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Crimen pasional (Jessie Jones)
Rol-Misfits :: Ciudad :: Motel
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Crimen pasional (Jessie Jones)
Aquella mañana aunque el sol se había levantado brillante y con fuerza para la época en la que estábamos, hacía bastante frío. Era uno de esos días engañosos en los que la gente salía sin abrigo y luego pasaba lo que pasaba. Resfriados, gripes y todo una colección de enfermedades propias del invierno. Pero a mi no me engañaba, estaba decido a salir de casa con mi abrigo y una buena bufanda alrededor de mi cuello. Estaba yendo a por ellas a mi habitación, para dejarlo todo preparado para ir al trabajo cuando sonó mi teléfono. A estas horas solo podía ser una cosa...malas noticias y obviamente del trabajo. Aún me quedaba tres cuartos de hora para entrar a mi puesto, pero al parecer algo me requería allí antes. Suspiro mientras me acerco al teléfono despacio. Al descolgarlo, esperaba escuchar la voz de Andrea, pero no... es una voz que me desagrada. Ni si quiera me he molestado en aprenderme su nombre, me cayó mal desde el primer momento en el que lo vi y al parecer es mutuo. Habla de forma acelerada, para decirme el lugar donde debo ir.
Cuelgo el teléfono y apunto con un boli la dirección en la palma de mi mano. Se trata de un motel y ha habido un asesinato doble. Voy a la cocina y hecho el café en un termo, parece que hoy va a ser un día duro y no e he tomado el primer café del día. El día empezaba perfecto, tenía que ir antes a trabar, había un asesinato...¿qué más podía pasar hoy?. Salí de casa rápido en dirección al motel, gracias al coche en 20 minutos ya estaba en el lugar indicado por mi querido compañero.
Me bajo del coche y siento un escalofrío. ¡Mierda! Mi abrigo y la bufanda se han quedado en casa por las prisas. Niego con la cabeza y me dirijo a la puerta del motel, donde ya hay una compañera acordonando la zona. La chica se encuentra de espaldas y no se quien es, pero tiene una melena roja que le cae por debajo de los hombros. Por lo que solo puede ser Jessie Jones. Una buena amiga y compañera policía. Me pongo a su lado y coloco la mano en su hombro.
- Buenos días, supongo...nunca se que decir en estos casos. - digo encogiendo los hombros. - ¿Ya sabes algo? - señalo con la cabeza a la puerta del motel.
Cuelgo el teléfono y apunto con un boli la dirección en la palma de mi mano. Se trata de un motel y ha habido un asesinato doble. Voy a la cocina y hecho el café en un termo, parece que hoy va a ser un día duro y no e he tomado el primer café del día. El día empezaba perfecto, tenía que ir antes a trabar, había un asesinato...¿qué más podía pasar hoy?. Salí de casa rápido en dirección al motel, gracias al coche en 20 minutos ya estaba en el lugar indicado por mi querido compañero.
Me bajo del coche y siento un escalofrío. ¡Mierda! Mi abrigo y la bufanda se han quedado en casa por las prisas. Niego con la cabeza y me dirijo a la puerta del motel, donde ya hay una compañera acordonando la zona. La chica se encuentra de espaldas y no se quien es, pero tiene una melena roja que le cae por debajo de los hombros. Por lo que solo puede ser Jessie Jones. Una buena amiga y compañera policía. Me pongo a su lado y coloco la mano en su hombro.
- Buenos días, supongo...nunca se que decir en estos casos. - digo encogiendo los hombros. - ¿Ya sabes algo? - señalo con la cabeza a la puerta del motel.

Mark Oldfield- Mensajes: 99
Fecha de inscripción: 24/05/2011
Re: Crimen pasional (Jessie Jones)
La noche había sido una completa mierda infinita. Shadows estaba malo y al parecer, en su cabecita de perro si él no podía dormir, nadie en esa casa lo haría. Por eso, él y su catarro habían decidido subirse a mi cama y pasarse toda la noche lloriqueando, aullando, moviéndose, lamiendo mi mano, y en general, haciendo cualquier cosa que lograra mantenerme despierta cuando lograba cerrar los párpados más de diez segundos. Cuando las primeras luces de la mañana entraron en la habitación y la alarma puso fin a mi “feliz” noche, el perro traidor estaba felizmente dormido tras haberle hecho efecto la medicación. Murmuré una maldición y me levanté sonámbula para meterme bajo la ducha. Y como la maldita Ley de Murphy es implacable, en cuanto el chorro de agua empezó a caer, el teléfono hizo lo propio y comenzó a sonar. De nuevo maldije y salí a trompicones, resbalando un par de veces, evitando solo por los pelos no acabar estampada contra el suelo.
