Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

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Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Eian McKellar el Lun Mayo 21, 2012 5:00 am

Hacía días que el barrio entero se había quedado sumido en la máxima oscuridad al caer la noche. Nadie parecía saber que podía haber pasado para que ocurriese todo aquello. No había luz y todos los aparatos electrónicos habían dejado de funcionar, aquello era una coñazo. No había nada que hacer, creo que nunca me había aburrido tanto como en estos días. Y no solo había pasado eso, cosas más raras habían sucedido los días anteriores. Animales mutantes y virus que afectaban a la gente, hasta llegar a convertirlo en verdaderos zombies. La verdad es que todo aquello se escapaba a mi entender.

Tras días encerrado en casa subsistiendo con lo poco que quedaba, al final tuve que salir a por alimentos y otras cosas de necesidad. Hasta las pilas se habían acabado, y eso era un problema en las noches sin electricidad. Así que tras ignorar a mi abuela y convencer a mi hermano, conseguí salir de casa. Como siempre, llevaba mi navaja, aunque esta vez directamente la llevaba en la mano, y esta escondida en el bolsillo. Nadie iba a pillarme desprevenido en un ataque. Antes de salir del portal, encendí mi cigarrillo y abrí la puerta mirando el exterior. Aquello no ofrecía una visión agradable, había coches rotos y cubos de basura ardiendo, toda la calle se encontraba patas arriba.

Comencé a andar hacia una de las tiendas cercanas, por suerte para mi, no me encontré a nadie por el camino. Aunque si que pude observar alguna de esas criaturas mutadas parecidas a las ratas aunque de mayor tamaño y aladas. Los últimos metros a la entrada de la tienda, los hice corriendo por si acaso aquellos seres se decidían a atacarme. La verdad es que una navaja contra ellos, no parece efectiva. Cerré la puerta al entrar y me quedé apoyado en ella, recuperando el aliento. Allí la gente ya había estado saqueando, espero encontrar las pilas o velas, y cosas que comer. Ando por los pasillos, cogiendo las cosas que quiero y echándolas en una mochila. Cereales, leche, galletas, las pilas... entonces un ruido llama mi atención. Las campanillas de la puerta han tintineado, advirtiendo que alguien ha entrado. Me escondo en el extremo de uno de los pasillos, agachado esperando ver quien ha entrado a la tienda. Aunque me gustan las peleas, espero no meterme hoy en ninguna, no es el día indicado para acabar mal.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Mayo 26, 2012 6:21 am

