un medieval propiamente dicho con aquella extraña y teocéntrica visión del mundo que tenían, y por eso mismo lo único que tenía que preocuparme, más que de si iba a picar o no el anzuelo, era mantener aquel cebo en forma de chica desvalida que estaba llevando a cabo con mi actuación digna de un premio de la academia, a saber los brazos rodeando mi cuerpo como si tuviera frío, la cabeza gacha como si estuviera verdaderamente apenada, la mirada baja como si me diera vergüenza, un aire de fragilidad que no era mío, en absoluto, porque yo no era nada frágil y, sobre todo, todos aquellos elementos mezclados en mis pasos en dirección contraria a él, con los tacones apenas resonando en el callejón lo suficiente para que marcaran mis pasos pero no lo bastante como para resultar algo que quebrara mi imagen. Como todas mis estrategias, porque la había probado más de una vez con chicos más raros aún que aquel que, en el fondo, hasta parecía bueno y todo y no parecía sólo dispuesto a querer abrirme de piernas, funcionó, pues no tardó más que unos segundos en gritarme que esperara y lograr, por tanto, que frenara algo el paso para permitirle que se acercara casi corriendo a donde estaba yo. Evitar que la sonrisa torcida acudiera a mis labios fue más difícil que la actuación en sí, y mantener aquel aire de fragilidad que era tan poco propio de mí ya estaba saliéndome rodado de fácil que me resultaba, pero la teatralidad de aquel chico parecía superar incluso a la mía porque lo siguiente que hizo, después de disculparse, fue hincar la rodilla en el suelo como si fuera mi fiel vasallo (porque era más lógico pensar eso que pensar en él enseñándome su don de lenguas, que por la postura...) y coger mi mano, disculpándose de nuevo por haber, según él, agraviado mi honor y alzando la mirada hasta encontrarse con la mía, entre curiosa y alucinada por su pronto tan sumamente raro... como poco, y que se volvió aún más raro con su presentación como caballero del reino, y a aquel chico no lo veía yo nombrado sir por la reina Isabel, la verdad... El momento, no obstante, terminó en cuanto un coche pasó por aquella callejuela y totalmente a propósito cruzó un charco sólo para salpicarnos y consiguió exactamente eso, que el agua sucia nos llenara a ambos pero más a mí por ir bastante menos vestida que él. La sorpresa pronto dio paso a la rabia, visible en mi manera de apretar los puños, y también me vi obligada a cerrar los ojos para que no me cayeran las gotas de agua que resbalaban por mi pelo, también empapado, y el caballero que tenía a mi lado mostró nula sensibilidad al reírse, aunque fuera levemente, pero pronto suplió aquel gesto por el de ponerme una capa en los hombros, según él de piel de oso, y por el de apartarme el pelo de la cara, permitiendo que lo mirara con el ceño fruncido porque ni estaba acostumbrada a que un hombre me tratara... no sé, así, ni tampoco estaba acostumbrada a que fuera capaz de darme rabia y a la vez, segundos después, de inspirarme la suficiente ternura para querer darle un abrazo, y sus palabras pidiéndome ayuda para comprender el lugar fue lo que me terminó de descolocar, porque... ¿y si de verdad venía del medioevo y no estaba loco o lo fingía? Podía sonar bizarro a más no poder, pero si teníamos en cuenta que yo misma tenía un poder extraño, que era el de controlar el agua (cuando a ella le venía bien, tampoco hay que lanzar campanas al vuelo...), quizá él había viajado en el tiempo o yo qué sé... Mojada como estaba no me apetecía pensar, y el plan de la Roxy ya no me apetecía, así que ¿qué demonios? Iba a ayudarlo. Total, si luego resultaba que mentía al menos era entretenido y cosas peores había hecho que estar con un loco... Mucho peores, además.
– Es un gesto muy amable por vuestra parte, sir Brian, y por mi parte me veo obligada a compensároslo, pero mejor en un lugar que no esté bajo las inclemencias del tiempo nocturno, si me lo permitís. Acompañadme, sir... – murmuré, antes de comenzar a caminar, bien envuelta en su capa y pensando que ya de perdidos al río, en dirección a mi propia casa porque si lo pensábamos fríamente era el único lugar al que podíamos ir, ya que en cualquier otro sitio o lo tacharían de rarito o lo harían conmigo, y si lo de zorra lo aguantaba porque lo era, lo de rarita ya no estaba tan dispuesta a aguantarlo, lo siento, no estaba de humor aquella noche.
Con paso rápido, lo guié entre las callejuelas de Londres, las menos habitadas aquella noche para que no demasiada gente alucinara con el chico que me acompañaba, en dirección a mi bloque de edificios, a través de cuya puerta lo conduje por las escaleras (porque pasaba también de usar el ascensor, que no era plan) hasta que llegamos a mi casa. Abrí la puerta y lo conduje al salón, a uno de los sofás de enfrente de la televisión y de enfrente, también, de la mesilla y de la lámpara, además de las estanterías que cubrían las paredes concretamente, mientras dejaba su capa a su lado y me escabullía rápidamente a mi habitación para coger una camiseta larga de algún grupo (tocó Pantera, en aquel momento de no prever qué demonios cogía) y unos pantalones vaqueros rotos y a la altura de medio muslo que me puse para estar más cómoda. Me recogí el pelo en una cola de caballo y me limpié los restos del maquillaje antes de salir donde estaba él, mirándolo todo como si no supiera qué era nada. Normal, por otra parte, si mis sospechas de que él era medieval eran ciertas.
– Soy Charlotte, por cierto... Y este es el único lugar resguardado del tiempo en el que nadie se va a extrañar por veros con vuestra armadura que, si queréis, podéis quitaros... A fin de cuentas, aquí estáis a salvo. – musité, antes de caminar en dirección a la cocina y poner a calentar en una cazuela algo de chocolate para entrar en calor porque, por mi parte, lo necesitaba... aunque acabaría echándole algo de 43 porque no podía pasar por aquella situación sobria del todo, y eso lo tenía claro. En un momento estuvo listo y lo vertí en dos tazas de cerámica blanca, echando el licor en el mío y llevándolo junto al suyo al salón antes de dejarlo encima de la mesilla, enfrente de él y humeante. Bebí un sorbo del mío, notando cómo entraba en calor poco a poco, y me hice un ovillo en el sofá al lado de él, manteniendo el espacio vital suficiente, no obstante, para que la frialdad y rigidez de su armadura no me tocara directamente, ya que difícilmente entraría en calor así y el esfuerzo del chocolate caería en saco roto, y tampoco era plan habiéndolo preparado.
– Podéis beber eso, os hará entrar en calor y su sabor es bastante agradable siempre que os gusten las cosas dulces... Y no necesitáis oro para pagarme por esto, lo creáis o no lo hago porque quiero aunque a veces yo misma dude de mi propia salud mental... – dije, con lo último, lo de la salud mental, en un susurro que probablemente él no escuchara porque fue demasiado bajo y antes de que lo mirara a los ojos, como queriendo examinarlo y como queriendo satisfacer mi curiosidad, normal por otra parte si se tenía en cuenta que estudiaba arqueología en la universidad y me encantaba la historia. Tenerlo allí era como tener una pieza del medioevo delante de mí, sólo que una que además estaba buena, así que... ¿por qué no aprovecharlo? Yo estaba dispuesta a hacerlo... y encantada.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Mar Sep 20, 2011 10:10 pm

Tras exponerla mis problemas su expresión se torno pensativa mientras se arrebujaba en mi capa.Por fortuna parecio acceder o al menos me ofrecia lo que parecía un lugar donde refugiarme.No podía evitar pensar que quizás me estuviera metiendo de lleno en una trampa y me obligue a mantenerme alerta ante cualquier posible artimaña mientras mantenía un porte orgulloso y digno de mi condición a la vez que la seguía pues ya había empezado a caminar y por su forma de caminar no parecía dispuesta a concederme tregua…apreté el ritmo y me puse a su altura,siempre vigilante pero a la vez anotando mentalmente cada detalle extraño que veía…tenia tantas preguntas y tan pocas respuestas...Un relámpago partio el cielo nocturno y me encogi involuntariamente en parte por el recuerdo aun fresco de lo acontecido en mi hogar…
Me detuve un instante mientras frotaba mi bota con una superficie rocosa para despegar una especie de mucosidad rosácea que acaba de pisar…era bastante desagradable y me pregunte que clase de ser excretaria semejante inmundicia.Una cosa estaba clara,seadheria con vehemencia y tuve que rascar varias veces para retirar la mayor parte.Para cuando termine la chica ya me sacaba un trecho pero esta vez me miraba esperándome en una esquina y a la vez mirando alrededor,como si temiese que alguien la viera conmigo.La teoría de que era otra prisionera como yo ganaba fuerzas.Cruzamos callejones sombríos a los pies de las torres y ,con el tiempo,los ruidos del ambiente fueron disminuyendo en cantidad y volumen hasta que las torres pasaron de ser colosos brillantes a ser vulgares pero no por ello menos impresionantes construcciones de roca lisa similares a fortalezas con numerosas balconadas.
Nos detuvimos ante una de las torres,en apariencia idéntica al resto,cuya entrada estaba flanqueada por unos arbustos resecos,un enorme baúl verde repleto de restos malolientes y un árbol metalico cuya luz brillaba escasamente.Mientras la chica buscaba en su bolsa me acerque al pórtico y toque con fascinación su superficie…sabia lo que era el cristal pero nunca había visto tanto junto,sobre todo en la ciudad que dejábamos atrás,tambiénsabia que aunque precioso también era frágil como el honor de una damisela y no pude evitar preguntarme que protección pensaban que ofrecería ante una ataque.Finalmente extrajo un manojo de pequeñas llaves y abrió la diminuta cerradura del pórtico abriéndome paso al interior donde había mas arbustos resecos y unos pequeños candelabros mágicos.Nos acercamos a una puerta de metal junto a unas escaleras estrechas pero la joven parecio pensárselo mejor y tras echarme una mirada de soslayo me indico que la siguiera por la escalinata.Subimos un buen trecho y note como la emoción de los primero momentos dejaba paso al agotamiento.Mi armadura pesaba considerablemente y además no había planeado llevarla mucho tiempo,solo lo que durara la visita a mis siervos,eso sin mencionar la herida aun reciente de mi estomago que mostraba su enojo hacia mi provocándome punzadas leves a cada paso que daba para subir los escalones.Reprimiendo un gruñido me obligue a seguir adelante intentando evitar que ella se diera cuenta de mi incomodidad…si esto era una trampa no pensaba darles mas información de la necesaria sobre mi estado.
Finalmente llegamos a nuestro destino,un pasillo con varias puertas de madera idénticas y solo diferenciadas entre si por unos burdos tapices tejidos que se encontraban depositados en el suelo frente a cada una de ellas.Nuevamente se acerco con sus llaves a una puerta y abrió el cerrojo indicándome que entrara.Iba a hacerlo cuando note algo a mi espalda…un par de años de combate contra salvajes que gustaban de usar el subterfugio y las tretas para atacar habían afinado mis sentidos y me gire para ver como una anciana me miraba con suspicacia a través de una rendija de su puerta antes de cerrar de golpe al verse descubierta.
_Que gente mas extraña…pensé antes de cruzar el umbral de lo que podía ser un refugio o el final de mis andanzas.
Me encontré en una especie de vivienda con varios cuartos diferenciados.En el que me encontraba concretamente había un mobiliario diverso…lo que parecían ser sillones recubiertos de cuero,una mesa baja con lo que parecía una árbol metalico en miniatura.Del techo colgaba un pequeño orbe de cristal que arrojaba una brillante luz pero lo que mas atrajo mi atención fue una extraña caja con una superficie de cristal oscuro¿Qué secretos encerraria esa cosa?seguramente ninguno que un alma temerosa del señor debiera conocer asi que aparte raudo la vista de ese cofre y examine las estanterías…había muchos tomos y códices de variado tamaño,algunos finos como el pergamino y que mostraban ilustraciones de un realismo milagroso,casi parecía que ese¿barbaro musculoso semidesnudo?fuera a salir del tomo para atacarme.Retire mi mano de los libros al escuchar pasos detrás de mi y comprobé mas relajado que se trataba de la chica que regresaba de lo que parecían sus aposentos.Su indumentaria había cambiado…si bien antes sus ropajes eran la viva imagen del pecado los de ahora ejercían un cambio considerable aunque no menos provocativo.Un amplio camisón con un lema que rezaba’’pan…te…ra’’y unos…pantalones¿una mujer con pantalones?inaudito…unos pantalones rotos que dejaban entreveer sus largas y delicadas piernas sin ningún tipo de pudor.Su largo cabello ahora estaba recogido en una cuidada cola de caballo que combinada con sus ropajes la conferían un aire de barbarie que no terminaba de causarme una impresión concreta…mas bien no sabiacuales eran las palabras mas adecuadas para definirla y eso me turbaba.
Una vez superada su desconfianza hacia mi me dijo su nombre…Charlotte…un nombre francés sin duda y teniendo en cuenta lo tensas que eran las relaciones entre ambas coronas debía ser cauto para no ofender su a veces excesivamente refinado gusto.’’Nuncaconfies en un barbaro ni en un francés’’ me decia sir Roderick,el amigo de mi padre y mi maestro de armas’’te apuñalaran por la espalda a la menor ocasión’’.Este no parecía el caso aunque era bien sabido que las criaturas mas taimadas de la creación después de satanas eran las mujeres,después de todo dios nos había expulsado del paraíso por culpa de una y eramos los hombres quienes con nuestros actos y sangre debíamos volver a ganarnos el favor del altísimo.
Su ofrecimiento para que me despojase de mi armadura no me parecio poco apropiado pues en estos estrechos confines me restaba movilidad y solo contribuia a aumentar mis dolencias,llegado el caso podría usar mi espada o mi daga para defenderme.De nuevo se ausento en un cuarto cercano,una despensa por lo que parecía dado la gran cantidad de recipientes y fruta que se veía y comenze a desabrocharme los cierres del peto con dedos torpes por el agotamiento.Una vez quitado le siguieron los guanteletes,losbrazales,las perneras y las grebas.Finalmente me quite el acolchado recubierto de cota de malla que hacia de separación entre mi piel y el irritante roce del metal y lo deje a un lado en el suelo mientras me observaba en un espejo.El resto de mis ropajes estaban tan sucios como mi armadura,vestido tan solo con unos calzones largos y una fina camisa de lino mostraba una imagen burda y desaseada mas propia de un campesino que de un señor…es mas,mi cabello ahora lacio y pegado a mi rostro no ayudaban a mejorar la pobre imagen que ofrecia.Pense que debería preguntarla si disponía de un pozo cercano para darme un baño y quitarme toda esta mugre de mi cuerpo cuando regreso con dos tazones humeantes.Sesento en uno de los amplios sillones,junto a las piezas de mi armadura y,con un gesto silencioso,me indico que ocupara el lugar libre a su lado.
Eso hice pues,colocándome ella una de las tazas entre mis manos dejándome entreveer el contenido de ella…la mire torciendo el gesto al ver lo que contenia…una especie de pasta marron caliente que mas que alimento parecía el excremento de un buey,aunque su olor no era ni de lejos tan desagradable,mas bien era algo que nunca había olido antes pero que se colaba por mis fosas nasales con una inusitada facilidad.
Dulce…solo había probado algo descrito asi en una ocasión,cuando las monjas preparaban sus recetas para venderlas en el mercado.El niño que era se había relamido de gusto al probar el fruto de su robo y luego el abad le había azotado por haber pecado de gula y haber tomado algo que no lepertenecia…pero había valido la pena.
El rugido de mis tripas decidio por mi y me lleve el tazon al rostro retirándolo poco después al quemarme la lengua con su contenido,eso no me detuvo mucho tiempo y con avidez empece a beber ese sabroso aunque extraño brebaje mientras notaba la mirada de Lady Charlotte clavada en mi de una forma que me hacia sentir cierta incomodidad.Deje el tazon vacio en la mesa y me limpie con el dorso de la manga soltando un eructo de satisfacción al notar como mis extremidades volvían a recobrar cierta sensibilidad.
_Realmente se trata de un brebaje milagroso milady,aunque puede que para un extranjero su aspecto pueda parecer…sospechoso no hay duda de que su sabor y sus efectos reconstituyentes son dignos de elogio.Os felicito y os doy las gracias por compartir vuestra hospitalidad conmigo.Estoy en deuda con vos.Volvi a mirar la habitación…veo que disponéis de una considerable colección de saber y por raro que parezca en un hombre de mi condiciónyo también gusto de cultivarme con nuevos conocimientos¿acaso vos sois una especie de erudita o maestra?...’’o una bruja??’’pense para mis adentros,quizás me acabara de tomar una de sus pérfidas pócimas y ya estuviera en sus garras.
_No pretendo parecer descortes …pero e de admitir que a veces mi curiosidad me empuja a…torci mi sonrisa pensando en las andanzas de mi niñez,todas fruto de mi insaciable e incontrolable mania de meter las naricesen lugares inapropiados…a meterme en problemas…admiti…pero que caballero que se precie renunciaría a vivir una vida llena de emoción y riesgo?dije medio bromeando y me di cuenta de que era la primera vez que me relajaba tanto desde que había abandonado mi hogar esa misma mañana¿o habían sido días?en ese lugar extraño quizás el tiempo no corriera de la misma forma…recordaba las historias de mi matrona sobre el pueblo de las hadas y como valientes caballeros que se habían enfrentado a ellas desparecían sin dejar rastro para regresar tiempo después ante sus hijos ya ancianos sin haber envejecido ni un dia.Ciertamente si esa chica no era una bruja o un demonio podría ser un ser faerico…la palidez de su piel,sus brillantes ojos azulados y su sonrisa de dentadura perfecta eran parte de una belleza que dificilmente uno podía encontrar incluso entre las damas de la corte.
Senti su mirada puesta sobre mi como algo casi tangible,como quien examina un animal antes de comprarlo y mire hacia otro lado algo ruborizado agarrando con fuerza la cruz grabada en el pomo de mi espada…debía Despejar mi mente de pensamientos inapropiados y pedir fuerza de voluntad al señor para no hacer,una vez mas,el ridículo delante de una hermosa dama.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Miér Sep 21, 2011 7:32 am