La voz de Edward me apremió desde el otro lado. Al parecer había habido un asesinato, y necesitaban policías por allí. Colgué, me vestí y diez minutos después salía de mi apartamento sin siquiera tomarme un café; conduje hasta el motel que me habían dicho donde ya había un par de coches de policía y empezamos a montar el perímetro, manteniendo a la gente y la prensa alejados. Bostecé disimuladamente mientras miraba al edificio. Un grupo de forenses ya estaba entrando y la policía criminal interrogaba testigos y buscaba pruebas. Todo rutinario, todo normal… y yo mataría por un café, aunque sabía que no era la mejor expresión justo ahora.
Una mano en mi hombro me hizo girarme para encontrarme con Mark. Sonreí y bostecé a la vez, cubriéndome la boca con la mano.
-Lo siento.. ha sido una noche muy larga y muy mala-me disculpé con una sonrisa-Lo cierto es que no sabemos mucho. El forense acaba de llegar y hasta ahora, la única información de la que disponemos es que la víctima es “Marie Johanson”, 30 años. Encontraron su carnet en la cartera. No faltaba dinero, ni joyas. Sólo había sangre por todos lados y una corbata al cuello de la chica. Oh y también han hablado de una nota, aunque no puedo darte más datos-se encoge de hombros. -¿Estás bien? Hace mucho que no nos vemos, quizá podríamos tomar un café cuando acabe todo esto.
La voz de Edward me apremió desde el otro lado. Al parecer había habido un asesinato, y necesitaban policías por allí. Colgué, me vestí y diez minutos después salía de mi apartamento sin siquiera tomarme un café; conduje hasta el motel que me habían dicho donde ya había un par de coches de policía y empezamos a montar el perímetro, manteniendo a la gente y la prensa alejados. Bostecé disimuladamente mientras miraba al edificio. Un grupo de forenses ya estaba entrando y la policía criminal interrogaba testigos y buscaba pruebas. Todo rutinario, todo normal… y yo mataría por un café, aunque sabía que no era la mejor expresión justo ahora.
Una mano en mi hombro me hizo girarme para encontrarme con Mark. Sonreí y bostecé a la vez, cubriéndome la boca con la mano.
-Lo siento.. ha sido una noche muy larga y muy mala-me disculpé con una sonrisa-Lo cierto es que no sabemos mucho. El forense acaba de llegar y hasta ahora, la única información de la que disponemos es que la víctima es “Marie Johanson”, 30 años. Encontraron su carnet en la cartera. No faltaba dinero, ni joyas. Sólo había sangre por todos lados y una corbata al cuello de la chica. Oh y también han hablado de una nota, aunque no puedo darte más datos-se encoge de hombros. -¿Estás bien? Hace mucho que no nos vemos, quizá podríamos tomar un café cuando acabe todo esto.

Jessie Jones- Empleo: Policía
Mensajes: 131
Fecha de inscripción: 29/06/2011
Re: Crimen pasional (Jessie Jones)
La verdad es que lo que menos me apetecía ahora mismo era tener que ver una habitación llena de sangre y un cadaver. A estas horas de la mañana, debía de estar prohibido estas cosas, no quiero parecer un tío sin sentimientos pero...total, el fallecido no se va a mover de allí ¿no podemos esperar a que la gente se tomase un café tranquilamente y bajase el desayuno? para no acabar con el estomago más revuelto de lo normal, quiero decir. Aunque no queda otro remedio, solo queda ponerse las pilas y listo, hoy será otro gran día de trabajo. Y lo único bueno que veo en él, es la presencia de Jj. No se me daba muy bien hacer amistades con la gente, y una de las pocas que tenía en la comisaría era ella. El resto de compañeros y yo...no solíamos encajar mucho, aunque sé que la mayoría de la culpa es mía. En algún momento intentaré cambiar mi forma de ser, para no acabar solo con...17 gatitos. Los niños temerían pasar por al lado de mi casa y sería para siempre el loco de los gatos. Pero ahora me tengo que centrar, ya pensaré en mi vida personal en otro momento.