Las cosas estaban raras últimamente. Por un lado estaba el hecho de que las noticias que llegaban de uno de los barrios de Londres cercanos al mío, Thamesmead, eran bastante desalentadoras, como si a alguien le hubiera parecido divertido hacer de la película 28 Días Después una realidad; por otro, yo apenas había salido de casa, estaba más controlada que normalmente por mi hermano y me sentía prisionera hasta el punto de que ni siquiera había pisado el centro comunitario... Y con eso podía comprenderse un poco de mi aburrimiento, supongo. Iba allí por hacer el papel que me habían encasquetado mis padres como condición para pagarme la carrera y ser independiente en cierto modo de ellos, aunque yo me conformaba con vivir sola, aunque al final había aprendido que liándome con los que había por allí me entretenía... ¡Y ni por esas! Incluso la universidad estaba cerrada aquellos días por posiblemente miedo a contagios, ya que había el rumor de que incluso los zombis estaban por allí, vivitos y coleando, dispuestos a morder a cualquiera...
Y, cómo no, no se me ocurrió una idea mejor que ir a aquel barrio un día que me levanté más aburrida de lo normal. ¿Qué podía hacer, de todas maneras? Londres estaba siendo un maldito caos aburrido últimamente, apenas salía de casa, el único amigo con el que me liaba muy frecuentemente se había ganado que estuviera sin hablarle y necesitaba alcohol... y la mejor licorería que había en la ciudad estaba precisamente en la cuna de la infección, así que quisiera o no tenía que arreglarme e ir. Lo de arreglarme era un concepto relativo, porque pese a que fuera la primera que nunca renunciaba a ir más o menos bien vestida (en mi estilo, pero menos es nada) también sabía que no estaría la cosa para ponerme tacones de aguja, precisamente, por lo que opté por unos vaqueros largos y elásticos, aunque ajustados, una camiseta negra de Pantera y unas botas de cordones dentro de las cuales metí los pantalones para estar lista. Así, salí de casa y me dirigí, como pude, al famoso Thamesmead... aunque debería decir al desierto Thamesmead, porque la mayoría de la gente con la que me encontré huía en dirección contraria y lo que había por la calle eran... ¿qué se suponía que eran aquellos bichos asquerosos que parecían ratas con alas? Ni lo sabía ni me importaba, y como tampoco me apetecía que fueran a morderme y a pegarme algo contagioso decidí esquivarlos en mi dirección a la licorería... terminando en un supermercado.
Visto con perspectiva, lo poco que había visto me había resultado suficiente para darme cuenta de que aquello parecía Mordor o, mejor, Silent Hill, y por muy fan que fuera de la saga, que lo era, no era tampoco plan de sentirme Alex Shepherd e ir matando monstruos por ahí, aunque dado el parecido del protagonista del juego con mi hermano quizá tenía motivos genéticos para hacerlo... En cualquier caso, me decidí a no avanzar más que de aquel supermercado y preferí meterme, dado que parecía más o menos vacío y seguro, por lo que avancé y fui directa a la sección de alcohol, que cómo no estaba desvalijada... Típico. Solté un bufido y quizá se me escapó alguna maldición entre dientes, al menos hasta que escuché un ruido y por un momento me di cuenta de que no estaba sola. Por precaución, cogí una botella vacía y rota para defenderme de lo que fuera y me posicioné cerca de las escasas botellas de agua que había por allí. A continuación, me dispuse a caer en el peor tópico de película de terror habido...
– ¿Quién anda ahí? – pregunté al aire, sin esperar realmente una respuesta y, en todo caso, sabiendo que probablemente habría llamado la atención de algún zombi, de haberlo... igual que habiendo entrado. Sin embargo, el tópico no se cumplió y la atención de quien llamé hizo que, al verlo, frunciera el ceño, botella rota aún en mano como arma improvisada.
– ¿Eian? – no pude evitar preguntar, incrédula por verlo allí después de tanto tiempo.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Eian McKellar el Dom Mayo 27, 2012 10:53 pm

Aquella tienda estaba hecha un desastre, era obvio que la gente de la zona había utilizado aquella tienda para abastecerse de víveres antes de marcharse o encerrarse en su casa. Tampoco entendía ese comportamiento, estar atrincherado en casa durante días y días sin salir, yo no entiendo como la gente no se ha muerto de aburrimiento allí dentro. Yo necesitaba salir, aunque fuese a la esquina y sentir el aire freso en mi cara, correr un poco y si tengo suerte, poder ver a Lil un rato. Aunque aquello se había complicado bastante, con todo lo que había sucedido en la ciudad, no era fácil llegar hasta su casa o alguna zona "segura". Porque como en cada situación de peligro, la gente enloquecía y se volvía más furiosa y agresiva de lo normal. Se pensaban que cualquier persona que pasase cerca suya, era un peligro y no se daban cuenta de que el verdadero peligro estaba justo detrás suyo. Solo espero que todo este...mundo irreal que ha aparecido de la nada, acabe pronto y podamos volver a tener una vida normal de una vez por todas.