A cualquiera que escuchara que me encontraba en el salón de mi casa, un piso cualquiera del Londres de pleno siglo XXI, con un chico que acababa de quitarse la armadura y que por eso mismo, además de por su actitud, parecía sacado de uno de mis libros de historia medieval (aunque, dentro de estos, más de la parte de historia política con reyes, reinos y caballeros que de historia social y económica con las penurias de unos campesinos continuamente azotados por malas cosechas y el fantasma constante de la religión sobre sus cabezas, amenazando con castigarlos), probablemente haría una de entre varias cosas: o se reiría en mi cara, o me llamaría loca con exceso de imaginación o buscaría la cámara oculta por todas partes para ver a dónde tenía que sonreír en cuanto mandaran mi grabación a un programa de la televisión. La parte de la cámara oculta la había rechazado hacía ya un rato porque no podían haberme seguido hasta mi casa y el chico era demasiado bien actor; la parte de estar loca no me planteaba, porque si empezaba a pensar yo misma que no estaba cuerda sería un muy mal plan, y la parte de reírse en mi cara... bueno, mejor eso que ponerme a llorar por la falta de sentido de todo, ¿no? Al menos para mí sí porque yo no era demasiado dada a llorar, y por eso mismo, además de para recuperar fuerzas, había echado el 43 en el chocolate, porque la mezcla estaba buena y porque sin alcohol no iba a ser capaz de rendir bien o al menos lo suficiente para asimilar que tenía a alguien del medioevo en mi salón y que, además, el chaval no era un cayo sino que encima estaba bien de veras, como la ropa que llevaba por debajo de la armadura revelaba a la perfección. Una cerveza nunca había sido suficiente para mí, así que en la mezcla estaba la clave de mostrar una sonrisa pese a que mi humor no fuera de lo mejor en aquel instante por culpa de mi masoquismo y por culpa de que me diera, a veces, por pensar en lo que no tocaba, y eso era razón de más para centrar la mirada en aquel chico que soltaba unas cosas extremadamente medievales por su boca y que, aún así, seguía siendo mono... pese a que su actitud me recordara tanto a la de mi hermano mayor y su visión anticuada del mundo tan diferente de la mía. Me preguntó, tras agradecerme el brebaje (chocolate, sir Brian, chocolate... que vale que hasta América no se supiera qué era la bebida, pero aún así el nombre no es tan difícil de recordar, ¿no?) y la hospitalidad, la razón de que tuviera tantos libros y después se justificó diciendo que su curiosidad siempre lo había hecho ser travieso y meterse en problemas, pero a fin de cuentas esa era una cualidad innata en los caballeros y muy básica para ellos, así que... Y yo asentí, por mi parte, bebiendo otro trago del 43 con chocolate que no había cargado lo suficiente antes de dejar la taza a medias en la mesilla y girarme, aún sentada en el sofá, para hacer de la conversación algo más fácil que estar los dos de frente y con sendas cabezas giradas.
– No soy ni una erudita ni ninguna maestra, sir Brian, sino más bien una chica a la que le gusta leer y a la que, en clase, la obligan a tener libros de todo tipo para ampliar los conocimientos que me enseñan. Aunque eso no quita que también lea cosas que no tienen que ver con mis estudios, como algunas publicaciones mucho más ligeras y menos eruditas que temas propios de niveles culturales superiores, pero aún así la mayoría de los libros que veis aquí son de mis estudios. – respondí, volviendo a beber un trago del chocolate con licor antes de girar la cabeza hacia la estantería donde mis manuales de historia (tanto medieval como antigua, moderna y contemporánea, además de manuales de mi propia carrera como lo era la arqueología) convivían con más de una revista de música con chicos fotografiados en las portadas que eran de muchos grupos diferentes y a los que, en alguna ocasión, me había tirado alguna vez o conocía, a la de Bullet For My Valentine en la que mi primo salía en portada me remitía. Volví a girarme rápidamente hacia él, no obstante, y volví a coger la taza entre las manos más para calentármelas y para tenerlas ocupadas que por ir a beber en un futuro cercano, y lo miré de arriba abajo un momento, examinando sus ropas con cuidado y dándome cuenta de que, como yo (aunque en mayor medida que yo), aquel chico necesitaba una buena ducha, así que rápidamente me acabé la bebida y decidí conmigo misma que si le iba a explicar que estaba en un siglo diferente al suyo tendría que ser rápidamente, porque si no podríamos pasarnos media vida hablando antes de que se lo creyera porque otra cosa no, pero testarudo hasta la muerte sí que parecía.
– Estáis muy lejos de casa, sir Brian, ¿habéis pensado en eso? Este no es el lugar al que, a juzgar por vuestro aspecto, estáis acostumbrado y nosotros poseemos normas diferentes a las vuestras, normas que os pueden resultar duras, difíciles o incomprensibles pero que tendréis que aprender a respetar si queréis moveros por aquí sin levantar sospechas antes de volver a vuestro hogar. Londres en particular no es una ciudad demasiado fácil, nunca lo ha sido... Pero estoy segura de que para un caballero como vos, los avances tecnológicos y de las investigaciones de los eruditos aplicados a la vida privada no tienen que ser un desafío, ¿me equivoco? No parecéis un cobarde que se amedrente ante cualquier cosa. – musité, apoyando el codo en una de mis rodillas y la mejilla en la mano, con una media sonrisa muy propia de mí al tiempo que lo miraba a los ojos, como advirtiéndole que me parecía perfecto que fuera de otra época y de otro lugar, pero que si estaba en mi siglo actuaría como la gente del siglo actuaba, y no de manera diferente... al menos estando conmigo, que no me apetecía nada tener que estar todo el rato defendiéndome de acusaciones que me tachaban de bruja, satánica o cualquier otra cosa... lo siento, para eso ya tenía a mi hermano, y sólo lo aguantaba con él porque era familia y porque no me venía nada bien tener una bronca con un militar que podía matarme sin remordimientos.
– Una de las primeras cosas que tenéis que saber es que sé de dónde venís, o al menos conozco la cultura de vuestro reino y las costumbres de vuestros compañeros, y por lo tanto a mí no tenéis que explicarme nada y eso me deja en una posición de cierta superioridad si es que tengo razón y venís de donde creo que venís, cosa que a juzgar por vuestras vestimentas parece que es así... Otra cosa que quiero que entendáis es que, en este lugar, las reglas con las que os habéis movido durante toda vuestra vida a través de vuestro hogar no sirven de la misma manera que os sirven a vos porque las cosas han cambiado mucho de un lugar a otro. No pretendo que me creáis, aunque si no lo hacéis no me pareceréis tan ágil mentalmente hablando como hasta ahora me lo habéis parecido, pero estáis muy lejos de casa y aquí apenas nada es como lo recordáis, por lo que no estaría de más que prestarais atención y que me preguntarais cosas que tengáis en duda para comprender este lugar. Os doy permiso, dentro de lo limitado de mis recursos, para que me preguntéis lo que necesitéis saber, aunque dicha información no pretendo que sea unilateral, sino que a cambio exige que me contéis algo más sobre vos porque siento auténtica curiosidad, sir Brian. Comenzaré yo, no obstante, si me dais un momento. – añadí, levantándome del sofá y cogiendo ambas tazas para llevarlas a la cocina y mojarlas, eliminando así parte del chocolate que quedaba y que, seco, no habría dios que consiguiera limpiarlo a la hora de fregar, y como no es que yo fuera precisamente una mujer paciente a la hora de hacer las tareas del hogar (más bien las odiaba pese a saber que eran necesarias para vivir en una casa de manera decente y no abducida por la suciedad y el caos del desorden) cualquier oportunidad de quitarme trabajo de encima era más que bienvenida. En cuanto las tazas estuvieron en el fregadero, llenas de agua, yo me sequé las manos con un trapo y volví al salón, pero no al sofá sino a la famosa estantería donde tenía tantos manuales que me había tocado estudiarme para las asignaturas de historia de mi carrera, de donde cogí varios en las manos. Uno era de historia medieval, el más completo que había podido conseguir para prepararme la asignatura y que, a la vez, estaba escrito de tal manera que resultaba fácil e, incluso, ameno en cuanto a leerlo. Otro de ellos, también en la línea de ameno y de fácil lectura pese a su longitud y a la cantidad de datos que incluía, era uno de historia moderna y que iba desde el descubrimiento de América hasta la Revolución Francesa, aunque la particularidad de aquel era que terminaba algo más tarde, cuando el régimen de Napoleón caía. El último, el de contemporánea, estaba muy actualizado (a fecha de 2005) e incluía desde la Revolución Americana hasta el momento presente, y para la información que no incluían aquellos manuales siempre podía encender mi ordenador portátil y buscar en Internet los datos que me faltaran para que se hiciera una idea de todo lo que había avanzado el mundo desde que él había vivido hasta que había nacido yo, un importante salto secular que le resultaría difícil de comprender, sobre todo porque los medievales y el progreso no es que se llevaran demasiado bien, sino más bien al contrario... A los siglos de historia del medioevo que me había tocado estudiar tantísimas veces me remitía. Con los manuales, por tanto, en las manos y apenas siendo peso para lo que había estado acostumbrada a aguantar los (pocos) días que había ido a clase y cualquier excusa no me había parecido suficiente para saltármelas, volví de la estantería hasta el sofá donde hasta entonces había estado con él y me senté, de nuevo, a su lado, con las piernas cruzadas y los manuales a un lado, sin que molestaran hasta que no fuera necesario utilizarlos para satisfacer sus dudas aunque, quizá, mi previsión había sido excesiva y no quería saber tanto de historia desde su época hasta la mía, o algo así.
– Por mi parte ya sabéis mi nombre, Charlotte. Nací en Bristol, una ciudad cerca de aquí, en una familia que se dedica al comercio. Mi hermano mayor se dedica a proteger el reino de enemigos feroces y yo, en cuanto comencé a estudiar, me trasladé aquí para poder aprender lo más que pudiera en el lugar donde ese conocimiento residía. ¿Y por vuestra parte, sir Brian? ¿De dónde venís? Es un requisito básico antes de poder empezar a preguntarme cosas. Quid pro quo, información a cambio de información... – le dije, mostrando una mueca de total inocencia en cuanto terminé de hablar y una sonrisa casi angelical que si no me conocías podría colar hasta por sincera, pero que si me conocías sabrías que tenía de sincera lo mismo que yo de virgen: nada en absoluto.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Jue Sep 22, 2011 12:53 am

Ante mi impulsiva pregunta Lady Charlotte sonrio y me explico que no era ninguna maese(algo que por otra parte me hubiera sorprendido)y algo me decía que no era ningún tipo de hermana en algún convento.Al parecer se trataba de una dama culta además de hermosa y que compartia mi afán de aprender cosas nuevas a través de la lectura y el estudio.Segui su mirada con la mia cuando hizo un gesto hacia la considerable biblioteca de su cuarto ya que solo en esas estanterías había mas tomos que en todo mi castillo.Algo me dijo que preguntarle por esos excéntricos grabados realistas de barbaros semidesnudos portando lo que parecían extraños laudes no era lo mas apropiado en estas circunstancias asi que segui prestando atención a cada palabra.Mientras sujetaba su tazon para calentarse las manos me volvió a observar…sin duda su educación fina y sutil le impedia hacer comentarios sobre mi aspecto pero me fue obvio por el leve arrugar de su rostro por otro lado siempre sonriente que mi actual estado de higiene le causaba cierta incomodidad.Carente de toda sutileza cogi mi camisa y la acerque a la nariz…cierto era que el agua nos había ensuciado un poco pero normalmente este era el olor que tenían mis ropajes…suspire…francesas…

Si había notado mi gesto ironico no lo demostró…tan solo se acomodo un poco mas antes de seguir hablando…cierto era que me encontraba lejos de mi hogar¿Cuánto?eso no lo sabia,principalmente porque no sabia ni donde estaba aunque eso era algo que pretendía solucionr cuanto antes.Me hablo de normas y costumbres que podrían serme de difícil comprensión,extrañas…desde luego en el tiempo que llevaba en este’’lugar’’ya había presenciado algunas cosas que no terminaba de entender…pero quizás la mas extraña y a la vez,no se...escandalosa era ver como los hombres apenas se escandalizaban de que una mujer vistiera de formas poco apropiadas o que les hablaran en un tono condescendiente o incluso a veces carente de respeto.Quiero decir…son criaturas de dios como nosotros pero…si la creación tiene un orden que a valido por siempre¿Por qué cambiarlo?.Me consideraba algo mas abierto que el resto de mis camaradas pero aun asi años de educación no podían olvidarse a la ligera.Tambien se refirió a los avances tecnológicos a los que debía adaptarme…supongo que un buen ejemplo seria la antorcha en miniatura o estas luces mágicas,si,me costaría pero si era lo que debía hacer para pasar inadvertido..despues de todo mi abuelo debio pasar por lo mismo cuando visito las ciudades árabes,según el era como estar en otro mundo.Una pequeña voz en mi cabeza,la que me alertaba de cualquier cosa fuera de lo común,grito llamando mi atención cuando la chica se refirió a la ciudad en la que estábamos como’’Londres??’’gire mi cabeza para ver por el balcón pero estábamos demasiado alto…solo vislumbre mas luces a lo lejos y…¿habia unas luces moviéndose por el cielo?.Mente abierta,me recordé a mi mismo,estas en un lugar lleno de maravillas y cosas inexplicables…seguramente solo has escuchado lo que deseas oir.El Londres que yo conocía no se parecía ni en lo mas remoto a este lugar asi que estaba claro que había oído mal.Algo nervioso escuche su comentario sobre mi valentía…¡¡Por supuesto que no era ningún cobarde,jamas me habrían nombrado sir de serlo pero también había conocido a hombres que por no admitir su miedo habían muerto,a veces convenia saber escuchar a ese instinto que nos avisaba cuando algo estaba fuera de nuestras posibilidades…como decía mi abuelo,losangeles guardianes del señor cuidaban de nosotros de formas muy diversas.

Afirmaba saber todo sobre el lugar del que procedia,mis costumbres y mi reino…tal afirmación habría sonado prepotente incluso en un sabio pero en sus labios parecía verdad divina.Segun Lady Charlotte debía prestar atención y preguntar si tenia dudas puesto que la forma de actuar a la que estaba costumbrado aquí iba a resultar llamativa cuanto menos…la burla implícita en su comentario sobre mi inteligencia me ofendio levemente y a la vez me hizo sonreir…si,definitivamente aquí las cosas eran diferentes.Habia visto a maridos azotar a sus mujeres por comentarios mas inofensivos.Por supuesto no era algo que me agradara ver pero esas cosas ocurrían a veces cuando no se respetaba el orden establecido.

Se levanto con los dos tazones vacios mientras afirmaba estar dispuesta a contestar a mis preguntas aunque con una condición,que yo hiciera lo mismo con las suyas.Me parecía aceptable aunque no sabia en que podía ayudarla yo a ella.Cuando regreso se encamino a la estantería y empezó a coger varios tomos de aspecto pesado…paseaba la vista alternadamente de los libros a mi y viceversa,como si estuviera eligiendo algo en concreto.seguramente algo que no me resultara demasiado difícil de asimilar.Por un lado sentía emoción por aprender mas de este lugar y por otro temia que ese conocimiento me condenara…una ardua decisión.
Los dejo a su lado preparados para ser consultados llegado el caso y señalándose a si misma termino de presentarse recordándome su nombre.Al parecer me había equivocado,no era francesa sino inglesa como yo…debería haberme dado cuenta de su falta de acento pero estaba demasiado alterado en esos momentos.Bristol,conocia una pueblo costero cuyo nombre se le asemejaba,un lugar de comercio con nustros vecinos irlandeses y un puerto generalmente a salvo de las incursiones norteñas por su posición privilegiada.De familia de mercaderes no de nobles(sin embargo consideraba que el termino Lady era lo mas apropiado para dirigirme a ella aunque solo fuera por respeto y gratitud) y con un hermano alistado en el ejercito.Habia acudido a …(una vez mas dijo Londres,esta vez sin dar pie a confusión)para aprender y estudiar,para ser mas culta en definitiva.Entonces llego el momento de cederme la palabra,quería saber mas de mi,de donde procedia.Algo me decía que mis sospechas iban a aclararse en breve…
_Como ya os dije Milady mi nombre es Sir Brian Kingwall,mi padre era(no pude evitar sentir una punzada de tristeza al recordarle)el conde DietricKingwall,señor del condado de Kingwall,un feudo cercano a …Londres,fiel vasallo de Enrique I,rey de Inglaterra y protector de su reino.Tras su…fallecimiento en el cumplimiento de sus obligaciones su titulo y obligaciones recayeron en mi figura,una tarea ardua y para la que a veces creo no estar preparado…admiti.
_Seguramente si dispusiera del tiempo y la paciencia como para leerme esos tomos entendería lo que esta pasando aquí pero…de momento solo necesito que me expliquéis un par de cosas.
Tome aire para relajar mi cuerpo,el abdomen me dolia,probablemente la herida se hubiese vuelto a abrir por todos los movimientos bruscos que había hecho desde que había llegado.Tenia que tener cuidado,una herida similar mal curada se había llevado a mi padre.Coloque mi mano sobre la mancha oscura en principio poco visible que se estaba formando en mi camisa y disimule desviando la atención a mi pregunta.