Veo la cara y el gesto que pone Jj al verme, una ligera sonrisa asoma detrás de un bostezo. Supongo que todos andamos igual, nos ha jodido en el peor momento y a nadie, le ha dado tiempo a tomarse un café. ¡El café! Ya se me había olvidado el termo que había metido en el coche, el abrigo no pero por lo menos con el café a lo mejor entro en calor.
- Quedas perdonada, todos estamos igual. ¿Algo especial? - pregunto ante su mala noche y encojo mis hombros, mientras escucho lo que va diciendo sobre el asesinato de la mujer. Mi expresión cambia al instante, Supongo que mi cara ahora mismo debe ser un poema, y mi tez se ha debido de poner más blanca de lo normal. Trago saliva, e intento hablar con normalidad. - No...no sabes...lo que pone en la nota...¿no? - pregunto de forma entrecortada y algo nervioso. La idea de que el que asesinó a mi madre, sigue haciendo de las suyas sin que yo pueda remediarlo. - Tengo un termo de café en el coche...¿quieres mientras, mientras esperamos? - cierro los ojos y voy al coche sacando dos vasos de plástico y el termo. Me siento en el capó del coche y miro a Jj preocupado. - Tengo que decirte una cosa, pero...tiene que ser un secreto. - digo en un susurro, mirando a la puerta del motel por si salía algún policía o la víctima hacía acto de presencia en estos momentos.
Veo la cara y el gesto que pone Jj al verme, una ligera sonrisa asoma detrás de un bostezo. Supongo que todos andamos igual, nos ha jodido en el peor momento y a nadie, le ha dado tiempo a tomarse un café. ¡El café! Ya se me había olvidado el termo que había metido en el coche, el abrigo no pero por lo menos con el café a lo mejor entro en calor.
- Quedas perdonada, todos estamos igual. ¿Algo especial? - pregunto ante su mala noche y encojo mis hombros, mientras escucho lo que va diciendo sobre el asesinato de la mujer. Mi expresión cambia al instante, Supongo que mi cara ahora mismo debe ser un poema, y mi tez se ha debido de poner más blanca de lo normal. Trago saliva, e intento hablar con normalidad. - No...no sabes...lo que pone en la nota...¿no? - pregunto de forma entrecortada y algo nervioso. La idea de que el que asesinó a mi madre, sigue haciendo de las suyas sin que yo pueda remediarlo. - Tengo un termo de café en el coche...¿quieres mientras, mientras esperamos? - cierro los ojos y voy al coche sacando dos vasos de plástico y el termo. Me siento en el capó del coche y miro a Jj preocupado. - Tengo que decirte una cosa, pero...tiene que ser un secreto. - digo en un susurro, mirando a la puerta del motel por si salía algún policía o la víctima hacía acto de presencia en estos momentos.

Mark Oldfield- Mensajes: 99
Fecha de inscripción: 24/05/2011
Re: Crimen pasional (Jessie Jones)
En cuanto empecé a relatarle los pocos datos que sabía de la escena del crimen, Mark empezó a mudar de color de piel. Del rojo del frío, al amarillo enfermizo, para acabar en un blanco que podría competir con el mejor color de piel de los vampiros. ¡Je! Vampiros… todo en mi vida parece llevarme inexorablemente hacia ellos. Y lo peor es que debía dar las gracias de que no me hubieran dejado entrar a ver el espectáculo en vivo y directo, sería muy difícil de explicar por qué una agente de policía está arrodillada al lado del cuerpo de la víctima y se está bebiendo su sangre de tentempié. Y si esto era malo, era mucho peor tener la certera sensación de que si hiciera eso, sabría con exactitud quién ha matado a esa mujer. Todo queda reflejado en la sangre como bien estaba aprendiendo, y seguro que en lo único que podía pensar la mujer antes de morir, lo que se le habría quedado marcado, sería la cara del asesino. Cómo la mató, lo que le hizo antes de dejarla a merced de la parca.