Cuando la puerta había hecho aquel sonido, me había puesto en tensión. Lo mejor que podía haber entrado en aquella tienda era otra persona, normal y corriente, que había venido a buscar alimentos al igual que yo. Cruzaría los dedos o rezaría si pensase que todo aquello sirviese para algo. Los pasos se dirigen a un pasillo cercano al que yo me encuentro escondido. Puede que desde allí consiga verme si se da la vuelta, pero...un momento. Creo que a aquella persona la conozco, si no me equivoco es...Charlotte. Una de esas muchas chicas con las que antes compartía una noche y una cama. Aunque como todas no la había vuelto a ver, después de un par de veces, nos habíamos vuelto unos desconocidos. Se oye un crujir de cristales, al intentar moverme, entonces ella se percata de mi presencia preguntando quien anda aquí. Al verme, pregunta incrédula si soy yo.

- El mismo que viste y calza. - añado sonriendo, mientras me pongo en pie y me acerco a ella, aunque dejando una distancia prudencial. - Si no recuerdo mal...esto pilla un poco lejos de tu casa ¿no? - pregunto alzando una ceja, poniendo mi mochila sobre el hombro.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Charlotte Thomas el Jue Mayo 31, 2012 6:14 am

Durante un momento no pude evitar sentirme como la rubia de una película de terror. Es decir, en el 90% de esa clase de cine la rubia no sólo es la primera en morir, que también, sino que además es la que comete las estupideces que cualquier espectador con dos dedos de frente encuentra patéticas, como yo acababa de hacer, así que cualquier paralelismo con la realidad no sólo resultaba adecuado, sino que también me hacía quedar como la idiota que sabía que no era... O como una zorra afortunada, algo que pude comprobar cuando efectivamente, de todas las personas que vivíamos en Londres, no sólo no tuve que toparme con un no infectado sino con alguien a quien conocía, a mi manera por supuesto. Casi se me notó cómo me relajé cuando, sin siquiera escuchar su respuesta, reconocí a Eian, porque sabía que en aquel momento no corría peligro alguno salvo el de querer estamparlo contra una pared y hacerle de todo (algo normal siendo yo, por otra parte, así que tampoco me preocupaba en exceso), y por eso mismo incluso me permití medio sonreír y soltara la botella de alcohol rota con expresión divertida.
– Sí, pero en este barrio es donde están las mejores licorerías de la ciudad, y como sabes esa clase de detalles son mis preferidos de vivir en Londres, así que aprovechaba para conseguir lo que quería y de paso curiosear. – repliqué, encogiéndome de hombros y limpiándome la mano en un trozo de tela de una camiseta rota que había por allí, entre las baldas que separaban los diversos productos.
Apenas me bastó un momento para subir la mirada hacia él y, pasado el potencial peligro, acercarme para verlo más de cerca, ya que hacía tiempo que no nos veíamos... Y, sin embargo, él seguía igual de sexy, con el pelo oscuro, los ojos castaños, la piel morena y sobre todo los tatuajes que se escondían bajo su ropa y que tanto me habían gustado en su momento... y seguían gustando, que algunas cosas nunca cambiaban.
– Te veo bien. A lo mejor es por el caos que hay alrededor de nosotros, porque no has cambiado nada desde que nos conocimos o porque tienes un día en el que estás particularmente guapo, pero es así. – comenté, encogiéndome de hombros con una sonrisa pícara dirigida hacia él y mordiéndome después el labio inferior de manera totalmente inconsciente, sin que sirviera de precedente.
Iba a preguntarle qué tal le iba todo, cualquier cosa con tal de poder iniciar una conversación cordial con alguien que me caía bastante bien pese a las inevitables pullas que se me escapaban de vez en cuando con todo el mundo, pero un sonido me interrumpió. Apenas fue un crujido, casi imperceptible, pero me hizo fruncir el ceño y desviar la cabeza en la dirección de donde creía que había provenido.
– No has traído a ningún amigo contigo, ¿no...? – pregunté, más retóricamente que otra cosa y en un susurro destinado únicamente a él, para lo cual me acerqué más, y al parecer hice bien en no alzar el tono de voz porque un nuevo sonido volvió a escucharse en el aire: el que significaba que no estábamos solos.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Eian McKellar el Vie Jun 29, 2012 2:22 am