_Antes os e oído decir que esta ciudad se llamaba Londres,luego la habéis vuelto a llamar igual…señale un trozo de pergamino que colgaba de una pared cercana,parecía una especie de calendario pero usaba números árabes en lugar de los típicos números romanos…e de suponer que eso es una especie de calendario pero…¿Por qué tiene ese numero encabezando la hoja?¿y que significado tiene?2-0-1-1…la parte mas racional de mi cabeza se negaba a admitir la posibilidad,la certeza,que poco a poco iba tomando forma.
Me levante nervioso,la habitación empezaba a causarme desasosiego,inquietud y yo estaba muy confundido.Volvi a moverme bruscamente y tropecé con una especie de cuerda negra fina que había en el suelo cayendo sobre la alfombra a la vez que uno de los pequeños arboles metálicos luminosos.El golpe termino de abrir la herida y girándome para quedar boca arriba gruñi de dolor.Estaba aturdido por el golpe y cuando me levante la camisa pude ver que no tenia muy buen aspecto,el olor no era agradable…no se estaba curando bien¿ese era mi destino?¿morir de una infección lejos de los mios?...parecia que despues de todo ese nordico iba a acabar conmigo.
_Creo que…necesitaría un…curandero,si no es…mucha molestia…Milady,dije bromeando mientras me incorporaba trabajosamente a la vez que mi sangre manchaba mi ropa y la alfombra de la habitación.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Jue Sep 22, 2011 4:27 am

Si tenía que ser sincera, y pese a lo raro de la situación que lo más que propiciaba era precisamente la extrañeza, lo que más sentía en aquel momento era curiosidad, curiosidad por él, por conocer de primera mano lo que era la vida en la Inglaterra medieval que él me podía explicar al margen de los datos llenos de tecnicismos que había en mis manuales y de una manera mucho más cercana por haber vivido él en aquel período hasta que por alguna razón se encontraba en el mío... Porque yo ya no pensaba que estuviera chiflado (aunque bueno, puede que un poco lo estuviera...), sino que me había terminado por creer que de verdad venía de la época medieval, de la Alta Edad Media o quizás de la Plena Edad Media a juzgar por lo puro y aún no decadente de sus ideales, y la única cosa que se me escapaba era el porqué de que él se encontrara en un siglo tan alejado del suyo y que me había permitido conocerlo, verlo con y sin armadura (y aunque la armadura tenía morbo me gustaba más así, pese a la peste...) y compartir un rato con él. Probablemente aceptaría decirme algo más de sí mismo, en parte por el enorme orgullo del que, en teoría, hacían gala los caballeros de su época y en parte porque era la mejor opción para saber más del mundo en el que se encontraba, muy diferente al mundo del que había venido él en todo porque era una versión muy evolucionada y condicionada por los numerosísimos siglos de historia que encerraban, en sí, acciones tan diversas como guerras, alianzas, más guerras, hambrunas y avances tecnológicos y del pensamiento que habían conformado mi sociedad como lo era en aquel momento, obviando cualquier tipo de juicio por mi parte respecto a ese cómo... Porque siendo hija de mi tiempo podía juzgarlo mejor que muchos, sí, pero también peor porque lo haría condicionada por él y no era tampoco plan. No dudaba, por tanto, de que fuera a contestar a mis preguntas y enseguida, apenas unos segundos después de que yo hablara, confirmó aquella impresión mía volviendo a presentarse y dándome el dato que, de no tener un poder y por tanto la mente especialmente abierta para recibir aquella clase de información, me habría parecido que deliraba, porque decir que era el heredero de un siervo de Enrique I de Inglaterra, el mismo que había vivido según recordaba a finales del siglo XI y a principios del XII, lo situaba en esa época y me daba la total certeza de que no venía de mi tiempo... Y eso explicaba demasiadas cosas que ni siquiera la alternativa de un actor demasiado bueno justificaba, pero aún así se me hacía algo extraño escucharlo de sus labios, pese a que no me diera tregua para asimilarlo porque enseguida negó la posibilidad de leerse mis manuales (ya cambiaría de opinión, ya...) y cambió de tema, preguntando la razón de haber llamado Londres a Londres (¿lógica, quizá?) y por qué aquel calendario que estaba colgado en mi salón tenía un 2011 escrito encima... y es que yo había podido comprender que él era medieval, pero de ahí a que él comprendiera que había dado un salto secular en el tiempo había un gran trecho que le iba a costar cruzar, como me confirmó antes de levantarse como si de pronto las paredes de la habitación hubieran empezado a empequeñecerse y necesitara huir, con la mala fortuna de que se tropezó con un largo cable negro que había por el suelo y se cayó al suelo, dándose con una lámpara y revelando finalmente una herida en su abdomen que sangraba copiosamente y que, dicho en plan fino, apestaba, revelando lo mal que estaba. Al principio no pude moverme de la sorpresa que llevaba escondida en forma de herida aquel caballero andante que tenía en mi casa, el sueño erótico de muchas demasiado idealistas y cada vez algo más cercano al sueño más raro que había tenido nunca en mi caso, pero en apenas un momento reaccioné y me levanté del sofá para ir a donde él estaba tumbado en el suelo, dejando mi alfombra perdida de sangre y pese a todo bromeando para que no se viera su miedo, típico de los hombres... porque aquel tajo era importante y de no llevarlo a un curandero se moriría, aunque probablemente lo haría durante el camino si no limpiaba algo la herida. A juzgar por la sangre que estaba perdiendo, cada vez más, no aguantaría mucho consciente y aproveché ese momento para pasar el brazo por detrás de su cuerpo, rodeando su espalda, y ayudándolo a levantarse porque curarlo en el salón de mi casa no era la cosa más cómoda o deseable que se me estuviera ocurriendo, y así, medio cargando con él y por tanto a paso lento, lo acabé por llevar a mi habitación, en cuya cama lo tumbé boca arriba antes de dar la luz del techo, que iluminó los posters de grupos que tenía por las paredes (desde Trivium hasta Bullet For My Valentine, pasando por Metallica, Pantera, Led Zeppelin, AC/DC, Iron Maiden y muchos más...) y también los pocos muebles que había por allí y que dejé a un lado cuando pasé de ellos para ir a buscar el botiquín y un barreño lleno de agua para limpiar su herida, que era lo que más prisa corría por razones obvias en cuanto a su infección. Dejé ambas cosas encima de la mesa de estudio que apenas utilizaba y levanté su camisa interior para dejar a la vista la carnicería que tenía ahí montada y que me hizo apartar la mirada, con una mueca, antes de sumergir en el agua una especie de esponja que me serviría para limpiar la herida. Aparté las sábanas de su alrededor para no manchar demasiado y él perdió la consciencia por la falta de sangre, recordándome que tenía que darme prisa aunque permitiéndome ser menos delicada por si le dolía ya que no tenía tiempo para contemplaciones: o le limpiaba la herida y lo llevaba a un hospital o tendría un bonito (e inútil, además de intocado por mí... pecado) cadáver medieval encima de la cama además de una armadura en el salón que como mucho podría vender a un museo y enfrentarme a miles de preguntas que no sabría responder, y no era plan, así que enseguida empecé a apartar coágulos de sangre de su herida y empecé a limpiarla con el agua caliente y la esponja aquella, sin saber muy bien si sobreviviría o no. En un momento dado, cuando llevaba apenas media herida limpiada, fue como si dejara de pensar en cada acción que hacía racionalmente y empezara a dejarme llevar por un impulso que me hizo meter las manos en el agua, con la esponja al margen y apoyada sobre su pecho, y cerrar los ojos, no pensar... Y no pensé, sólo dejé que el agua llenara mis manos guiada por mi poder y que después fuera conducida a la herida de Brian, curándola sin que yo supiera demasiado bien cómo o por qué y de una manera que me agotaba, pero que mantuve hasta que no quedó más que la cicatriz en su abdomen, limpia de toda sangre y de toda herida sanguinolenta que hubiera habido hasta aquel momento. Dejé caer las manos en el barreño, limpiando los restos de sangre que quedaban en ellas, y él fue despertando poco a poco antes de que yo me levantara y cogiera todo el instrumental para guardarlo en su sitio, confusa y medio tambaleándome. ¿Qué demonios acababa de hacer? Normalmente mi poder, aparte de para volver loca al agua de la ducha y de las tuberías, no servía para nada excepto para controlarme a mí en vez de controlarlo yo a él, pero en aquel momento... en aquel momento acababa de curar una herida casi mortal del abdomen de un chico y me encontraba débil como si hubiera gastado más energía de la posible a la hora de salvarle la vida y mis piernas apenas pudieran sostenerme, por lo que tuve que apoyarme en el marco de la puerta y en las paredes antes de guardar las cosas y volver a mi habitación, fingiendo fortaleza de manera efectiva y cruzando los brazos sobre el pecho al ver a Brian curado en la cama, probablemente sin creerse que ya no corriera peligro alguno y sin que yo, por mi parte, fuera a decirle cómo lo había curado... porque ni siquiera yo misma lo sabía exactamente.
– ¿Os encontráis bien, sir Brian? Ya no estáis en peligro, pues un curandero que conozco se ha pasado por aquí avisado por mí mientras duraba vuestra inconsciencia y con herramientas adecuadas os ha curado la herida del abdomen... – le dije, acercándome a él y sentándome en el borde de la cama, a su lado, y con los dedos rozando la cicatriz de manera distraída, sin fijarme demasiado en el camino que recorría sino, más bien, guiándome por el tacto de la brecha en su piel.
– Sí, esta ciudad es Londres, y el número que coronaba el calendario es el año en el que nos encontramos, sir... Es lo que os habría dicho de haberme dado el tiempo suficiente, que han pasado 2011 años desde el nacimiento de Jesucristo y varios siglos desde la época que vos conocéis, aunque aún no tengo claro cómo lo habéis hecho para acabar en este siglo, pero en cualquier caso no es algo que tenga que preocuparos... Más tendría que preocuparos vuestra higiene personal, sir, y que eso haya agravado vuestra herida hasta el punto de hacerla peligrosa y casi mortal. Acompañadme... – dije, antes de dejar de acariciar su piel con los dedos y de levantarme de mi cama, estirando la mano para que él la cogiera y se incorporara y después caminando hacia el baño, al que le guié. Mi baño era el mayor capricho que me había permitido en aquel piso, pequeño por lo demás, y tenía una bañera con capacidad para más de una persona y una ducha más pequeña, además del lavabo, la taza y un armario pequeño con un espejo en el que enseguida nos reflejamos los dos, con unas pintas ambos importantemente malas y que gritaban casi necesitábamos un baño urgentemente. Mientras él se quedaba en la entrada yo pasé y para evitar perder el equilibrio por el cansancio me apoyé en la bañera, mirándolo con una ceja alzada.
– No creo que sepáis cómo funciona nada de esto y necesitáis un baño, así que probablemente me toque quedarme aquí mientras lo hacéis... Puedo prometer no mirar... pero no puedo prometer cumplirlo – dije, callándome a tiempo y sólo pensando lo último antes de esbozar una sonrisa torcida, con la mirada clavada en sus ojos pese a las ganas que tenía de desnudarlo con la mirada... y con lo que no eran los ojos.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Vie Sep 23, 2011 8:50 pm

Lady Charlotte abrió sus ojos de par en par,sorprendida al ver mi herida rezumante y se puso en pie rauda y veloz.Me sorprendio su fortaleza pues aunque era obvio que le costaba sujetarme su ayuda hacia que mis piernas,mi cuerpo en general,cada vez mas débil,no se desplomara nuevamente.Con su ayuda nos dirigimos hacia lo que parecían sus aposentos.Mi vista cada vez estaba mas nublada por la debilidad pero no pude evitar fijarme en los extraños tapices y retratos que colgaban de las paredes mostrando palabras incomprensibles para mi.Tras dejarme sobre su alcoba marcho unos instantes y empezó a abrir cajones en busca de algo mientras una sensación de frio nada halagüeña empezaba a hacer mella en mi.Sin lugar a dudas la muerte rondaba cerca.
Momentos después una extraña caja y un barreño con agua ocupaban una mesa a mi lado…Lady Charlotte me despojo de mi camisa sin ningún tipo de miramientos dejando a la vista la tumefacta herida de mis tripas.Trate de alzar mi cabeza para observar lo que se disponía a hacer pero la perdida de sangre combinada con el nauseabundo olor de la herida infectada me hizo perder el conocimiento.Segundos antes de sumergirme en la inconsciencia dedique un ultimo pensamiento a mi familia,a los mios en general,pues tenia demasiadas posibilidades de que no los volviera a ver hasta que nos reuniéramos en el cielo.
Confusion,dolor,malestar…luego una oleada de calida pureza inundando mi espíritu.Era como ser tocado por la gloria del espíritu santo.Seguramente esto era lo que se sentía cuando el alma inmortal trascendia a los cielos dejando atrás el cascaron terrenal.Expulse el miedo de mi interior y me prepare para reunirme con mis padres y conocer al creador.
Mis parpados pesaban como una losa pero los fui abriendo poco a poco mientras la luz del cielo brillaba anunciando la cercanía de las puertas celestiales…poco a poco la luz fue disminuyendo de intensidad y ganado en detalle.Parpadee perplejo al levantar la cabeza y ver que me encontraba en la alcoba de Lady Charlotte…aunque lo mas asombroso era que no quedaba mas rastro de mi herida que una blando tejido cicatrizado que no mostraba ningún signo de causar dolor o molestias y unas sabanas manchadas de sangre seca.Tras tocar mi rostro y la herida comprobando asi que no me había convertido en un anima en pena vi como mi anfitriona entraba en la habitación.Su andar denotaba cierto agotamiento pero pronto esa sensación fue sustituida por una renovada imagen de firmeza y seguridad.Ni siquiera note como se sentaba a mi lado y empezaba a acariciar con suavidad la marca de la herida.Solo podía escuchar sus palabras;un curandero…¿Qué clase de curandero obraba estos milagros?¿habia usado magia o algún tipo de medicina tan sorprendente como casi todo lo que me rodeaba?Una cosa estaba clara,los favores que debía a esta mujer iban en aumento,no solo me había ayudado en este extraño lugar sino que probablemente también había salvado mi vida.Aun conmocionado por esa experiencia tan cercana a la muerte recibi otro tremendo mazazo…aunque propias de un loco mis sospechas eran ciertas…el calendario marcaba el año en que me encontraba,2011…ahora todo estaba claro,por eso todo lo que veía me resultaba tan extraño y a la vez fantástico.No había ido al infierno,simplemente mi mente era incapaz de afrontar la idea de que había viajado unos…dios mio,860 años hacia el futuro????
Aun boquiabierto y helado por una revelación que habría sumido en la mas absoluta demencia a una mente mas frágil dirigi mi mirada hacia Lady Charlotte mientras esta hacia especial hincapié en mi aspecto y mi higiene asegurándome que ya trataríamos después el asunto de mi…viaje,por asi llamarlo.Ella me ofrecio su mano para que me levantara de la alcoba(había manchado con mi sangre sus sabanas,seguramente eso no la hacia mucha gracia pero demostraba un control encomiable de sus emociones,un control del que yo solia carecer a veces)y aunque a punto estuve de rechazarla por puro orgullo recordé que aunque curada la herida aun me sentía débil y cansado.Con un leve gesto de mi cabeza cogi su suave mano y me incorpore titubeante mientras me dirigía a la zona de aseo de su hogar.Nuevamente me encontré con una decoración a la que no estaba acostumbrado.Reconocia detalles como una especie de caño sobre un pequeño abrevadero que seria el pozo y lo que parecía ser el lugar donde uno se daba un baño solo que en vez de ser un tonel de madera como era en mi hogar estaba hecho de blanca roca y cubierto por una extraña tela semitransparente.Una pequeña estanteria repleta de diversos frascos hechos de un material desconocido cubrían una de las paredes.
Lady Charlotte entro detrás mio y se sento junto al aseo sugiriendo quedarse para resolver cualquier problema que pudiera tener.Por la sangre del dragon¿es que pensaba quedarse mientras me lavaba?ese pensamiento me azoro,no por vergüenza a mostrar mi cuerpo,no ocultaba deformidad alguna pero lo cierto era que hasta que alcanze la edad para bañarme solo siempre era alguna de las hermanas la que me ayudaba con mi espalda y con los cubos de agua caliente.Obviamente hacerlo en presencia de mi anfitriona era una situación ciertamente…incomoda y no precisamente por que fuera algo desagradable.
_Os agradezco vuestra consideración y también vuestra ayuda…otra vez,sonreí…siguiendo sus indicaciones gire unas manivelas y del caño empezó a fluir agua,tibia al principio pero que gradualmente fue calentándose hasta ser similar a los pozos termales de Brandsbury donde me había bañado de niño.Toque la superficie del agua con la punta de los dedos dándome por satisfecho y repeti el proceso a la inversa para que el agua dejara de fluir…si sois tan amable de giraros mientras me desvisto Milady…Lo cierto es que tenia frio,aun estaba débil y mi cuerpo ansiaba el contacto del calido contenido de la bañera y no solo por desprenderme de la suciedad que casi me lleva a la tumba sino por poder centrar mis pensamientos en algo agradable.Cualquier cosa menos recordar la precaria situación en la que me hallaba.Confiando en que se hubiera dado la vuelta desabroche el nudo de mis calzones y una vez despojado de ellos introduje mi cuerpo en el baño de roca…un pie primero,luego el otro,finalmente el resto del cuerpo.La confortable sensación de calidez recorrio mi cuerpo cuando me sente apoyando mi espalda en la fría superficie que asomaba fuera del agua.El contraste de frio-calor tenso todos mis musculos involuntariamente antes de que una mano femenina me pasara uno de los frascos a través del vapor que se había acumulado en el pequeño cuarto.Una sustancia viscosa cayo en mis manos,olia a ¿frutas?,con el contacto con el agua y mi piel fue tomando otra forma…la de una especie de espuma similar a la de la cerveza.Con la ayuda de un blando utensilio empece a frotarme para limpiar mi cuerpo cerrando los ojos de gusto al sentir como hormigueaba mi piel al contacto con la espuma.
Un poco de esa espuma se me metio en los ojos y casi de inmediato estos comenzaron a picarme…incapaz de abrirlos empece a girar la cabeza buscando algo con lo que retirar ese molesto escozor a la vez que me apartaba el pelo mojado para evitar que mas espuma se filtrara en mis ojos…
_Pardiez,esto es...creo que no veo nada…Lady Charlotte¡¡¡
Me quede en silencio y a oscuras,privado de mi vista temporalmente y cai en la cuenta de que hacia varios minutos que solo escuchaba el goteo y salpicar del agua¿acaso Milady habría salido para recoger el desastre que había organizado en su alcoba?era probable
Una sensación de frescor al sentir como se apartaba la cortina golpeo mi rostro y entonces escuche el sonido del agua al introducirse otra persona en ella…
_Señor,musite nervioso,que no sea ella…