Pero, incluso aunque pudiera beber de su sangre, incluso aunque pudiera conseguir llevar unas gotas a mis labios, estaba dispuesta a verlo? A ser una testigo incapaz de hacer nada por evitarlo, de que probablemente nunca nadie me creería, me tomarían por loca. O puede que consiguiera pruebas en su contra, que lo detuviera, pero probablemente conllevara muchas preguntas que no podía contestar.
De forma brusca volví a la realidad, traída por el atrayente olor a café recién…sacado del termo, ¿a quién le importaba? ¡Era café! Extendí la mano para coger el vaso de plástico que me ofrecía Mark, me apoyé a su lado en el coche y llevé el recipiente a mis labios. Era mágico, en cuanto el líquido entró en contacto con mi boca, ya me sentía mejor, más despierta, con los sentidos más alerta. Era como beber sangre, salvo porque el café despertaba mi parte…” humana”.
-Gracias por el café, de verdad lo necesitaba.-le dí otro trago- -No, lo siento. No sé qué pone en la nota. Tampoco he entrado a ver el cadáver. Puede que suene a chiste, pero digamos que la hemoglobina y yo no nos…llevamos especialmente bien. Puede alterar de forma notable mi personalidad-intenté que suene a broma y sonrío-Aunque por tu cara quizá no sea un chiste. ¿tampoco soportas la sangre, o hay algo más? Porque de verdad no tienes buena cara. Vayamos a sentarnos mientras se libera un poco la zona y me cuentas ese super- secreto tuyo.-vuelvo a sonreír y me encamino hacia una zona un poco menos ajetreada. Luego me apoyo en la pared y le miro aún sosteniendo el vaso como mi bien más preciado. -¿Qué pasa Mark?-pregunto ahora sí, dejando de lado la broma ya que ni siquiera estar lejos le había mejorado la palidez de su cara. Y dado que no creía que existiera alguien más sensible que yo al olor de la sangre, debía ser algo grave.
Pero, incluso aunque pudiera beber de su sangre, incluso aunque pudiera conseguir llevar unas gotas a mis labios, estaba dispuesta a verlo? A ser una testigo incapaz de hacer nada por evitarlo, de que probablemente nunca nadie me creería, me tomarían por loca. O puede que consiguiera pruebas en su contra, que lo detuviera, pero probablemente conllevara muchas preguntas que no podía contestar.
De forma brusca volví a la realidad, traída por el atrayente olor a café recién…sacado del termo, ¿a quién le importaba? ¡Era café! Extendí la mano para coger el vaso de plástico que me ofrecía Mark, me apoyé a su lado en el coche y llevé el recipiente a mis labios. Era mágico, en cuanto el líquido entró en contacto con mi boca, ya me sentía mejor, más despierta, con los sentidos más alerta. Era como beber sangre, salvo porque el café despertaba mi parte…” humana”.
-Gracias por el café, de verdad lo necesitaba.-le dí otro trago- -No, lo siento. No sé qué pone en la nota. Tampoco he entrado a ver el cadáver. Puede que suene a chiste, pero digamos que la hemoglobina y yo no nos…llevamos especialmente bien. Puede alterar de forma notable mi personalidad-intenté que suene a broma y sonrío-Aunque por tu cara quizá no sea un chiste. ¿tampoco soportas la sangre, o hay algo más? Porque de verdad no tienes buena cara. Vayamos a sentarnos mientras se libera un poco la zona y me cuentas ese super- secreto tuyo.-vuelvo a sonreír y me encamino hacia una zona un poco menos ajetreada. Luego me apoyo en la pared y le miro aún sosteniendo el vaso como mi bien más preciado. -¿Qué pasa Mark?-pregunto ahora sí, dejando de lado la broma ya que ni siquiera estar lejos le había mejorado la palidez de su cara. Y dado que no creía que existiera alguien más sensible que yo al olor de la sangre, debía ser algo grave.

Jessie Jones- Empleo: Policía
Mensajes: 131
Fecha de inscripción: 29/06/2011
Re: Crimen pasional (Jessie Jones)
Aquello cada vez se volvía más difícil, no era sencillo explicar ciertas cosas a la policía sobre un crimen cuando mi único testigo era un fantasma. El fantasma de la víctima que solía aparecerse por allí como si nada, para contarme lo que en realidad había pasado en su asesinato. Aquello era un engorro, es cierto que conseguimos resolver numerosos casos así pero...me había ganado una reputación. Una reputación de rarito y excéntrico, que además no me gustaba nada. Bastante tenía ya con ser el soso y el tímido de la comisaría, como para tener más cosas que decir a mis espaldas. Y supongo que esa al menos era la parte buena, que todas aquellas cosas que decían de mi, nunca llegaba a enterarme. Bendita ignorancia la mía, yo no entiendo porque la gente se enfada cuando pasan estas cosas.