La verdad es que encontrarme a Charlotte en esta situación no era algo muy agradable, bueno ni en esta ni en ninguna situación. Esta chica era bastante atractiva y alegre pero en el fondo estaba un tanto ida de la cabeza. Cuando una idea, por minúscula que sea, se mete dentro de su cabeza no hay manera de que salga de ella. Y si le gustabas hacía lo imposible para...bueno, para llevarte a la cama y luego, si te he visto no me acuerdo. Se podría decir que aquella chica, que ahora estaba delante de mi, era como mi alma gemela. Era una de las chicas que más se parecía a mi de todas las que había conocido. Una chica que no buscaba nada en concreto solo una relación de una noche. Una noche de placer y diversión, una noche loca y a buscar a otra persona. La verdad es que siempre he pensado que eso es una buena manera de vivir, hasta que...bueno, hasta que conocí a Lilith y todo cambió. Cuando la conocí, senté la cabeza y solo quería centrarme en ella. No quería cagarla por nada del mundo, aunque a veces resistir la tentación no es nada sencillo.

Y encontrarme con Charlotte y recordar viejos tiempos, tampoco ayudaba. Menos mal que la situación en la ciudad era caótica y hacía que mis ganas de...ligar por decirlo de alguna manera, se mantuviesen a raya. No entiendo como la gente de las películas de terror tienen ganas de acostarse con alguien en esas situaciones. Da igual que haya un asesino, estén rodeados de zombies, les persiga un fantasma...siempre encuentran el momento idóneo para mantener relaciones. La miro sonriente ante sus palabras, ahí estaba la Charlotte de siempre.

- Nunca cambiarás ¿eh? - muevo la cabeza de un lado a otro. - Ya que has cotilleado algo...¿has visto algo interesante? - pregunto inquietado por si ella, ha podido ver una de esas cosas que pueblan la ciudad. No me haría ninguna gracia encontrarme con alguno de esos seres.

Noto como me radiografía de arriba a abajo, aunque yo también lo hago. La verdad es que es una chica atractiva y muy interesante, si no fuese por Lilith, estoy seguro de que nosotros volveríamos a tener una noche divertida juntos. Pero no puedo, prometí a Lil centrarme en la relación al cien por cien, y no puedo cagarla en la primera de cambio, solo por haberme encontrado con...¿mi ex? No exactamente, aunque supongo que viendo mi estilo de vida es lo más parecido a una ex que he tenido nunca. Las palabras que salen de su boca me hacen sonreír de nuevo. - Vaya, casi había olvidado lo directa que eras hablando. - digo acercándome un poco a ella y retirando un mechón de su cara. - Tú tampoco estás nada mal. Puede que todo esto sea por ser las dos únicas personas de la tienda. Seguro que si hubiese alguien más, no te hubieses percatado de mi presencia. - añado bromeando.

Aquella conversación estaba tomando un camino que no me gustaba, pero parece que tampoco podía resistirme a seguir. A parte de su aspecto físico, ella me cae bastante bien. Su humor y su forma de ser son atrayentes bajo mi punto de vista. Veo como sus labios iban a moverse, para preguntar algo, cuando un leve ruido se oye en la tienda. Miro a un lado y a otro con la sonrisa borrada de mi rostro, espero que no haya dentro uno de esos "zombis" que decía en los periódicos, puede que solo sea alguien que estuviese escondido aquí. Niego con la cabeza ante su pregunta.