Brian Kingwall

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Sep 24, 2011 7:49 am

La situación, a la vista de cualquiera, iba a acabar de una manera bastante predecible por mi parte si se me conocía bien. Tenía a un chico, daba igual de dónde o de, mejor dicho, cuándo viniera, en el baño de mi piso, necesitado urgentemente de una ducha, un baño o lo que más le apeteciera porque tenía la opción de poder tomar ambas cosas, y a punto de tomarlo conmigo delante por aquella maravillosa excusa de que como no era de mi tiempo necesitaba a alguien que lo ayudara con aquel mecanismo que era la ducha, y partiendo de esa base y teniendo en cuenta que yo era como era y no dejaba nunca pasar oportunidades como aquella, que se me estaba presentando en bandeja de plata, el resultado final, aunque entre una amplia lista de posibilidades, iba dirigido en una sola dirección, que era acabar los dos con bastante menos ropa y de una manera, al menos para mí, bastante más entretenida que tratar de convencer a un hombre medieval de que se encontraba en un siglo, el XXI, que al menos en el Reino Unido era tremendamente laico y por tanto muy diferente a lo que él estaba acostumbrado, en cualquier aspecto de la vida tanto cotidiana como no cotidiana que pudiera ocurrírseme. Mucho mejor convencerlo con hechos que con palabras, ¿no? Y dado que yo era hija de mi tiempo, por mucho que fuera la hija testaruda y rebelde que hacía siempre lo que le venía en gana, ¿quién mejor que yo para mostrarle cómo las cosas habían cambiado en los 800 y pico años que él se había saltado de historia? Absolutamente nadie, porque es que si hasta lo pensabas fríamente no podía haber encontrado a nadie mejor que a una estudiante de arqueología para ayudarlo a comprender el nuevo siglo, de luces y sombras mucho más acusadas que cuando él había vivido, en el que ambos nos encontrábamos y nos habíamos conocido. Algo bueno tenía su viaje en el tiempo, ¿no? Haberme conocido a mí y haberme permitido conocer a semejante espécimen por quien sentía una especie de curiosidad morbosa, la misma que podía sentir un auténtico arqueólogo por un objeto que ha descubierto en una de sus investigaciones de campo mezclada con la que mis hormonas de adolescente aún no abandonadas y con mi desparpajo natural, que me hacía estar allí clavada, mirándolo de manera divertida a la espera de su reacción a mis palabras, que fue sonrojarse... Adorable, y lo decía de verdad porque había algo que hacía que tuviera cierto instinto protector con él, quizá verlo desamparado y solo además de confundido o quizá que su aspecto de caballero andante se había ido al traste por haberlo visto tan cerca de la muerte y haberlo salvado de eso mismo nos había unido más de lo que cabía esperar, no lo sé... Pero el caso es que tras su enésimo agradecimiento empecé a guiarlo por los grifos de la bañera para que la llenara con el agua a la temperatura perfecta para él, que a juzgar por el vapor era bastante caliente. En cuanto la bañera estuvo preparada, me pidió que me girara y, negando con la cabeza con una sonrisa divertida, lo hice, mirando de reojo cómo se desvestía y teniendo una buena perspectiva de su cuerpo ya que estaba antes de que él, apenas segundos después, se metiera en la bañera y yo empezara a rebuscar, mientras él se acomodaba, algo de gel para que lo echara en una esponja limpia que había por allí y se lavara, que lo necesitaba bastante. El elegido fue uno de melocotón que tenía por allí, probablemente comprado porque estaba de oferta ya que a mí me iban más los florales que los frutales, y que le pasé a través de la cortina que había corrido para que no lo viera... qué dulce, como si llegado el caso no pudiera hacerlo quisiera o no. Lo dejé un momento antes de escabullirme a mi habitación y apartar las sábanas ensangrentadas, que tendría que lavar a conciencia o directamente quemar para que fueran algo de utilidad, y por un momento agradecí que no hubiera manchado el colchón porque aquello ya habría sido demasiado. Me quité la camiseta de Pantera que llevaba puesta, quedándome sólo con el sujetador y los shorts puestos, e iba a haber seguido cambiándome de ropa hasta que escuché un grito proveniente del baño, más bien una exclamación en la que sir Brian me decía que no podía ver nada... Muy probablemente se le hubiera metido algo de espuma en los ojos, pero como no podía saberlo seguro (lo mismo tenía otra herida infecciosa en los ojos y también tenía que salvarlo...) fui rápidamente hacia el baño y no me lo pensé demasiado antes de quitarme los shorts vaqueros y meterme tal y como iba, en ropa interior, a la bañera, justo en el momento en el que él pedía que no fuera yo. No pude evitar soltar una risita por la situación en la que se encontraba: medio tumbado en la bañera, conmigo en ropa interior más o menos sentada a horcajadas sobre sus piernas, y él además con espuma en los ojos que con cierta delicadeza le aparté con algo de agua y mis dedos antes de morderme el labio inferior, aún sonriente, y encogerme de hombros.
– Y me pregunto yo, ¿quién más podría ser si no fuera yo, sir Brian? – musité, antes de coger la esponja y yo misma, sin apartarme de donde estaba, comenzaba a extender de nuevo el gel por su cuerpo, aprovechando para acariciar su pecho con los dedos y también su espalda, con el consecuente acercamiento que eso traía consigo y que casi provocó que él apoyara la frente en mi pecho para que yo llegara a su espalda. El sonrojo que ya tenía encima era considerable, fruto tanto del calor del agua que yo misma sentía en mi cuerpo, húmedo hasta la cintura más o menos, como por tenerme semidesnuda encima de él y moviéndome inconscientemente (porque ya lo hacía por costumbre, dada la posición en la que me encontraba) sobre su cuerpo sin cortarme a la hora de acariciar su pecho, sus cicatrices y las líneas de sus músculos con la excusa de estar enjabonándolo, cosa que también hacía pero cada vez menos, sobre todo una vez aclaré el jabón de su cuerpo y cogí el champú para extendérselo por la cabeza, moviendo los dedos casi en círculos en una especie de masaje que lo calmó y relajó algo más, aunque no mucho porque yo seguía encima de él medio desnuda y eso era algo que no podía olvidar fácilmente, pese a que me resultara cada vez más obvio que la idea le gustaba, o al menos a cierta parte de su cuerpo sí que le resultaba agradable el contacto, y eso podía asegurarlo porque estaba sentada prácticamente encima de ella. En cuanto terminé, le aclaré el champú del pelo y continué con los movimientos circulares en su cuero cabelludo, de manera distraída porque ya no estaba tan centrada en eso como en su rostro medio relajado medio en tensión, sus labios tan apetecibles en medio de todo y su cuerpo bajo el mío, caliente no sólo por la temperatura del agua y que me resultaba muy apetecible, por razones obvias porque ese chico podía ser como yo de edad, o quizá algo más joven, pero aún así era caballero y por tanto era fuerte, tanto que aquella fuerza se reflejaba en su cuerpo bien desarrollado y que yo había podido estudiar de primera mano por, más que interés científico, curiosidad morbosa en el sentido más literal de la palabra porque no podía negar que la situación tenía su morbo... muchísimo, además. En un momento dado dejé de pensar en la situación, en sus nervios o en cualquier cosa que no fuera actuar y hacer lo que más ganas me daba desde que había entrado en la bañera con él, y ese fue el momento en el que con los dedos de una mano enredados en su pelo rubio, a la altura de su nuca, acerqué su cara hasta la mía y atrapé sus labios con los suyos, besándolo y disfrutando de su calidez mientras, con la otra mano, bajaba por su pecho de nuevo, volviendo a acariciar sus líneas con delicadeza, con la misma que al principio mostré en aquel beso que fue apenas un simple roce pero que, después, a medida que él se iba relajando en él, se fue intensificando, llegando incluso a juguetear con su lengua y a bajar la otra mano por su pecho, acariciándolo con más intensidad también hasta que me separé de él por la estupidez de respirar, mordiendo su labio inferior y estirando de él para que no se alejara demasiado de mí, ya que no me apetecía nada que lo hiciera. Con una media sonrisa me encogí de hombros, mirándolo a los ojos todavía.
– Lo siento, no he podido evitarlo... – musité, antes de volver a acercarme a él y volver a besarlo. Y esto tampoco...

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Sáb Sep 24, 2011 11:49 pm

El sonido de una risa femenina llego a mis oídos y me arrepentí de lo que acaba de decir…seguramente le parecería un necio,solo estábamos ella y yo en su hogar asi que por mas nervioso que me pusiera la idea no cabia otra posibilidad.Unos dedos suaves enjuagaron mis ojos apartando delicadamente la molesta espuma y cuando por fin pude abrirlos la vista que encontré ante mi casi me hace dar un salto.Lady Charlotte se hallaba en el interior del baño,apenas cubierta por una escueta ropa interior ahora mojada y se encontraba apoyada con sus piernas separadas a la altura de mi bajo vientre y me miraba con una sonrisa que mezclaba demasiado bien la inocencia y la picardía.Con un suave susurro y al parecer divertida por la situación contesto a mi estúpida pregunta para poco después coger la’’esponja’’y recogiendo algo de agua con espuma empezar a froatr delicadamente mi pecho pasando poco después a hacer lo mismo con mi espalda.Para ello se incorporo levemente acercándose mas a mi y dejando su…su hermoso busto prácticamente expuesto a través de su ropa mojada a pocos cm de mi rostro.Senti como me ponía tenso y mi corazón empezaba a retumbar en mi pecho¿serian los nervios del primerizo?jamas me había visto en esta situación,sabia de compañeros de armas que a sus 13 o 14 inviernos ya habían compartido un granero con mas de una moza campesina pero mi dedicación a la causa de la caballería y el que hubiera vivido casi toda mi vida en una abadia no me habían preparado para algo asi.Podria haber atribuido el rubor que acudia a mis mejillas a la temperatura del agua pero sabia que no era asi…Lady Charlotte seguía ‘’limpiando’’mi cuerpo,recorriendo mis brazos,mi torso,y moviéndose lenta y sugerentemente mientras su mirada seguía fijamente el recorrido de sus manos por toda la superficie de mi piel…
Una de sus manos se extendió para coger un caño extensible y de este surgio una fina lluvia tibia que empezó a despejar mi piel de la espuma,depositándola en la superficie del agua y formando una especie de capa blanca y esponjosa que gracias al cielo impedia ver nada mas alla de ella.Mientras tanto ella cogio algo mas de ese liquido viscoso y empezó a restregármelo por la cabeza aplicando una presión suave combinada con unos movimientos precisos y dirigidos que para mi sorpresa contribuyeron a calmar mi ansiedad y me provocaron un agradable estado de calma y bienestar.Algo que no duro demasiado pues el roce de los muslos de Lady Charlotte hizo que ahí abajo algo se empezara a mover en contra de mi voluntad.Si ella lo noto no dijo nada,solo torcio la sonrisa pícaramente y siguió con lo que estaba haciendo.
Una vez mas aclaro con agua mi cabello y siguió con las suaves caricias en mi cabeza.Ciertamente buscaba relajarme y que tratara de olvidar la horrible revelación que minutos atrás me había golpeado de lleno…una revelación que en estos momentos me parecía algo lejano y sin importancia.Ya había desistido de intentar controlar la situación de’’abajo’’y había cerrado los ojos apartando cualquier otra sensación de mi mente que no fuera el delicado tacto de Lady Charlotte y la tibieza del agua.Estaba nervioso,por supuesto que si,pero probablemente solo se tratara de otra costumbre extraña para mi…muchas cosas habían cambiado en los siglos que habían pasado desde mi época,al parecer el pudor en las mujeres era algo que se había ‘’relajado’’considerablemente como estaba comprobando,Lady Charlotte apenas parecía mayor que yo pero mostraba un considerable conocimiento de las artes de la seduccion…para mi¿incomodidad?no sabría decir si esa era la mejor forma de definirlo.Obviamente actuar como un crio asustado y salir corriendo desnudo solo me haría parecer un necio y seguramente la ofendería ,además…le debía mi vida,pero…¿Qué podía hacer?si había alguna señal era incapaz de verla…asi de patan era en estos temas¿y como la decía que jamas había compartido lecho…o baño en este caso…con una mujer?.Solo mi orgullo y algo de cabezonería me impedían empezar a balbucear como un estúpido.
Tan absorto estaba en mis pensamientos que cuando sus dedos se enredaron en mi cabello y me atrajeron hacia sus labios apenas me di cuenta.Tan solo cuando nuestras bocas se juntaron fue cuando abri mis ojos sorprendido.La sorpresa inicial dio paso gradualmente a un estado de calma solo equiparable al que se suponía provocaba la gloria celestial.Su lengua se movia en mi boca juguetona,otra cosa que jamas había visto hacer,sin embargo no era desagradable y tan solo nos separamos para coger algo de aire…aire por otro lado húmedo y agobiante que no contribuia a mermar el vergonzoso sentimiento de lujuria que me embargaba.Esto no era lo correcto pensé…no me habían educado para comportarme como un animal de instintos.
Lady Charlotte me miro con unos ojos cuya chispa dejaba entreveer sus intenciones y se excuso por haberme besado,según ella,sin haberse podido resistir.Iba a contestarla cuando de nuevo se acerco a mi para besarme…claro,por supuesto’’ en contra ‘’de su voluntad…no entendia nada¿acaso se había tomado un filtro amoroso de los que se rumoreaba preparaban las brujas?¿o era otro de los misterios de esta época?.Movi mis brazos(los cuales se hallaban debajo del agua)y lo primero que halle fueron las caderas de Lady Charlotte.Despacio,en parte por no parecer agresivo y en parte por que su beso me hacia moverme lánguidamente,fui subiéndolas rozando su cintura,su costado y finalmente alcanzando sus hombros.Una vez mas la voz de mi cabeza me recordó lo que estaba haciendo mientras ella me empezaba a morder suavemente la oreja y apreté levemente mis manos en sus hombros apartándola de mi con cuidado hasta dejar una separación de algo mas de medio metro entre ambos.Su mirada confusa reflejaba deseo y frustración a partes iguales.Al separarse de mi y volver a apoyarse en sus rodillas rozo en parte ‘’ahí’’y tuve que morderme la lengua para reprimir un escalofrio.
_Yo…lo siento…dije con la mayor delicadeza posible…esto no esta bien,no es lo correcto.Os debo la vida sin lugar a dudas y gustoso pagare esa deuda pero no asi.Me halaga que os sintáis atraída por mi y sin duda vos teneis un cuerpo digno de las reinas sidhe de las leyendas irlandesas pero…no puedo.
Baje mi cabeza algo avergonzado…debéis entender que esto me resulta bastante turbador.Mire hacia la espuma debajo de la cual mi cuerpo se negaba a desistir de su actitud.¿Que podía hacer?admitir mi virginidad¿Cómo se lo tomaría?yo no era de los que golpeaban a una mujer si esta se burlaba de ellos…siempre los había considerado indignos de su titulo y de su condición,traidores a las ideas que representábamos…era obvio que no iba a ponerla una mano encima,al menos de esa forma.Ese pensamiento no hizo mucho por tranquilizarme,estaba claro que la manera de tocarla en la que estaba pensando no era ni mucho menos agresiva.
Al final suspire resignado,si algo me había enseñado mi padre era que siempre había que ir con la verdad por delante y afrontar las consecuencias.Eso era lo que hacia hombre a un niño y yo ya no era un niño.Era el señor de los Kingwall,estuvieran donde estuvieran.
_Milady,por favor…dije en un susurro…os ruego no os burléis de mi.Yo…jamas e…nunca…desisti de intentarlo,sabia lo que quería decir pero las palabras se resistían a fluir.Me levante sin importarme mi desnudez o mi ‘’estado’’ y me dispuse a salir del baño para secarme cuando su mano cogio la mia con delicadeza pero a la vez exigiendo atención…

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Lun Sep 26, 2011 6:03 am

No pensaba, ya hacía un rato que había dejado de hacerlo, y todo por culpa de aquel caballero de brillante armadura, pese a que esta estuviera en el salón de mi piso, y lo mono que era. ¿Por qué nadie había dicho en los libros de historia, manuales y cultura popular que los caballeros eran tan guapos? Así no era justo, yo no iba preparada por si uno de ellos aparecía en mi ciudad una noche en la que mi humor estaba aún más raro que como solía ser normal y acababa perdiendo el control y allí estaba, liándome con él en la bañera de mi casa y a punto de empezar lo mismo que empezaba con el 99% de los tíos a los que conocía, y quizá ese porcentaje, a excepción de los que eran gays, era quedarme algo corta porque siempre terminaba igual, mi fama era totalmente justificada y por algo me precedía como lo hacía. Charlotte The Harlot, me llamaban, y con razón que muchos habían podido probar en sus carnes, algunos con más fortuna que otros, pero a fin de cuentas era lo que había, era cómo era yo por dentro, mi personalidad y mis rasgos definitorios, y no estaba en mi mano cambiarlo, además de que ni siquiera quería hacerlo. ¿Para qué, si me iba bien así? Sólo tenía que tener cuidado cuando a mi hermano le daba por abandonar Irak y se venía a Londres, porque de pillarme precisamente él haciendo de las mías lo pagaría muy caro, pero al margen de eso era libre de hacer lo que quisiera, prácticamente en cualquier sentido de la expresión, y mi intención era probarlo ya que estaba en mi mano y podía permitírmelo... pero eso no explicaba que estuviera besando a aquel caballero, sir Brian Kingwall, que probablemente estuviera flipando por mi prontazo aquel pese a ser tan propio mío (y de muchas zorras que me copiaban y que no podían ser tan buenas como yo a la hora de hacer nada que yo hiciera antes...) como todos los que me conocían sabían... ¿Y aún así qué hacía? Devolverme el beso, a lo mejor porque estaba empezando a calentarse mucho (a su excitación obvia y palpable me remitía) o a lo mejor porque no sabía qué más hacer en aquella situación, cosa que podía ser incluso factible, sobre todo por el hecho de que, en cuanto pudo, subió sus manos por mi cuerpo para apartarme de él a una distancia de seguridad que no evitó, no obstante, que yo lo mirara con el inicio del calentón frustrado y cierta confusión, que haría, en el caso de que su explicación no fuera suficientemente satisfactoria, que me enfadara de verdad... Y en un baño lleno de agua, no era una conducta extremadamente sabia enfadar a alguien con hidrokinesis más o menos desarrollada y que se activa ante el más mínimo cambio de humor, así que por su propio bien más le valía que su disculpa (porque algo que empezaba con un “lo siento” era automáticamente catalogado como disculpa en mi cabeza, lo siento) fuera razonable o, al menos, enternecedora para que se me pasara el calentón, también en cuanto a mal humor... Y, maldita sea, maldito él y maldito todo lo que nos rodeaba, lo fue, porque después de varios balbuceos admitió, delante precisamente de mí, que era virgen. Aquello me dejó, primero, bastante en shock porque, por lo que tenía entendido, en la Edad Media los hombres no eran precisamente castos y puros y muchos de ellos aprovechaban la adolescencia para fugarse con campesinas y tirárselas en graneros o, en realidad, donde fuera, pero que precisamente él, con aquel cuerpo tan definido y bueno que tenía, me dijera que era virgen me resultó, como poco, extraño... Y sobre todo bastó para que la sorpresa sustituyera a la ira de la separación y del calentón y para, también, que en cuanto se levantara del baño, visiblemente excitado, yo lo cogiera de la mano y me levantara también, con la vista milagrosamente clavada en sus ojos y atrayendo su atención aunque, pese a todo, sin saber muy bien qué decir en aquella situación... porque, la verdad, era la primera vez que me pasaba, especialmente viviendo en un lugar como lo era Londres, en el que encontrar vírgenes (ya fueran tíos o tías) era casi tan difícil como averiguar la fórmula para convertir el plomo en oro... o incluso más. – Yo... lo siento, no lo sabía, había asumido que no lo erais aunque en realidad lo de pensar no es que lo haya practicado demasiado desde que me he metido en la bañera con vos, y... no sé, no es algo a lo que esté acostumbrada, pero de todas maneras no soy quién para juzgaros respecto a eso, sino que debería disculparme por mi comportamiento... Mil perdones, sir Brian. – dije, sin creerme del todo que precisamente yo estuviera disculpándome, aunque si lo pensaba era razonable porque casi acababa de empezar a desvirgar a un chico que incluso quizá no quería que lo hiciera (incurriendo, por tanto, en una violación, y por mi parte prefería que fuera consentido, como conmigo siempre era), así que al final negué con la cabeza para mí misma y salí de la bañera, buscando una toalla que enredé alrededor de mi cuerpo para taparme y alcanzándole otra para que también se tapara ya que él tenía más que tapar. Volví, mientras él estaba aún en el baño, a mi habitación para vestirme con unos pantalones más largos y la camiseta de antes y rebusqué entre mis armarios a ver si por azar tenía algo de ropa por ahí de mi hermano o de algún amigo mío (que no fuera BigDan por la obvia diferencia del altura) que pudiera servirle mientras lavábamos la ropa que él había llevado hasta aquel momento y encontré unos boxers, unos vaqueros que a ojo le servirían, una camiseta blanca de algodón y una camisa de cuadros con las mangas, milagrosamente, enteras, sobre todo teniendo en cuenta que era de un antiguo rollo al que le gustaba lucir tatuajes en los brazos y solía recortarlas, y fui al baño con toda la ropa, dejándosela a un lado y apoyándome, en cuanto lo hube hecho, en el marco de la puerta, sin mirar y con los brazos cruzados sobre el pecho mientras él se iba vistiendo como un chico normal en vez de cómo un loco que iba simulando la Edad Media en el Londres del siglo XXI. En un momento dado, el móvil me sonó y la pantalla dejó ver un mensaje de mi hermano, por lo demás bastante amenazante como solían ser los suyos y diciéndome que me anduviera con ojos porque él sabía lo que hacía saliendo con mis pintas a la calle y, por un momento, haciendo que tragara saliva porque mi hermano no podía descubrirme, no todavía... igual había sido una broma de alguno de sus amigos con su móvil, o algo así, pero si lo había sido no tenía ni la más mínima gracia y me hizo, por un momento, tener un escalofrío que me llevó a entrar al baño y coger yo misma la camisa para ponérmela encima de la ropa, quedando Brian en una camiseta de manga corta blanca y vaqueros... y milagrosamente, también, con los boxers puestos y por debajo del pantalón. Ahogué un suspiro y volví a apoyarme en el marco de la puerta para darle espacio dentro del baño, pese a que estuviera listo, y no pude evitar guardar el móvil en el bolsillo, como si no hubiera leído el mensaje, y cerrar los ojos, cansada de tener que soportar a un hermano fanático con quien me llevaba como me llevaba, no precisamente demasiado bien. – Si tan sólo Dios bajara aquí mismo, juro que me haría monja para ver si así a mi hermano se le pasaba la tontería y dejaba de tratar de meterse en mi vida... A lo mejor así me iba mejor que ahora. Espera, me lo voy a empezar a plantear en serio... – musité, más para mí que para él, antes de levantar la mirada a donde Brian estaba ya vestido con la ropa que le había prestado y que me hizo medio sonreír al verlo así, tan poco medieval y tan... tan actual. Casi podría pasar por un adolescente que había nacido en mi época en vez de hacía ya ochocientos y pico años, pero no lo era y eso los dos lo sabíamos demasiado bien. – Me alegra ver que la ropa os sirve, sir Brian... Era la única que tengo por aquí y al menos hasta que lave la que llevabais hasta el momento servirá. A propósito, ¿puedo dejar de vosear? Me siento incómoda con un tratamiento tan... formal, sobre todo cuando la diferencia de edad entre vos y yo no es tanta. – le dije, encogiéndome de hombros y, en mi fuero interno, ponderando los pros y los contras de una atea haciéndose monja sólo por salvar la ira de su hermano... y por la llamada de Dios, aunque el único Dios en el que creía era Kratos, del God Of War, y ni eso...