Allí me encontraba otra vez, pero encima el crimen de hoy era peor. Hacía tiempo que no me llamaban para un caso de este estilo, creía que la persona que hacía esto había parado de matar, pero me equivocaba. Aquel ser repugnante que se supone que era mi padre, había vuelto a hacer de las suyas y esta vez no podía dejarle escapar. Tendría que hacer todo lo posible para encontrarle con la ayuda de Jessie, que ahora debía de empezar a conocer mi historia desde el principio. Me miro las manos nervioso, y le doy un largo trago al café apurando la última gota de aquel vaso de plástico. Estaba seguro de que mi piel se había vuelto tan blanca como la nieve o el mármol, no quiero que se piense que estoy enfermo o algo por el estilo.
- ¿Te da miedo la sangre? o es más bien...¿asco? - pregunto aún con una vocecilla nerviosa que no era propio de mi. Llegamos a una zona, un poco alejada de la puerta de aquel motel, lejos de policías y miradas indiscretas. Trago saliva y doy un gran suspiro, preparándome para hablar. Levanto mi vista del suelo, para mirar a los ojos de mi compañera. Bueno, más bien de mi amiga. - Esto es muy difícil de explicar, pero...allá voy. - encojo los hombros y comienzo a relatar mi historia. - Mi madre fue asesinada hace un tiempo ¿recuerdas? Pues por la descripción del cuerpo de la víctima... - digo haciendo una pausa. - Es el mismo asesino que el de ella. ¿Y sabes que es mejor aún? - digo sonriendo con una mueca un tanto extraña y burlesca. - Que ese tío es mi padre. - añado de forma rápida, como si diciendo aquello me quitase un gran peso de encima. - Y...por eso quería saber lo de la nota. La última iba referida a mi. - añado bajando la cabeza y poniendo mis manos sobre ella, para ocultar un par de lágrimas que se escapaban de mis ojos.
Allí me encontraba otra vez, pero encima el crimen de hoy era peor. Hacía tiempo que no me llamaban para un caso de este estilo, creía que la persona que hacía esto había parado de matar, pero me equivocaba. Aquel ser repugnante que se supone que era mi padre, había vuelto a hacer de las suyas y esta vez no podía dejarle escapar. Tendría que hacer todo lo posible para encontrarle con la ayuda de Jessie, que ahora debía de empezar a conocer mi historia desde el principio. Me miro las manos nervioso, y le doy un largo trago al café apurando la última gota de aquel vaso de plástico. Estaba seguro de que mi piel se había vuelto tan blanca como la nieve o el mármol, no quiero que se piense que estoy enfermo o algo por el estilo.
- ¿Te da miedo la sangre? o es más bien...¿asco? - pregunto aún con una vocecilla nerviosa que no era propio de mi. Llegamos a una zona, un poco alejada de la puerta de aquel motel, lejos de policías y miradas indiscretas. Trago saliva y doy un gran suspiro, preparándome para hablar. Levanto mi vista del suelo, para mirar a los ojos de mi compañera. Bueno, más bien de mi amiga. - Esto es muy difícil de explicar, pero...allá voy. - encojo los hombros y comienzo a relatar mi historia. - Mi madre fue asesinada hace un tiempo ¿recuerdas? Pues por la descripción del cuerpo de la víctima... - digo haciendo una pausa. - Es el mismo asesino que el de ella. ¿Y sabes que es mejor aún? - digo sonriendo con una mueca un tanto extraña y burlesca. - Que ese tío es mi padre. - añado de forma rápida, como si diciendo aquello me quitase un gran peso de encima. - Y...por eso quería saber lo de la nota. La última iba referida a mi. - añado bajando la cabeza y poniendo mis manos sobre ella, para ocultar un par de lágrimas que se escapaban de mis ojos.

Mark Oldfield- Mensajes: 99
Fecha de inscripción: 24/05/2011
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