- He venido solo. - susurro como ella ha hecho, escuchando otro sonido en el lugar.Fuese lo que fuese, estaba andando por allí, y si venía hacía donde nosotros...casi que prefiero no pensarlo. Tenemos que escondernos o salir de aquí, por si las moscas. Saco mi navaja, y hago un gesto a Charlotte para que no hable muy alto. - Vamos por allí, detrás del mostrador. - digo comenzando a andar, pero sin apartar la vista del final del pasillo, por si aparecía algún ser extraño y actuando como un héroe, intentando proteger a Charlotte de lo que sea que haya causado el ruido. - De prisa, pero sin hacer ruido. - susurro de nuevo, escuchando como algo de cristal cae al suelo y se rompe en mil cachitos.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Jun 30, 2012 12:48 am

La cercanía era necesaria porque en momentos como aquel era mejor aliarse que actuar los dos por separado, a tontas y a locas, y muy probablemente acabar los dos muertos cuando podíamos resultar a salvo los dos para hablar... ¡y lo que surgiera! Que Eian estaba muy bueno, y aquella era una de las razones por las que, además de por instinto de supervivencia, me había acercado a él, ya que recordaba todas y cada una de las veces que nos habíamos acostado – al fin y al cabo, él era junto a Erik de lo más parecido a un ex que una chica como yo, cuya relación más seria había sido con la marca de condones a la que le era habitual, podía haber tenido nunca – y sabía que valía la pena lo suficiente para querer que volviera a pasar... Y ya se sabe, el que la sigue la consigue, además de que seguía siendo lo suficientemente guapa para saber que seguía teniendo una oportunidad con él, que ya había caído bajo mis encantos alguna vez.
El único problema que encontraba a todo aquello era que estábamos en medio de un barrio que no era el mío y en el que lo que parecía una plaga divina (o una copia de la mentalidad de mi hermano) había hecho que hubiera desde bichos mutantes hasta zombis cuya cercanía era lo suficientemente peligrosa para que te consideraras un infectado. En el mejor de los casos, lo que estaba haciéndonos compañía en la tienda era de esos malditos animales que daban más asco que cualquiera de mis profesores intentando ser enrollado; en el peor, un zombi que nos haría a Eian y a mí pasar el rato que nos tocaba estar juntos como dos monstruos muertos de hambre de carne humana, un plan no muy excitante para aquel día. Fuera cual fuera la opción, no obstante, no teníamos más opción que saber a qué nos enfrentábamos para tener claro cómo lo haríamos, y por eso mismo ignoré su detalle – adorable, pero totalmente innecesario – de hacerse el caballero y alcé una ceja, cogiéndolo del brazo para que se detuviera.
– A veces el cambio no es bueno, Eian. A veces es bueno mantener costumbres ancestrales que han pasado de generación en generación en uno mismo porque no vas a saber nunca cuándo te vienen bien. Y a veces es bueno usar lo que te han enseñado, sin cambiarlo ni un pelo. – le dije, susurrando y medio sonriendo aunque pareciera que se me había ido la pinza del todo. Lo pillé, con mis palabras, lo suficientemente por sorpresa para que me permitiera caminar hacia la caja con pasos rápidos y bastante silenciosos, que me permitieron no llamar la atención demasiado cuando me colé detrás del mostrador para rebuscar lo que había por allí. Eian me había acompañado, probablemente porque no le quedaba más remedio al parecer que me había vuelto loca, y se quedó allí mientras yo rebuscaba por allá hasta dar con un rifle muy bien escondido, razón por la cual nadie se lo había llevado aún.
Conocía aquel lugar lo suficiente para saber que los cajeros, hartos de los robos constantes que se producían, guardaban armas detrás de la barra; conocía exactamente en qué parte lo hacían y con qué código se abría el cajón, todo aquello porque había vivido algún altercado allí que me había permitido ser testigo de ello, y eso era lo que explicaba que tuviera un rifle en la mano y que estuviera buscando las balas a ver si estaba o no cargado, algo básico si lo pretendía usar, como estaba en mis planes.
Durante un momento no me fijé en la reacción de Eian porque estaba muy ocupada metiéndole las balas que había encontrado pro el cajón al arma, pero cuando lo hice y accidentalmente provoqué un ruido más alto de lo normal lo miré a los ojos, al igual que él había hecho conmigo, con la certeza de que lo que fuera que había por allá nos había escuchado... y así fue. El ruido de cristales rotos se incrementó hasta que finalmente pudimos ver al otro lado del pasillo a un zombi que nos miraba como si fuéramos un plato de comida especialmente apetitoso, mirada a la que estaba más que acostumbrada aunque no fuera de manera tan literal como aquella. Como aún estaba estudiando y no quería que mi cerebro fuera pasto de muertos vivientes que parecían salidos de cualquier videojuego que se preciara (se parecía a los del Dead Rising, ahora que me fijaba mejor), miré a Eian de reojo, en guardia.
- Yo que tú iba buscándonos una salida si no quieres convertirte en carne picada humana para la hamburguesa que ese de ahí quiere comerse. – le dije, en un tono suficientemente alto como para provocar que el zombi dejara la carne envasada que se estaba comiendo y empezara a acercarse a nosotros. Me dio el tiempo suficiente de, como me habían enseñado, respirar hondo varias veces y enfocar, de tal manera que el único tiro que disparé le dio en la cabeza a una distancia de unos diez metros y lo tiró al suelo en redondo. No me dio tiempo a alegrarme, sin embargo, porque volví a la Tierra a tiempo de mirar a Eian y a la salida que había buscado y para dirigirme a ellos, saliendo por fin de allí... y sin soltar el arma o la munición.
– Me alegra ver que jugar a tantos juegos de zombis me ha servido para algo. – comenté, antes de guardar el arma para que la gente no flipara por la calle demasiado y antes, también, de mirar a Eian con una media sonrisa. – No sé si te lo llegué a contar alguna vez, pero mi hermano es militar, y él se aseguró de que no sea una niña indefensa, precisamente. Por eso sé disparar. Ahora... ¿vamos a algún sitio seguro o sigues queriendo entrar ahí dentro? – le dije, con los brazos en jarras y una ceja alzada, así como el rifle colgado en una funda que le había encontrado en la tienda en una de mis piernas. Jill Valentine de Resident Evil parecía, a mi lado, una maldita aficionada.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Eian McKellar el Miér Ago 29, 2012 11:33 pm