OFF: Que conste que lo de la monja es por un reto... xD

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Mar Sep 27, 2011 6:11 am

Lady Charlotte se puso en pie a mi lado y con su mano aun sujetando la mia me miro a los ojos algo…no sabría decir…algo confusa y en parte igual de incomoda que un servidor.Lejos de mofarse de mi situación se disculpo por…todo.Sus palabras reflejaban sinceridad,una sinceridad que no había notado en ella hasta ese preciso instante.Hizo un gesto con su cabeza como si estuviera reprochándose algo y ceso bruscamente su contacto antes de abandonar el aseo en dirección a sus aposentos,dejándome allí solo,delante de un espejo que me devolvía la imagen de un necio balbuceante y avergonzado.Con ayuda de un suave tejido me cubri la parte inferior y eso sirvió para que olvidase en parte lo que ocurria ahí abajo y me centrara mas en lo que acababa de pasar…apoyándome en la fría pared resople mientras recordaba las historias que se contaban sobre aquel escudero,Roderick,que servia junto a un caballero cercano al mio.Le quedaba mucho menos que a mi para conseguir las espuelas y ya se jactaba de haber montado a mas mujeres que el resto.Ya por aquella época me hacían objetivo de burlas indecorosas e incluso aquella vez,cuando intentaron forzar a la hija de ese posadero y yo me interpuse para evitarlo pusieron en duda mi masculinidad.Lo peor fue cuando la chica,una moza que me sacaría un par de años como mucho(al igual que Milady Charlotte)quiso recompensarme de la única forma que podía.El miedo y la vergüenza que sentí me hicieron salir apresuradamente de aquel cobertizo para mayor disfrute y chanza de los demás.Por fortuna esto nunca llego a oídos de nuestros maestros,después de todo nos unia un juramento de hermandad fueran cuales fueran nuestras diferencias.
Poco después mi anfitriona apareció ya vestida con una selección de ropajes en sus manos,los cuales supuse eran para mi puesto que los mios necesitaban algo de limpieza y remiendos.Note como su actitud había cambiado apreciablemente pues cuando me entrego la ropa se apoyo en la entrada como había hecho no mucho tiempo atrás…esta vez,sin embargo,me dio la espalda.No me cabia la menor duda,la había ofendido al rechazar su proposición.Examine las prendas con atención,tenia lo que parecían unos calzones cortos y que me quedaban algo…justos,un pantalón de un tejido recio pero a la vez comodo y una fresca y suave camisa blanca.Comenze a vestirme con premura para no causarla mas incomodidades cuando escuche un ruido agudo que procedia de un pequeño artefacto en las manos de Milady.Se quedo mirándolo,ajena a mi escrutinio,y habría jurado que por su rostro cruzo una expresión de…temor,se podría decir que palidecio apreciablemente.Mientras me preguntaba cual seria la causa de esa reacción ella guardo el artefacto y entro en el aseo para colocarse a modo de abrigo una de las prendas sobrantes mientras yo fingia estar comprobando el cierre del pantalón.
Si su reacción me extraño mas aun lo hizo mas su comentario el cual al parecer no iba dirigido a nadie en particular.Desde luego yo no veía a una chica como ella ingresando en un convento y mucho menos propagando la palabra del señor…debía de tener autenticos problemas con su hermano si estaba planteándoselo¿seria por eso por lo que se había atemorizado hace escasos segundos?y lo mas importante¿debia meterme en la vida de otros?.Normalmente mantendría un actitud neutral hasta saber mas pero ella me había salvado la vida…algo me decía que me meteria nuevamente en problemas si la ayudaba pero no me iba a comportar como un desagradecido…
Su expresión preocupada se torno levemente risueña cuando me observo con la ropa de esta época.Yo me veía algo raro,algo indefenso sin mi armadura pero lo cierto era que jamas me había sentido tan comodo.Me encogi de hombros y sonreí…¿vos creeis que pasare desapercibido?esta camisa me esta tan justa que sino fuera por el tejido blanco dirían que no llevo nada.
Ella se rio de mi comentario y yo rei con ella para poco después hacerme cargo de su petición…la forma de dirigirse a otra persona también había cambiado al parecer y era una de las cosas que mas me iba a costar disimular pero al menos con ella lo intentaría…
_Como Milady desee…quiero decir…¿señorita Charlotte?o Charlotte simplemente?buff…creo que voy a meter la pata mas de una vez,dije en un tono jocoso.Bueno,una vez aclarado ese asunto me gustaría tratar otro quizá algo mas incomodo para vos…para…para ti.Esta claro que voy a necesitar un tiempo para adaptarme a vuestras costumbres y sin duda para ello necesitare de vuestra ayuda y consejo pero lo cierto es que …ehh…bueno,correría menos riesgo de cometer una imprudencia si me alojara en vuestro hogar…al menos temporalmente claro.Estoy dispuesto a correr con los gastos que mi estancia ocasionen,dije soltando la bolsita de mi cinturón y desparramando el contenido sobre una mesa,estoy seguro que aunque haya pasado mucho tiempo el oro y la plata siguen siendo valiosos y mi bolsa como podeis comprobar tiene un contenido acorde a mi estatus.Lady Charlotte miro con ojos desorbitados las monedas tintineantes e incluso llego a rozar una de ellas de forma casi reverente…no me había equivocado,el oro seguía siendo oro.
_No os…te pido que me respondas ahora La…Charlotte pero me gustaría que lo considerarais.Por cierto,tengo un hambre atroz¿podria sugeriros que compartierais mas de vuestras deliciosas viandas…previo pago por supuesto.
Me llevo a la habitación que servia de despensa y cocina a la vez y allí vi mas artilugios que según ella ayudaban a conservar mejor la comida y a cumplir determinadas tareas en la preparación de los alimentos.Un brebaje negro borboteba en una especie de alambique y cuando mi anfitriona no me veía me atrevi a probar un sorbo a escondidas…mala elección,sabia fatal.Ella me pillo in fraganti y se rio…café lo llamo…nota mental:no volver a probarlo,mi boca tenia un regusto a cuero quemado asqueroso.
La verdad era que todo lo de mi apetito y la comida solo era un truco para que se relajara un poco y poder abordar el tema que mas me preocupaba en este momento…mientras se afanaba en preparar algo que supuse estaría delicioso por el olor que me llegaba solte la pregunta.Directa como una flecha y posiblemente igual de dañina,pero mi curiosidad me podía…
_No quisiera meterme en algo que no me concierne(mentira)pero debo pensar que hay alguien de vuestra sangre que os causa malestar y temor?vuestro hermano tal vez?a veces hablar de estas cosas ayuda…y yo soy muy bueno escuchando sin mencionar que si hay algo en mi mano que pueda hacer para ayudaros mi brazo y mi espada estarán listos para serviros…

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Vie Sep 30, 2011 7:27 am

La manera que tenía mi hermano de enervarme tendría que pasar a formar parte del Libro Guinness de los Récords para que algo registrara la mala relación que existía entre nosotros en papel y que fuera explicable la causa de mi muerte en cuanto esta sucediera porque, dejando aparte catastrofismos varios, si moría estaba segura de que sería por obra suya, porque él terminaría descubriendo tarde o temprano que sus sospechas respecto a mí no siendo la hermana perfecta eran ciertas y acabaría con todo con la eficacia con la que sólo un soldado podría hacerlo... porque otra cosa no, pero conocía a mi hermano bastante bien y sabía que si algo se le daba mejor que nada era todo lo relacionado con lo militar, su profesión y otra de las cosas que lo había alejado de mí, impidiéndonos tener una relación tan cercana como habíamos llegado a tenerla siendo más pequeños. Casi podía decirse que echaba de menos al Jack que había crecido conmigo antes de que la guerra lo cambiara, al que me había hecho descubrir lo que era tener un buen hermano mayor en vez de un monstruo con el que compartir lazos genéticos llevando la vida que llevaba me producía una mezcla de sensaciones que iban desde el miedo por lo que pudiera hacerme hasta la posibilidad de huir de todo, convirtiéndome en monja por ejemplo como le había dicho a Brian o de cualquier otra manera más creativa (y que no atentara contra mis creencias firmemente ateas, de paso) que me librara igualmente del marrón, aunque de la extraña situación de tener a un caballero medieval en mi casa probablemente sólo el tiempo me libraría... pese a que tenía ganas de hacerlo porque, en cierto modo, Brian me había caído bien y la sensación iba mejorando a cada momento que pasaba con él pese a haber atravesado una situación algo incómoda en el baño, en la que mis hormonas habían hecho de las suyas y había pasado lo que tenía que pasar: lo había besado. Aquel episodio, no obstante, parecía haber quedado algo de lado en el momento en el que nos encontrábamos, yo mirándolo con una sonrisa tras su aparición con la ropa de la época que sorprendentemente le quedaba bien y riendo tras un comentario, que vino antes de otro en el que dudaba acerca de la manera para tratarme después de que le hubiera dicho que nada de vosear, porque aquello me hacía sentir demasiado extraña. El siguiente tema que abordó fue el de quedarse en mi casa durante un tiempo, uno en el que tenía más dudas pero que apartó de mi cabeza cuando me enseñó las monedas de oro que despertaron, en mí, esa naturaleza de futura arqueóloga que se mostraba admirada por algo de una época tan lejana a la mía y que podía decirme tantísimas cosas pese a no haber acabado la carrera y no tener, aún, la experiencia para poder decirlas todas correctamente. Cambió de tema a toda velocidad, pidiéndome algo de comer, y lo llevé a la cocina, donde brevemente le expliqué la función de conservar la comida y de prepararla de los electrodomésticos que había por allí, con una cafetera puesta de la que él probó el café, palabra que sólo supo en cuanto yo se la dije y que escapó de su foco de interés en cuanto me giré para empezar a preparar algo rápido de comer, posiblemente una pizza porque no me apetecía afanarme y cocinar nada demasiado elaborado, y es que otro tema volvió a interesarle, uno que yo había dejado de lado voluntariamente que era el de mi familia... porque si ni siquiera era funcional y normal en la época en la que me encontraba, no quería ni imaginarme cómo sería para alguien de la Edad Media comprender que mi hermano y yo nos odiábamos y nos queríamos en el fondo (o al menos eso quería creer), que mis padres ni se conocían, prácticamente, y que mi familia era sólo una mina de dinero para cuando lo necesitara por muy duro que pudiera resultar dicho así, de la manera más sincera y mejor posible se mirara por donde se mirase.
– Sólo Charlotte está bien, Brian... Nada de lady, milady o derivados porque me hacen sentir todos ellos muy extraña, además de que en esta época no se lleva ese trato tan formal... Así como tampoco ir enseñando tu dinero tan a la ligera. – dije, encogiéndome de hombros y sacando una pizza del congelador, la típica pizza de jamón y queso que a todo el mundo gustaba (y esperaba que a él también, porque si no tendría que verme obligada a preparar algo más), que metí en el horno ya precalentado durante un breve rato, cosas que se hacen para cocinar pizza.
– No necesitas preocuparte por el dinero, por cierto. No creo que supongas un gasto demasiado grande para lo que suelo gastar yo cada mes y mis padres tienen bastante dinero: pueden permitirse darme un poco más por ser una buena hija, sobre todo si les explico que un amigo de muy lejos, por poner un ejemplo, ha venido a vivir conmigo una temporada... Que, por cierto, tiene que ser corta. Mi estilo de vida no es nada a lo que estés acostumbrado y... no sé, requiere cierta intimidad por mi parte para poder desarrollarse como es normal y como viene siendo costumbre, ¿sabes? Puedo ayudarte en lo que necesites, e incluso facilitarte la comprensión de esta época, pero sólo hasta que puedas valerte por ti mismo porque creo que ni a ti ni a mí nos gustaría verte como a un mantenido, ¿verdad? – añadí, apoyando la espalda en el mármol de la cocina al lado del horno y medio atenta al tiempo para ver cuándo tocaría sacar la pizza. Antes de que llegara el momento, me giré hacia el frigorífico y saqué una cerveza, una Franziskaner que tenía por allí, después de apagar la cafetera, y le di un sorbo después de abrirla rápidamente con un abridor que había cogido prestado de un amigo mío que era camarero y a quien, por cierto, me había tirado... Como a tantos otros. Esa era una de las principales razones por las que quería que su estancia fuera temporal: los tíos. Yo me pasaba la vida fuera de mi casa, principalmente en camas ajenas haciendo de todo a tíos que estaban buenos, y ocuparme de Brian, además de tenerlo de compañero de piso, supondría convertirme en canguro a tiempo parcial de un hombre de hacía más de ochocientos años y reducir las veces que podría irme con tíos a sus casas... además de no poder traer tíos a la mía, ni siquiera a algunos que ya la habían visto como podía serlo mi mejor amigo y follamigo a tiempo parcial, Dan, y alguna que otra notable excepción que había por Londres, mucho menos frecuente que las clases de tíos que no la habían visto... porque no era mi estilo enseñar algo tan íntimo de mí como mi hogar a cualquiera, y suficiente había hecho enseñándosela a Brian como para, encima, abusar de eso... Que ya iba a costarme suficiente aceptar la idea de que tendría, en casa, a un tío con el que no podría hacer nada por mucho que me pusiera, que no era precisamente poco... Aquello con mi estilo de vida iba a ser chungo, así que a pedir milagros a Lourdes y ni siquiera eso, que estaban de capa caída. La pizza terminó de hacerse y la saqué del horno, poniéndola sobre la mesa después de cortarla en porciones para que ambos pudiéramos comerla y sentándome en una silla, frente a Brian que se sentó en otra. – Cuidado, quema... Y, Brian, no hay ningún problema entre mi hermano y yo aparte de una sana hostilidad, la típica rivalidad entre hermanos si quieres llamarla así. Ser la única chica y además la hermana pequeña hace que me sobreproteja y, como supongo que te imaginarás, eso no es demasiado agradable siendo ya mayor de edad, además de que ni siquiera sé si era mi hermano realmente o era una broma de sus amigos, que tampoco sería la primera vez... Su humor es algo que me fascinaría, de encontrarlo divertido, pero como no lo hago directamente lo ignoro... Así que no tienes de qué preocuparte: voy a estar bien... Al fin y al cabo es mi familia, ¿qué puede hacerme alguien de mi sangre? – respondí, finalmente, a su pregunta, mintiendo cual bellaca porque de ponerse podría hacerme lo que quisiera pero, a la vez, resultando creíble tanto por el tono de mis palabras como por la expresión sonriente de mi cara, que se vio interrumpida sólo cuando, tras coger una porción de pizza, me la llevé a los labios y la mordí, ya que algo de hambre tenía a fin de cuentas y era mejor llenar el estómago si planeaba seguir bebiendo, algo que entraba dentro de mis planes de futuro.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Sáb Oct 01, 2011 5:41 pm

Lady Charlotte introdujo una especie de pan con condimentos dentro de lo que llamaba horno…tras manipular una serie de ruedas el interior del artefacto se ilumino y empezó a emitir un zumbido audible.Mientras esperábamos a que se cocinara ella menciono mi oferta de pagarla su ayuda y se negó a ello argumentando que su familia le concedia suficientes recursos para vivir e incluso encargarse de mi durante un tiempo…según ella les contaria que un amigo lejano estaba alojado en su hogar durante un tiempo.Repare en que la idea de tenerme como invitado aunque fuera temporal la provocaba incomodidad y no podía culparla por ello,si una mujer procedente de 800 años en el futuro se hubiera presentado a las puertas de mi castillo yo habría reaccionado igual,en parte por los problemas que la iglesia y los otros nobles habrían podido provocar al enterarse de su existencia.Dudaba de que ahora a la gente extraña la quemaran en una hoguera pero probablemente también trataran de apresarme.Habia tenido la gran fortuna de haberla encontrado,una persona abierta,culta y que al parecer tenia un gran conocimiento del periodo histórico del que procedia…podría haberme encontrado con cualquier persona mucho menos gentil y comprensiva…porque aunque tratara de mostrarse orgullosa e indiferente no me cabia la menor duda de que en el fondo,como todos,tenia su parte amable.Cuando se refirió a su estilo de vida me quede confuso,no era una sabia ni una maestra,los ropajes que llevaba cuando la había conocido no eran un modelo de virtud y pudor y su…bueno,su facilidad para dejarse llevar por sus emociones.No,no iba a juzgarla…realmente solo sabia de ella lo que me había contado y una cosa era segura…no tenia ni idea de donde habría terminado esta noche de no haberme acogido en su hogar.Si algún dia merecia su confianza ya llegaríamos a ese punto.Su comentario sobre ser un¿’’mantenido’’?,termino que al ver la confusión de mi rostro no tardo en explicarme…bueno,tenia razón…quizas estaba abusando de su generosidad al ser tan atrevido en mis ruegos.No convenia que la persona que me podía aconsejar y guiar en esta época,aparte de lo que podría llamar mi primer’’amigo’’en este lugar,me acabara odiando…es mas,puede que fuera lo mejor,después de todo cuando era joven me enseñaron a montar en caballo pero llego el dia en que tuve que hacerlo por cuenta propia y sin ayuda.Para eso son las dificultades,para superarse y aprender de tus fallos.

Hasta aquí todo bien,estaba de acuerdo con Milady en su razonamiento y pronto la preguntaría sobre mas cosas a la hora de relacionarme con la gente y buscar suministros para establecerme en algún lugar que no fuera su hogar pero…su rostro,su rostro y ese pequeño y leve temblor en su sonrisa cuando volvió a mencionar a su hermano mayor la delato.Ella insistia en que solo se preocupaba por ella,que la protegia en exceso pero algo en mi se negaba a creerla.A pasadas experiencias me remitia…no seria la primera dama con familiares posesivos y crueles,por desgracia en esta época seguían existiendo ese tipo de personas.Decidi que lo mejor seria no agitar mas las aguas con ese tema tan escabroso pero me jure que algún dia buscaría a ese hermano y tendría una charla con el…en cierto modo eso contribuirira a pagar en parte la inmensa deuda que tenia con Lady Charlotte y que sin duda no dejaría de crecer.
Para entonces ya había depositado sobre la mesa el plato cocinado y debía admitir que olia de maravilla aunque el hambre que tenia tampoco me permitia ser demasiado remilgado,de hecho estaba acostumbrado a tener que comer carne dura y seca además de otras viandas no demasiado sabrosas,sobre todo durante las campañas…de vez en cuando algún venado caia en nuestras manos pero eran mas la excepción que la norma,un grupo grande de guerreros no era la mejor compañía para salir de caza.La caza…¿estaria bien vista en esta época o como tantas otras cosas se habría transformado en otra costumbre arcaica y olvidada?porque la carne y demás alimentos tenían que seguir saliendo de algún sitio¿verdad?y yo no había visto ninguna granja.Haciendo caso omiso de su advertencia me lleve un trozo a la boca y aunque quemaba un poco lo engulli con ansia,ignorando la abrasadora sensación en mi garganta.Carne,verdura y queso…todos esos sabores se mezclaban con una masa de pan tierna y crujiente a la vez.

Supongo que Milady se reia por la forma en que devoraba la comida…¿Qué podía decir?estar cerca de los brazos de la muerte hace que disfrutes mucho mas de los placeres de la vida.Imite sus maneras cuando recogio un trozo de papel y se sirvió de el para limpiar las comisuras de su boca cuando normalmente me habría servido de la manga de mi ropa.Tenia que estar atento incluso al mas nimio detalle si quería mezclarme con la gente de esta época sin llamar la atención.
_Un manjar delicioso…deberíais felicitar al cocinero que lo preparo.Quiero que sepáis que estoy de acuerdo con vos sobre lo de buscarme la vida en otro lugar.No os guardo rencor por ello y se que no soy nadie para cambiar vuestros…habitos,vuestra costumbres…es mas,mañana al alba partire de vuestro hogar y no os causare mas molestias…me levante de la silla y me acerque hasta la ventana para observar el extraño paisaje de torres y luces…decidme¿creeis que el señor de alguna de esas torres tendrá algunas dependencias prestas para que me pueda alojar en ellas?¿o quizas debería buscar alguna posada?...De lo que estoy seguro es de que este lugar es mucho mas vasto que el Londres que conozco,tendre que hacerme con mapas,espero que podáis ayudarme con eso.Recogi las monedas y me sujete la bolsa al cinturón del pantalón…aunque vos,perdón,aunque…tu…desprecies mi dinero,dije sonriendo sin imprimir malicia a mis palabras,seguro que los comerciantes del lugar lo apreciaran aunque también agradecería que me pusierais al dia de los precios y el cambio de valor del oro y la plata.
Regrese al salón sobre mis pasos y me puse a examinar mi armadura,era una tarea repetitiva que había hecho cientos de veces pero que todavía me servia para distraer mi mente en periodos de intranquilidad…algunos ejercían la cetrería,otros entrenaban a sus mastines,yo en cambio preferia mantener mi propio equipo y no dejarlo en las manos de otra persona.Con mas razón aun si se trataba como era el caso de la armadura que había vestido mi difunto padre…pase un dedo sobre una muesca que el herrero no había podido borrar,el lugar donde la vil flecha sajona había arrebatado la vida de mi padre.Senti la mirada de Lady Charlotte puesta en mi durante el rato que me llevo comprobar las sujeciones y hebillas.Luego busque la piedra de afilar que guardaba en una pequeña bolsa y me puse a pulir el filo de mi espada.Alze la mirada para cruzarla con la suya mientras afilaba la hoja sin mirar…
_Tranquila,no tengo intención de hacer uso de ella si no es necesario…este filo solo derrama sangre si no hay otra opción.Ademas,seria un bellaco si os amenazara con ella y sin duda iria al infierno si profanara vuestra perfecta figura.Suspire al pensar que lo que había tratado de ser un elogio hacia su persona sin duda había sonado estúpido.No tenia remedio…
De repente la puerta emitio un sonido agudo seguido de lo que parecían golpes leves en su superficie.Lady Charlotte parecio dudar,no parecía esperar visitas a estas horas de la noche…
_No os preocupéis,vere quien es…esto por lo menos soy capaz de hacerlo,bromee antes de acercarme a la puerta mientras colocaba mi espada a mi espalda,disimulandola con mi cuerpo.Gire el picaporte para abrir y encontrarme de frente con un muchacho algo mayor que yo….Me miro inclinando la cabeza un poco para observarme con desconfianza y note que su aliento estaba impregnado de un tufo como el que desprendia una persona ebria.
Escuche como Milady susurraba algo como’’Big Dan’’ antes de que ignorando su mirada cargada de desafio le sonriera afablemente.
_Bienhallado seais señor,en que puedo serviros?…espero sea un tema de la mas inmediata atención puesto que es noche cerrada y las damas no reciben visitas a estas horas.Mi voz reflejaba seguridad y convicción pero eso no me volvia confiado…mi mano estaba presta para saltar hacia mi hoja al mas minimo signo de traición.Dejaria que Milady Charlotte hablara antes de tomar una postura mas beligerante pues en la epoca de la que procedia solo dos tipos de personas llamaban a las puertas del hogar a estas horas...bandidos o salvajes(estos ultimos generalmente con el golpe de un hacha o una flecha ardiendo)

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Vie Oct 07, 2011 9:40 pm

De no haber aparecido Brian aquella noche en mi vida, probablemente habría terminado como siempre: liándome con algún tío en la Roxy con más cantidad de alcohol en vena casi sangre y acabando la noche de manera grandiosa, como solía. En lugar de eso, me encontraba cenando (cosa que no solía hacer a no ser que fuera a beber porque era universalmente sabido, al menos si bebías frecuentemente, que beber con el estómago vacío es sinónimo de borrachera casi segura) una pizza en la cocina de mi piso londinense con un chico que había viajado a saber cómo ochocientos años y pico en el tiempo hasta aterrizar en la vida de alguien que eso era lo último que podía haberse esperado. En el fondo hasta tenía suerte de que hubiera sido conmigo, de mente bastante abierta y conocimientos mínimos sobre la Edad Media además de sobre poderes raros que podía tener la gente por culpa de la tormenta en vez de con alguien como, por ejemplo, mi hermano, cuya mente era tan cerrada como mis piernas no lo eran... sólo en el fondo, porque tampoco podía haberse encontrado con alguien peor para convivir que yo con el ritmo de vida tan, por decirlo de manera suave, loco que llevaba con mi rutina de sexo, drogas y rock and roll que llevaba a su máxima expresión... y que adoraba, para qué engañarnos con algo que no es verdad. La convivencia sería difícil, eso como poco, y de todas maneras se me ocurría una posible alternativa a tenerlo de compañero de piso que me convencía más para garantizar mi libertad y que nadie que no me comprendiera me juzgara, cosa que odiaba... aunque al final terminaba pasando de eso por evitarme líos y broncas varios, que las cicatrices no sentaban demasiado bien en mi piel tan pálida. Allí, por tanto, estábamos, comiendo una pizza recién hecha que había comprado en el supermercado de la esquina y cenando como si la escena fuera tan normal que sucediera todos los días... sí, y los cerdos volaban llevando tutús de ballet también, no te jode... Sobre todo por el hecho de que Brian devoraba la comida como si llevara siglos sin comer, cosa que no resultaba tan sorprendente teniendo en cuenta que, de hecho, llevaba siglos sin comer... Y probar sabores nuevos nunca estaba de más, suponía, o al menos así lo interpretaba por la manera que tenía de comer aquella pizza que era lo más sencillo de preparar de lo que tenía por mi frigorífico, tampoco demasiado porque ya iba tocándome hacer la compra del mes, y esas cosas que tanta pereza significaban para mí. Terminó, en cuanto imitó mi gesto casi automático de limpiarme con una servilleta de papel que había por encima de la mesa, por pedirme que felicitara al cocinero que había preparado la pizza y por, en un alarde de testarudez importante, decir que no me molestaría y que se iría a la mañana siguiente a ver si alguno de los “señores” de aquellas torres podía ofrecerle su hospitalidad... Y añadió que quizá los comerciantes de la época valoraran más su dinero de lo que lo hacía yo, provocando que pusiera los ojos en blanco porque no era una excepción en cuanto a los hombres, que siempre entendían lo que querían entender y no lo que se quería decir aunque lo dijera tan claro como lo había dicho.
Un instante después, el timbre de la puerta sonó y fruncí el ceño un momento porque, con mis credenciales, podía ser cualquiera (casi literalmente) y la idea de que fuera uno de mis ligues con ganas de marcha, la opción más probable, era el menor de mis problemas, sobre todo si quien resultaba llegar era mi hermano... En ese caso podría liarse parda, eso quedándome corta, y por eso mismo me tensé durante el tiempo en el que sir Brian dijo que él iba a abrir y seguí tensa durante el tiempo en el que fue a abrir la puerta, con la espada en la espalda, relajándome sólo cuando vi a quién había abierto.
– BigDan... – se me escapó de los labios, con una media sonrisa al ver la situación, con sir Brian hablándole en su jerga medieval y mi mejor amigo (y amigo con derecho al mismo tiempo) flipando a la vez que creyendo, muy probablemente, que Brian se había escapado de uno de esos videojuegos medievales a los que tanto jugaba porque sí, me temo que era experta en buscármelos, tanto a los (pocos) amigos que tenía como a los tíos a los que me tiraba, frikis como ellos solos... pero en el caso de Dan sexys, como él mismo revelaba con sus tatuajes y su ropa de la marca Rokk, diseñada por él mismo. Me levanté de donde estaba con una sonrisa y fui directa a donde Dan flipaba y Brian se mantenía a la defensiva, consiguiendo que mi mejor amigo se relajara y me sonriera e, incluso, se acercara a abrazarme, cortándose sólo a la hora de comerme la boca por estar Brian delante de nosotros, quizá alucinando por el espectáculo que estábamos dando pese a ser lo más normal del mundo.
– Dan, este es Brian Kingwall, un viejo amigo que ha venido a pasar unos días a Londres de visita... Brian, este es Dan Jacobs, mi mejor amigo... – dije, presentándolos en cuanto hube dejado de abrazar a Dan y guiñándole el ojo cuando llegué a lo de mejor amigo, con él medio sonriendo. Probablemente había ido a casa para invitarme a ir con él a alguna parte, ya que a juzgar por la hora que era ya habría empezado a beber Jägermeister como si no existiera el mañana, pero por desgracia yo tendría que verme obligada a declinar su invitación porque no podía irme de fiesta salvaje teniendo a Brian, que además no podría entender que me liaba con mi mejor amigo... ya que a veces ni yo misma entendía cómo demonios lográbamos que funcionara sin cargarnos la amistad que teníamos.
– Encantado... Gatita, hay fiesta hoy en la Roxy y vamos a estar todos, ¿te vienes? Te lo vas a pasar genial, y lo sabes... – dijo Dan, primero a Brian por lo de encantado y después a mí, poniendo cara de cachorrillo abandonado para que cediera y conmigo alzando una ceja y mirándolo de arriba abajo, con las manos apoyadas en las caderas y casi gritando por todos mis poros que estaba flipando en colores.
- ¿Te recuerdo que la última vez entre el griego y tú apostando cuentas del WoW me enfadasteis...? ¿O prefieres que te recuerde que me molestó mucho tener que enterarme después de que lo hicierais? Tú eliges, tienes varias opciones bastante adecuadas entre las que moverte... – dije, medio picada y medio divertida a la vez porque con Ektor sí, estaba cabreada y mucho (aunque no totalmente por el tema de la apuesta, todo había que decirlo, sino más bien por haber conseguido que me liara con él... ¡seré idiota!), pero con BigDan no podía cabrearme mucho rato y eso lo sabíamos los dos, especialmente él, que con aquella cara de cachorro me tenía dominada desde hacía un buen rato por lo adorable que podía llegar a ponerse cuando quería, en momentos como aquel por ejemplo... Maldito él, que al final siempre conseguía salirse con la suya... ¡No era justo!
– Oh, vamos, ya te pedí perdón por eso... y ya te lo compensé, ¿recuerdas? – replicó él, haciendo que yo me mordiera el labio inferior y asintiera antes de suspirar largamente y encogerme de hombros, rindiéndome.
– Eres todo un caso, Dan... Pero me temo que no, no puedo ir esta noche con vosotros porque ya tengo planes. – dije, inclinando la cabeza hacia Brian para que entendiera que mis planes eran, básicamente, cuidar del medieval que se había colado en mi vida y en mi casa. Negué con la cabeza cuando BigDan alzó las cejas, como preguntándome si me lo iba a tirar, y ahí sí que flipó de verdad, aunque conociéndolo lo mismo se pensaba que era porque era gay y no por ser virgen, como él mismo me había dicho hacía un rato. – Además, tengo que ayudarlo a preparar una obra de teatro de su grupo en la universidad... Van a representar una de medievales, ¿sabes? Con princesas, dragones, castillos... Igualito que Dragones y Mazmorras, ya sabes. – añadí, sonriendo al final por la referencia friki que sólo entendería por ser él y antes de cogerlo del brazo y llevármelo algo aparte de donde estaba Brian para que no nos escuchara.
- ¿Estás segura de que no es una fantasía sexual suya? Lo veo muy dado a eso, ¿eh? – dijo, divertido, y consiguiendo que le diera un golpe suave en el brazo, negando con la cabeza antes de que él sonriera con aquella maldita sonrisa Profident que gastaba, sólo comparable a la mía... y a la del griego, por desgracia.
– Dan, necesito un favor de tus dotes de hacker... No puedo explicártelo demasiado bien pero Brian no existe para el sistema, así que necesito que le consigas todos los papeles... Te lo compensaré como quieras, hasta si lo que quieres es atarme a la cama y en cuanto me dejes para el arrastre e incapaz de cerrar las piernas me hacer crearme una cuenta del WoW para jugar contigo... – murmuré, con tono convincente y haciendo que él se encogiera de hombros, medio sonriendo como tan bien sabía hacer porque, a las pruebas me remitía, su sonrisa era preciosa.
– Tomo nota, te pediré lo que quiera... Dame un par de días y una foto de carnet y lo tendrás. – añadió, haciendo que volviera a abrazarlo y que, aprovechando que Brian no miraba en ese momento hacia nosotros, le comiera la boca rápidamente, mordiéndole los labios al separarme y guiñándole el ojo.
– Nos vemos mañana, Dan... Llámame. – musité, antes de que él se despidiera de Brian y saliera por la puerta, conmigo cerrándola y apoyándome en ella para mirar a Brian con la ceja alzada, divertida.
– Sabes que no estoy indefensa, ¿no? Aunque no hubiera sido un amigo quien hubiera venido tengo mis recursos para defenderme y sobre todo sitios a los que huir, lo que me recuerda una cosa... – añadí, yendo a buscar unas llaves por la mesa de la cocina y en cuanto las tuve en la mano sonriendo, de nuevo. - ¿Y si te dijera que no tienes por qué vivir conmigo pero que puedes vivir en esta misma torre, como tú la llamas? Hay un piso libre que pertenece a mi familia justo al lado de este, y casualmente tengo las llaves además de todo lo que permita que vivas en él... Me tendrías cerca para cualquier duda y para entender este siglo, como por ejemplo por qué no es recomendable que vayas solo con ese dinero encima y lo quieras ofrecer a comerciantes que se van a aprovechar de ti cuanto puedas, pero a la vez los dos podemos ser independientes, yo con mi vida y tú acostumbrándote a este tiempo. ¿Qué me dices? – terminé, cruzando los brazos sobre el pecho y mirándolo, interrogante, porque aquella era la única (y mejor) opción que se me ocurría para poder seguir siendo independiente y a la vez cuidar de él y, ¿qué coño? Como opción resultaba muy buena... aunque necesitaba su aprobación.

OFF: Siento muchísimo la tardanza, pero he estado poco inspirada para posts largos y muy ocupada esta semana -.-U

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Sáb Oct 08, 2011 6:41 am

OFF:No hay problema,tu cuando puedas Wink
El muchacho me miraba de arriba a abajo con cierto recelo y desconfianza y e de admitir que el sentimiento era mutuo pues no deseaba que nadie causara mal alguno a mi reciente benefactora .Portaba una camisa sin mangas con mas de esos extraños símbolos y sus brazos lucían una variada y exótica colección de tatuajes…un momento…¿eso de ahí era el rostro de un demonio sonriendo lascivamente?
Me estaba empezando a plantear retomar mi pregunta de una forma menos amable cuando Lady Charlotte se puso entre nosotros.Ese movimiento tan simple resulto a la vez idóneo para evaporar la tensión que había entre el muchacho y yo.Este incluso esbozo una sonrisa tranquilizadora y se acerco a abrazar de Milady sin tener ninguna consideración a su delicada figura.Tras esa muestra de camaradería fuimos presentados por nuestra anfitriona…yo por mi nombre y apellido pero ignorando a propósito el titulo que ostentaba normalmente y que aquí según ella me traería mas problemas que beneficios.Como ella me había sugerido seria un viejo amigo de visita.El muchacho se llamaba Dan Jacobs y era,según Milady Charlotte su mejor amigo…ese ultimo comentario hizo que las miradas de ambos se cruzaran y unas sonrisas complices surgieran en sus rostros.No llegue ni a darle la mano como saludo cuando ya había centrado de nuevo su atención en ella dejándome de lado…suspire,era obvio que en esta época lo del respeto ya no era tan importante y di gracias al altísimo por la inmensa paciencia que me había brindado.

Dan Jacobs empezó a hablar sobre una fiesta en un lugar que no conocía,seguramente algún entretenimiento popular con los que la gente llana se evadia de la rutina de los queaceres diarios,y fingio pena y lastima para que Milady aceptara ir con el alegando lo bien que lo iban a pasar…torci levemente el gesto,puede que no me enterara de muchas cosas aun pero sabia reconocer a un embaucador en cuanto lo veía…amigo o no a saber que intenciones escondería para con Lady Charlotte…La conversación que tuvo lugar a continuación entre ambos me resulto totalmente extraña,hablaban de cosas sin sentido para mi y de situaciones pasadas de las que yo no sabia nada asi que simplemente me relaje y les deje continuar sin molestarlos.Nuevamente me estaba peleando con mi estrecha camisa cuando Milady se disculpo con Dan Jacobs por no poder acudir a esa fiesta alegando estar ocupada.Eso me hizo levantar la vista hacia ellos y me encontré con que el muchacho me miraba escaradamente y luego a ella.Ella negó en silencio y el muchacho de nuevo volvió a mirarme con asombro y sin poder ocultar su sorpresa por algo que solo ellos sabían al parecer.
Y asi me entere de algo mas sobre mi’’nueva vida’’…además de ser un amigo lejano de Milady era al parecer una especie de actor pues estaba preparando una obra de entretenimiento con…¿Cómo dijo ella?princesas,caballeros,dragones y mazmorras…bueno,eso no me sorprendio pues de pequeño era asiduo a todo espectáculo de esa índole que pasar cerca de mi señorio.Tenia especial predilección por las gestas representadas con marionetas aunque al crecer había tenido que dejar de lado esos entretenimientos tan infantiles para entrar al servicio de un caballero.
_Eh..,muy cierto,será algo memorable y no os quepa duda de que la plaza mayor se llenara para verlo,dije tratando de representar mi improvisado papel mientras me apoyaba como si nada en mi espada.
Lady Charlotte se disculpo un momento y cogiendo del brazo al chico entraron en uno de los cuartos cerrando la puerta tras de si…me relaje perceptiblemente y me sente en el comodo sillón donde había dejado apoyada mi armadura esperando que terminaran de dialogar sobre lo que fuera.Me mire la palma de las manos…familiares como me eran ahí estaban unas leves callosidades fruto del entrenamiento pero no era eso lo que me llamaba la atención.Las acerque a mi rostro y aspire…un agradable olor llego a mi nariz.Ese ungüento con el que me había limpiado había dejado una sensación de frescura y limpieza que nunca había sentido…¿Quién seria capaz de decir que eso no tenia en parte algo mágico?Me dije a mi mismo que si alguna vez lograba regresar procuraría llevarme conmigo algunas de estas cosas que aunque aquí fueran lo mas común allí me reportarían fama,beneficios y quien sabe?quizas el favor de alguna hermosa princesa.Aunque también podrían acusarme de brujería y desposeerme de todo antes de arder en la hoguera…buff¿Qué había hecho yo para merecer estar en esta situación…acaso la tormenta había sido obra de Dios y me estaba probando como al santo Job al cual colmo de penurias y desgracias para poner a prueba su fe?
Un poco después ambos salieron de la habitación y el chico se despidió de mi,esta vez con algo mas de educación.Luego Milady le acompaño hasta la puerta y tras despedirse de el cerro la puerta para a continuación apoyarse en ella mirándome con cara de saber algo gracioso que yo ignoraba.
_¿Que es es lo que os hace gracia?pregunte sin animo de sonar irrespetuoso…
Ella alego que no estaba tan indefensa como parecía y que aunque el reciente visitante hubiera sido alguien con intenciones aviesas habría podido cuidarse sola.Reprimi una sonrisa y un comentario que sin duda habrían borrado esa alegría de su rostro.De donde yo venia se nos enseñaba que las mujeres eran seres frágiles a los que había que proteger,respetar y servir y cualquier mujer que se saliera de esa norma era rápidamente repudiada por sus semejantes…e incluso castigada según el país.Bueno,menos en el norte…las mujeres de allí tenían fama de ser tan feroces e independientes como sus hombres o incluso mas.
Mientras pensaba en eso ella fue a la cocina y regreso dejando un manojo de llaves enfrente de mi.Pertenecian a unas estancias en esta misma torre y aunque eran de su familia no estaban ocupadas.Trate de que no se me notara pero ese gesto tan amable me calo hondo…sin duda saber que la tendría cerca en los momentos de duda o problemas me serviría de apoyo moral para sobrellevar la ausencia de los mios.Tambien me guarde la bolsa del dinero asegurando el lazo y meditando sobre lo que me acababa de recomendar.Lo ultimo que necesitaba era que unos rufianesme tomaran por una presa fácil a la que arrebatarle sus riquezas.
Tome aire para recuperar algo de dignidad y recogi mis cosas(piezas de armadura incluidas)para luego acercarme a la salida.
_Entonces será mejor que no pierda el tiempo,me instalare de inmediato y asi no os tendréis que preocupar mas por mi…al menos por esta noche,dije medio en broma¿haceis el favor de guiarme?dije de pie junto a la puerta mientras cargaba con un peso considerable.
Avanzamos un trecho por el pasillo y giramos a la izquierda antes de detenernos frente a una puerta solitaria con un’’7’’encima de ella.Tras usar las llaves para abrir entramos dentro después de que ella moviera algunas palancas diminutas que hicieron que la luz brotara de las paredes y el techo como ya había visto en su hogar.La disposición del lugar era muy similar a la del suyo solo que cambiaba algo la decoración,por lo demás los artefactos eran muy similares si ignorábamos ciertos detalles como el color o el tamaño.Ella hizo un comentario sobre la necesidad de una limpieza general y yo sonreí…si viera en que condiciones se vivía en mi época,esto era como el palacio de un rey en comparación.La armadura resonó consierablemente cuando la deje caer en la alfombra y mientras ella se aseguraba de que todo estuviera en orden empece a curiosear en los acjones de los muebles…encontré otro libro con dibujos muy reales en los que ponía algo como’’World Times’’ ‘’Irak’’y ‘’ejercito britanico’’ acompañado de dibujos de lo que suponía eran los caballeros de esta época apuntando con unos extraños artilugios a infieles rendidos a sus pies…el desierto que se veía al fondo me hizo pensar…¿era posible que 800 años después aun siguieran ejecutándose cruzadas contra los paganos y los infieles en nombre de la cristiandad?¿cuantas vidas se habrían cobrado ya esos conflictos?no era un pensamiento muy alegre dicho sea y la deje sobre la mesa para examinarla con detenimiento mas tarde.Encontre otra imagen…’’foto’’según Charlotte…en la que aparecia un hombre joven de cabello rubio y porte orgulloso vestido con el traje de la época de los guerreros de Inglaterra…su aspecto irradiaba marcialidad y convicción.Una nota escrita detrás del papel rezaba:’’Saludos desde Oriente medio mi pequeña Charlotte,tu hermano que te quiere…Jack’’
Por fin sabia el aspecto que tenia la persona que tanto atemorizaba a Lady Charlotte pero…cuando habría escrito esta misiva?sus palabras no denotaban intención de causarle mal alguno a su hermana.Quizas habría surgido algún problema entre ambos un tiempo después?
_Milady…creo que esto es vuestro…dije cautelosamente mientras se acercaba a mirar que tenia entre manos…no supe descifrar su expresión pero musito un susurrante’’gracias’’antes de arrebatarme el papel de las manos y mirarlo con nostalgia.Cogi sus manos con delicadeza y la obligue a mirarme a los ojos…me gustaba hacer esto,atraer la atención de la gente,cuando quería hablar de temas serios…
_Vuestro hermano,supongo…¿estais segura de que no quereis hablar de ello?
Mi mirada prácticamente perforo sus ojos enturbiados pero no era una mirada dura e implacable como la que le mostraba a mis enemigos sino una cargada de compasión y amabilidad…

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Lun Oct 10, 2011 3:38 am

No sabía, aún, cómo se me había ocurrido la idea del piso tan sumamente tarde teniendo en cuenta que no sería la primera vez que lo usaba o que tenía que pasarme para guardar alguna cosa, coger alguna otra y que a ese piso me tocaba ir bastante a menudo. Quizá porque era lo último en lo que estaba pensando en aquel momento tan sumamente extraño en el que un caballero medieval había defendido mi casa como si de un castillo se tratara de mi mejor amigo que, en realidad, sólo venía a camelarme para llevarme de fiesta, o a lo mejor era porque aún no tenía demasiado claro qué iba a pasar con Brian y conmigo y cómo lo haría para que se integrara lo antes posible en aquella sociedad tan diferente a la que él conocía y en la que cosas como el dinero no funcionaban de la misma manera. Por suerte había acudido a alguien a quien el dinero no le faltaba, precisamente, y mucho menos con la clase de familia que tenía y mientras siguiera manteniendo la apariencia de chica buena que iba al centro comunitario a hacer de voluntaria, mi mejor baza para seguir teniendo el grifo abierto, sobre todo con aquel gasto inesperado que supondría Brian hasta que encontrara un trabajo... algo que, como poco, le costaría dos días, lo que a Dan le llevaría hacer los papeles que crearan una existencia para Brian en aquel mundo que no era el suyo. De todas maneras, aquella era la única solución posible para que Brian pudiera vivir el tiempo suficiente asimilando el nuevo mundo, al menos nuevo para él, y para que no se llevara una sorpresa demasiado grande al ver la clase de vida que llevaba todo que, por lo demás, no era nada que mucha gente pudiera asimilar, incluso gente que había nacido en mi propia sociedad... Exagerados todos, del primero al último, y sobre todo metomentodo porque a mí me iba muy bien viviendo como lo hacía y no estaba dispuesta a cambiar. En cualquier caso, al parecer Brian resultó ser relativamente razonable y aceptar mi idea (¿cómo si no, siendo tan genial como lo era?), y en apenas segundos, lo que le costó coger sus cosas y confirmar con palabras que había aceptado mi proposición, nos pusimos en camino al piso de al lado, el número 7, que era el piso en el que él se instalaría dado que le había parecido bien mi idea. En cuanto llegamos a la puerta, que abrí con las llaves, busqué los fusibles medio a tientas para devolver la luz al piso y lo iluminé en apenas un momento, ahogando un suspiro al ver la enorme cantidad de polvo y de suciedad que había por allí, por todos los muebles, y que no recordaba que fuera tan grande, a lo mejor porque ya hacía varios meses que no necesitaba nada de aquel piso y que no me pasaba por allí, por lo que la suciedad acababa acumulándose y tocaba esforzarme... – Este sitio necesita una auténtica limpieza general a no ser que quieras morir ahogado por el polvo... – musité, en tono suficientemente audible no obstante para que él lo escuchara antes de que dejara su armadura en el suelo y yo aprovechara para ir a mirar el gas, el agua y esa clase de cosas que mejor estaban bien, para que el piso pudiera ser habitable, o de lo contrario me cabrearía muchísimo... Ya que una vez me había hecho a la idea de que íbamos a vivir así no me apetecía tener que volver a acostumbrarme a la idea de perder del todo mi libertad, más bien porque no era plan de renunciar a algo tan importante para mí como lo era eso. Brian me sacó oportunamente de mis pensamientos cuando, en un momento dado, me dijo que creía que algo era mío y provocó que me acercara a tiempo de ver que lo que era mío era una foto de Jack, una de hacía ya bastantes años y que me había enviado con unas palabras entonces sinceras por detrás justo cuando había llegado a Irak, cuando aún no había cambiado tanto que había pasado a odiarme. – Gracias. – le dije, antes de coger la foto y mirarla con nostalgia, porque echaba de menos a aquel Jack de diecisiete, dieciocho años como mucho, que aún era bueno... Echaba de menos a ese Jack que no me odiaba, al hermano mayor que se había criado conmigo y con el que, pese a tener muchas diferencias, aún podía hablar de lo que fuera... Echaba de menos a mi hermano mayor, y no al extraño en el que se había convertido, alguien con quien tenía que medir mis palabras y mis actos porque, de lo contrario, sabía que lo lamentaría, alguien cuya relación conmigo se había agriado hasta el punto de resultar totalmente falsa... Lo odiaba, pero a la vez lo quería, y aquella extraña relación no me gustaba nada, me aterraba y me había hecho olvidar por un momento que aquel había sido su piso durante mucho tiempo y que por eso estaba decorado como lo estaba, con aquella foto... foto que había abandonado cuando se había mudado al nuevo piso y que en aquel momento seguía en mis manos, capturando mi atención como la cámara había capturado a mi hermano y sin que me permitiera escuchar demasiado bien a Brian pese a que alzó mi mirada para que lo mirara a los ojos... Sólo cuando me di cuenta del todo de lo que había pasado endurecí los rasgos, borré cualquier tipo de nostalgia, pesadumbre o tristeza que pudiera tener en mi expresión y lo miré a los ojos con frialdad, queriendo atajar el tema de una vez porque no era asunto suyo, ni eso ni nada de lo que había sucedido entre mi hermano y yo... ni tampoco lo sería. – Sí, él es mi hermano, y sí, también estoy segura de que no quiero hablar del tema, Brian... Lo que haya pasado entre nosotros queda entre nosotros y la relación entre Jack y yo no es algo que te incumba porque es cosa nuestra, nada más. – le dije, con tono cortante y apartándome de él para guardar la foto en uno de los libros que había por allí y, también, para quitar posters y demás parafernalia militar que aún quedaba por allí y que no serviría de nada, además de que no quería verla... Había sido el ejército lo que había conseguido que mi hermano se volviera un nazi intransigente, y todo lo que tuviera que ver con el ejército me repugnaba y me asqueaba, otra de las razones por las que Jack no me aguantaba ya que para él su trabajo era de lo más importante que había en la vida... Y yo no creía lo mismo, como en tantas cosas en las que diferíamos y que nos separaban de manera demasiado enorme para que pudiéramos reconciliarnos de manera efectiva. En cuanto todo lo que pertenecía a Jack estuvo recogido, al menos en apariencia porque sabía que aún quedaba algo de ropa en el armario, lo cogí en brazos y fui a una puerta que estaba medio oculta de la vista y que abrí con llave para pasar a mi apartamento y guardarlo todo allí, porque si habían comprado mis padres precisamente aquel apartamento al lado del mío había sido para que al tener acceso desde él me pudieran tener vigilada siempre... malditos ellos. En momentos como aquellos los odiaba a muerte, y no pude evitar apretar la mandíbula mientras dejaba las cosas de Jack por allá y coger otra vez los manuales de historia, además de la botella de Licor 43 que estaba casi entera, y volver al piso que le había dejado a Brian para que se instalara, cerrando la puerta al mío y dejando los libros encima de una mesilla para ir yo al sofá, con la botella en la mano y sólo abriéndola para beber un trago en cuanto me hube sentado, agradeciendo la quemazón del alcohol en mi garganta porque la necesitaba muchísimo: me ayudaba a pensar... Y en aquel momento, pensar con claridad era lo que más necesitaba.
– Lo siento si te he ofendido, Brian, pero nunca me ha gustado contarle mi vida a desconocidos y mucho menos temas tan delicados como lo puede ser ese de Jack y yo, eso es algo que queda entre nosotros dos y ya está... Y por cierto, aunque antes hayas ignorado lo que te he dicho lo mejor que puedes hacer para entender cómo funciona el Londres del año 2011 es que leas los manuales que te he dejado ahí. – dije, señalando los libros con la botella antes de volver a mirarlo a los ojos. – Ya que esa es la única manera de que entiendas todos los siglos de cosas que te has perdido y que han ayudado a hacer de la sociedad de ahora lo que es. Si no lo lees, bien puedo explicarte yo por qué mi hermano está luchando... o estaba, cuando no estaba disfrutando de un permiso, en Oriente Próximo y cuál es la razón por la que los irakíes están en guerra contra el resto del mundo, además del surgimiento y caída de países que no conoces y que son parte del mapa cultural y geográfico de este siglo... No puedes salir a la calle sin tener un mínimo de conocimiento, Brian, porque de lo contrario cualquiera se aprovechará de ti y no puedo ayudarte si tú no haces nada por conocer mejor este siglo, y aunque yo sea una muy buena fuente las hay mejores que yo... esas. Aprovecha que puedes leer y que no tengo que enseñarte tampoco eso, ¿de acuerdo? Va a ser lo mejor... – le dije, encogiéndome de hombros y dando otro amplio trago del Licor 43 que tenía en la mano porque, ¿qué narices? Después de todo el alcohol no me vendría ni tan mal para tratar de educar a alguien que, por conocimientos, era como un niño... un niño medieval, para más inri, y había que tener en cuenta que yo con los niños (al igual que con la mayoría de las mujeres de mi alrededor) no me llevaba nada bien, no encajábamos y no nos entendíamos... Y yo carecía de la paciencia adecuada para tratar con ellos, así que suficiente esfuerzo era que intentara hacer la buena obra del día con Brian sin conseguir, a cambio, absolutamente nada porque dado que él era virgen no iba a liarme con él y desvirgarlo, no era plan, así como tampoco era plan de echarlo a patadas de mi casa después de haberle dado la oportunidad porque no me parecía que se lo mereciera, ya que a fin de cuentas no era tan malo... Sólo estaba un poquito (vale, un poquito bastante) atrasado, y necesitaba mucha ayuda que yo a regañadientes le daría... Así que lo de beber alcohol estaba más que justificado por mi parte para tratar de hacer acopio de una paciencia que no poseía más que en el fondo y porque, ¿qué demonios? Me apetecía... Y mucho, además de que así compensaba la noche de no fiesta que estaba pasando encerrada en mi casa. Menuda tristeza.

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Jue Oct 20, 2011 5:51 am

Cuando toque nuevamente el tema de su familia(mas concretamente su hermano,ese hermano que tanto pavor la provocaba)su rostro recupero raudo ese aire de confianza y seguridad en ella misma que había visto cuando la conoci y con unas cuantas palabras que no dejaban lugar a mas discusión zanjo el tema.Mientras me recuperaba de esa brusca contestación Lady Charlotte empezó a coger libros y otros adornos,todos al parecer de temática belica y a amontonarlos sin mucho cuidado.Despues,con su carga en brazos y con cara de no necesitar ni querer ninguna ayuda por mi parte entro en un cuarto cerrando tras de si y dejándome solo con mis pensamientos…
Seguramente ahora estaría pensando de mi que era un metomentodo y que no tenia derecho alguno a inmiscuirme en su vida…y asi era,sin embargo me había precido lo correcto pese a tocar un tema sensible.Las damas en apuros siempre habían sido mi debilidad y aunque Milady no parecía de las que necesitaban un hombre que las protegiera sin duda si estaba metida en algún problema muy serio con su hermano.Regreso poco después cargando dificultosamente con los libros que me había enseñado al principio de la noche bajo un brazo y una botella con un licor desconocido en la otra mano.¿Como había llegado hasta su hogar sin salir por la puerta principal?tendria que investigarlo mas adelante,seguramente aun existía la costumbre de tener puertas y accesos secretos en este tipo de edificaciones aunque fueran mas comunales que en mi época.
La acompañe sentándome a su lado a una distancia cortes y respetuosa,aun no había olvidado el suceso del baño de hacia un rato y no quería parecer mas estúpido de lo necesario.Ella dio un trago a la botella poniendo una cara que me indicaba que se trataba de una bebida fuerte…me relami inconscientemente al pensar en el aguardiente que destilaban los monjes de mi condado.
A continuación se disculpo conmigo por haberme respondido de esa manera tan brusca y incidio en la importancia de que me leyera esos tomos para aprender como había cambiado el mundo en 800 años y acostumbrarme a las peculiares costumbres que se habían impuesto sobre las de antaño,costumbres que debería imitar si quería vivir en este tiempo sin ser descubierto…’’vivir’’,no llevaba ni un dia en esta época y ya me estaba planteando quedarme a vivir para siempre…no,no era mi estilo.Me costaría tiempo seguramente pero buscaría la forma de regresar con los mios,costara lo que costara.Mientras ella hablaba me dedique a ojear por encima atendiendo mas que nada a las ilustraciones y los títulos que figuraban a pie de pagina…’’las cruzadas,la guerra de los 100 años,el descubrimiento de america,las guerras con los indígenas,la guerra civil americana,la 2º guerra mundial’’…increíble…ya estaba maravillado y eso que aun no los había leído en profndidad;un nueva tierra descubierta allende los mares,nuestro mundo…no era plano sino que era una esfera y se podía recorrer navegando…los avances tecnológicos,la medicina,incluso ponía que el hombre había ido a la luna…¡¡la luna¡¡¡ni siquiera en las leyendas mas fantasiosas habrían soñado algo asi…
Sin embargo también había parte que entristecia mi alma,a pesar de todas estas maravillas el hombre seguía fiel a su naturaleza.Seguia habiendo guerras y muerte ya fuera por codicia,odio o religión.Muchas veces seguramente por una mezcla de esas tres cosas.Una de las partes que me dolio fue ver como durante un periodo de la historia la iglesia católica había asesinado a incontables inocentes en nombre de Dios,acusándoles de brujería y pactos con el oscuro…hombres que habían sido los precursores de los que ahora se llamaban’’cientificos’’ y habían construido este nuevo mundo con ciencia y voluntad.
_Os prometo que dedicare una buena parte de mi tiempo a estudiar estos tomos,dije con la voz entrecortada por tantas revelaciones a la vez,pero por lo que veo hay ciertas cosas que…suspire…bueno,yo solo soy un atrasado hombre del pasado.Tendreis que disculparme si algunas cosas me son tremendamente dificles de creer.Estariamos cerca de una hora examinando los libros mas cercanos a mi época y debatiendo sobre diversos temas…religión,cultura,política…pero Milady no soltaba la botella la cual poco a poco iba menguando mientras su tez otrora palida se tornaba de un rojizo suave que resaltaba ante todo en sus mejillas.Podia ser una mujer fuerte pero seguía siendo una mujer y era bien sabido que no eran tan resistentes como nosotros.Aproveche un despiste para arrebatársela con suavidad y acercarmela a la nariz para olfatear su interior…un aroma dulzon y a la vez intenso me golpeo haciéndome parpadear…
_No deberíais estropear vuestro bello rostro abusando de estos licores aunque en cierto modo,sonreí sin malicia alguna,esos coloretes en vuestras mejillas son …graciosos.Mi broma parecio relajar un poco el ambiente entre ambos y me atrevi a acercarme la botella una vez mas no sin antes pedirle permiso a su propietaria…
_¿Puedo…?
Un leve gesto con la cabeza y una sonrisa me confirmaron su permiso y deje caer en mi garganta un poco de ese exótico licor.Me sorprendio gratamente su su sabor y aunque era cierto que calentaba alla por donde caia no era una sensación tan incomoda como la primera vez que probe(a escondidas,todo sea dicho)el aguardiente que hacían los monjes de mi condado.
Ese sabor que evocaba sensaciones tan familiares me alegro el animo y le devolví la botella a su dueña sonriendo aun como un tonto…
_E de admitir que en compañía de mis amigos caballeros e acabado mas de una noche riendo y bebiendo hasta el amanecer y por lo menos,espero que en esta época esos pequeños placeres no hayan desaparecido…ya me entendéis,no pretendo armar ningún escandalo con los lugareños pero una buena pinta sin duda creo relajaría mi inquietud.Quizas mañana busque algúna posada siempre y cuando antes memorice todo el tema del dinero en forma de papel y su valor actual…Off:esta vez soy yo quie lamenta la tardanza y la falta de inspiración Razz

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Oct 22, 2011 1:31 am

El Licor 43 caía por mi garganta, calentándola inevitablemente a su paso, como si fuera agua porque algo con tan poca graduación como aquello no me causaba el mismo efecto que podía causarme el ron, la ginebra o la absenta, por poner algún ejemplo de las armas de destrucción masiva que utilizaba cuando quería emborracharme hasta no acordarme ni de mi nombre, ni del día en el que me encontraba ni, tampoco, de las cosas que pese a que yo intentara olvidarlas seguían volviendo a mi mente, y quien dice cosas dice personas. En aquella situación cualquiera que me conociera mínimamente (es decir, sólo mis amigos más cercanos, esos que apenas tenía a excepción de gente cono Dan) y que supiera la relación que existía entre mi hermano y yo podía pensar que sólo él cruzaba mi mente, pero para mi desgracia aquello no era así, pues el alcohol parecía dejarme una tendencia al masoquismo importante que casi me obligaba a pensar en él, el griego de las narices por no decir otra cosa porque recordaría la otra noche y me pondría malísima en cualquier sentido de la palabra que pudiera existir... Aquel que no debía existir para mí aparte de las veces que tenía que verlo haciendo el voluntariado en aquel centro de servicios a la comunidad. Punto, no había nada más, no era nadie por quien tuviera que rallarme o comerme la cabeza ya que no éramos, ni seríamos nada (por favor, ¿yo con pareja? ¿Dónde se ha visto?), y ya estaba. ¿La solución a pensar en lo que no tenía que pensar? Alcohol, algo que había hecho una y mil veces a aquellas alturas de mi vida y pese a mi juventud que era borrar comeduras de cabeza a base de beber lo que fuera, en aquel caso Licor 43 al que le faltaba algo de chocolate, pero que aún así estaba bien... O lo estuvo hasta que Brian decidió convertirse en mi hermano, o al menos en alguien tan maniático respecto al alcohol como él, que no bebía absolutamente nada, y después de un buen rato en el que estuvimos hablando de todo lo que venía en los manuales, yo tratando de explicárselo y él tratando de comprenderlo, aprovechó un descuido por mi parte causado sin duda por la ya notable cantidad de alcohol que llevaba encima para quitarme la botella y hacer un comentario respecto al rubor de mis mejillas por el Licor 43 y para, tras pedirme permiso, beber un trago. Añadió que en sus días de caballero también había ido de fiesta, al menos toda la fiesta que pudiera haber en su época, hasta el amanecer con sus amigos y compañeros, y que esperaba que en aquel momento en el que nos encontrábamos esa clase de costumbres se siguieran manteniendo, añadiendo otra vez aquel tema de buscar una posada en el que tanto estaba insistiendo. Chasqueé la lengua contra el paladar, puse los ojos en blanco y, medio sonriendo, negué con la cabeza, cogiendo otra vez la botella de licor para darle un trago antes de devolvérsela, con las piernas subidas en el sofá y medio abrazándolas con los brazos, que las mantenían a una distancia suficiente de mí para que pudiera apoyar la barbilla en mis rodillas y lo de mirarlo me resultara tan fácil como hacerlo sentada, tan normal. – La mejor forma de acostumbrarte al uso actual del dinero es precisamente esa: utilizarlo. Respecto a lo demás, sólo puedo decirte que algunas cosas no cambian, Brian... Seguimos yendo con nuestros amigos y de fiesta hasta el amanecer, bebiendo hasta el agua de las plantas en muchos casos, pero en esta sociedad las cosas no son como las has vivido tú, como estás empezando a comprender después de que te lo haya explicado pero como aún vas a tener que aprender de una manera más práctica. Por ejemplo, ahora las mujeres también bebemos hasta que no podemos más y no recordamos nuestros nombres, las fiestas crean ambientes mixtos y... bueno, algo a lo que no estás acostumbrado, pasa lo que pasa cuando hombres y mujeres borrachos o en proceso de estarlo se juntan. – dije, con tono medio inocente y una sonrisa a juego que ocultaba que yo muchas, si no muchísimas veces, era la responsable de acabar exactamente así con hombres y no estando precisamente borracha sino totalmente sobria... Y lo que me gustaba hacerlo, porque como no me cansaría nunca de repetir mi reputación estaba totalmente merecida y era perfectamente adecuada hacia mi persona. En cualquier caso, decirle que muchas veces las discotecas se convertían en escenarios de películas porno, sobre todo porque no sabía ni lo que era una discoteca ni, tampoco, lo que era una película porno, no era plan y prefería decírselo de una manera mucho menos directa, tal y como lo había hecho, porque no entraba dentro de mis planes de futuro lo de traumatizar a un caballero medieval que se hospedaba en el antiguo piso de mi hermano en pleno Londres del siglo XXI. La mentira, por tanto, o al menos la suavización de la verdad, eran las opciones que me quedaban para adentrarlo en una realidad que después comprendería mejor, pero sólo cuando la viviera por sí mismo. ¿Significaba eso que tendría que llevármelo algún día de fiesta para que viera hasta qué punto todo había cambiado? Quizá, pero mejor cuando ya llevara más tiempo instalado y tuviera un DNI (falso, por cierto) que enseñar a los gorilas de las puertas de las discotecas ya que no podía hacer como yo y enseñar escote para ganarse la entrada... no lo veía tan gay, vamos.
– Respecto al tema de las posadas, ahora se llaman hoteles... Al menos los sitios en los que te quedas a dormir previo pago. Para tomar algo de beber tienes muchas opciones: bares, pubs, discotecas, aunque ahí se va más a bailar y a ligar, afters... Y para comer son los restaurantes, para que veas que hemos perdido el concepto de posada en el que las tres cosas podían llevarse a cabo a la vez. Ahora está todo mucho más especializado y diferenciado, y como beber por la calle o en un parque está prohibido aunque la mayoría de los jóvenes decidamos ignorar la prohibición... Bueno, puedes imaginártelo, eso no creo que haya cambiado demasiado respecto a tu tiempo: los padres quieren una cosa y los hijos la opuesta y hay muchos conflictos entre jóvenes que rechazan la moral de sus padres y los progenitores queriendo forzar a sus hijos a ser clones suyos. – añadí, encogiéndome de hombros y tratando de evitar que, de eso, sabía muchísimo... especialmente porque era la única normal de mi familia de ultraconservadores locos, y si yo era normal, pobre concepto de normalidad que había podido utilizar... Yo era mejor que eso, muchísimo mejor, el ejemplo más claro que pudiera encontrarse de mis palabras, así que ¿quién más adecuada que yo para revelar la existencia de esos conflictos?

OFF: Lo mismo te digo -.-U

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Brian Kingwall el Lun Nov 14, 2011 8:12 pm

Escuche atentamente sus explicaciones sobre la forma de divertirse en esta epoca...¿lugares en los que se juntaban a beber mujeres y hombres?inaudito...al parecer iba a tardar bastante tiempo en dejar de asombrarme.Tambien habia algo que no me contaba,al menos eso es lo que me parecia pues solia hacer pausas como si pensara en que decirme a continuacion y un leve atisbo de sonrisa marcaba la comisura de su boca...como si estuviera recordando algo gracioso o agradable.

Al parecer tampoco existian ya las posadas...si habia,sin embargo,negocios que cumplian alguna de las funciones que ejercian estas.Mi estomago volvio a gruñir al imaginarme un venado asado al fuego como los que comiamos mi padre y yo tras las cacerias.Mi padre...siempre habia querido ser como el,valiente,justo,sabio y un buen gobernante,no veia nada de malo en intentar ser lo mas parecido a el,honrar su memoria con mis actos ante sus ojos y los de dios.Mire por una ventana...ya era noche cerrada y no dejaba de llover con fuerza.

_Creo que ya os e robado buena parte de vuestro tiempo esta noche,sin duda tendreis otros quehaceres que aguantar a un extraño avido de preguntas,dije sonriendo amablemente,asi que deberia irme a descansar.Mañana empezare a salir por los alrededores para ir explorando el terreno,cuando haya mas luz...no pretendo alejarme mucho,al menos hasta que pueda orientarme...todos estas torres parecen iguales,deberiais poner banderas diferenciandolas.

Al mirar de nuevo por la ventana vi el brillo de las''farolas'',lo que antes habia creido eran arboles metalicos hechizados y ese resplandor entre la oscuridad me recordo algo que habia desatendido este ultimo dia.Cogi mi arma y hinque mi rodilla en el suelo frente a la ventana,frente al resplandor.Coloque mi arma en la posicion de la cruz y apoye mi frente en ella mientras empezaba a rezar en el latin antiguo que mi abuelo me habia enseñado de niño,la lengua de los apostoles,me habia dicho...yo no sabia si eso era verdad y menos tras un dia de revelaciones como este pero aun asi rogue al altisimo que me diera valor y fuerzas para salir adelante y poder volver con los mios si ese era su deseo...

Off:de nuevo,mil disculpas,e andado liado con el trabajo...

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Re: En tierra extraña(Libre)

Mensaje por Charlotte Thomas el Mar Nov 15, 2011 2:48 am

Probablemente ni aunque ya llevara un muy buen rato con Brian, primero en la calle y después tanto en mi piso como en el adyacente, ese que había pertenecido a Jack cuando había vivido allí en los tiempos en los que se estaba preparando en una de las bases militares de Londres para ir al ejército como un soldado más, acabara de asimilar que estaba delante de un hombre salido de hacía más de cuatro siglos y cuyas costumbres, actitudes y formas de pensar estaban clavadas en aquel entonces. No tanto porque no me lo demostrara, que lo hacía y además con creces, sino más bien por el hecho de que si a veces ya me costaba creer que yo podía controlar el agua y como había visto hacía un rato con el mismo caballero andante que tenía delante incluso curar a alguien, más aún me costaría asimilar que no era la única con poderes raros y que los había incluso en peor situación que yo porque, aún a malas, yo los controlaba... Brian ni eso. Me había tocado conocerlo, ser su guía y su consejera, y aún así no podía decirse que me creyera a veces lo que había, pero pese a todo lo haría porque dependía de mí... y porque me había caído, contra todo pronóstico, bien.
Sus palabras, atajando la conclusión a la que habíamos llegado de que se quedaría conmigo pero insistiendo en aquella testarudez suya que había mostrado desde un principio, me hicieron sonreír y negar con la cabeza, medio ignorando aquel ceremonial que incluso incluyó una oración en latín, lengua que había estudiado en bastante profundidad por mi carrera y mi propio interés en ella. Todo aquello vino antes de mí esperando a que terminara y poder, así, acercarme a él y apoyar la mano en su hombro, como instándolo a que se levantara y dejara de orar a las farolas (que a falta de estrellas por la contaminación lumínica suponía que servían, aunque mi propia falta de fe me impedía ser perfectamente consciente de esa realidad o tener una certeza que en el caso, por ejemplo, de mi hermano, sería total y absolutamente veraz sin posibilidad de equivocarse) para mirarme a mí, que era bastante más interesante de mirar que el Londres nocturno en una zona tranquila, como lo era aquella, y por tanto carente de interés se mirara por donde se mirase.
– Tendré que acordarme de despertarme a tiempo para acompañarte y no dejar que te pierdas, aprovechando que mañana no tengo clase y puedo pasar la mañana contigo. – musité, encogiéndome de hombros y guiándolo por la habitación primero y por el pasillo después hasta donde él dormiría, una habitación decorada de manera sencilla con un armario, una estantería plagada de libros varios, sobre todo de ficción, y una cama amplia que estaba sin hacer, mostrando sólo el colchón. Con la eficacia de haber hecho eso muchas veces, saqué del armario las sábanas limpias e hice la cama velozmente, dejándola preparada para que él se metiera cuando quisiera y fuera menester, apropiándome de su vocabulario por un momento.
– Esta es probablemente la mejor cama a la que puedas acceder ahora mismo y creo que te vendrá bien descansar después de tantas emociones, igual que a mí... Si necesitas algo estoy en la puerta de al lado, ya lo sabes, y haré lo que esté en mi mano para ayudarte. Que tengas dulces sueños, Brian. – dije, antes de acercarme a él, que no se había movido de donde estaba, la puerta de la habitación, y darle un beso, apenas un pico, en los labios, como de buenas noches y despidiéndome hasta el día siguiente de él a no ser que necesitara algo, en cuyo caso me quedaría... al menos hasta que se durmiera, que una, después de la nochecita que había tenido, también se merecía descansar un poco.

OFF: Ya sabes, no te preocupes por la tardanza ^^

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Re: En tierra extraña(Libre)

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