Aquella situación parecía sacado de una película de terror barata. Dos jóvenes en una tienda abandonada, que son atacados por un zombie, qu debía estar escondido en algún rinccón Tal vez le hemos atraído por nuestras voces o nuestro oler corporal, en las películas de estos seres siempre huelen la carne fresca. Lo que estaba claro en este momento es que había que hacer algo y rápido, si algo he aprendido con las películas de terror, es que él que no actúa de forma rápida es el primero en morir. Y sinceramente, no me apetece terminar mis días tan pronto, creo que aún me quedan bastantes cosas por hacer.

Me giro hacia Charlotte tras escuchar sus palabras, la verdad es que no comprendía muy bien lo que estaba diciendo. Esas palabras en aquel momento no eran nada oportunas, aunque hacían recapacitar. ¿Qué intentaba decir con ellas? Usar lo que te han enseñado…hago una mueca de extrañeza con mi rostro, al no comprender muy bien lo que intenta decirme con todo aquello, puede tener muchos significados, pero mi cabeza no está dispuesta a ponerse a pensar ahora mismo. Frunzo el ceño al ver que se pone a andar hasta el mostrador y se coloca deetrás, como si buscase algo. No creo que sea el mejor momento para ponerse a robar el dinero de la caja registradora.

- Muy bonito todo lo que has dicho, lo apuntaré en mi diario. ¿Pero…alguna idea para salir de esta? – me estaba poniendo algo nervioso, lo admito. No me gustaba la presencia cercana de aquel ser, que ahora mismo giraba la esquina del pasillo comiendo algo de carne envasada. Ese ser era nauseabundo, daba cosa con tan solo mirarlo y el olor que desprendía era aún peor.

Miro de nuevo a Charlotte con los ojos abiertos como platos, al ver que ha conseguido un arma de fuego. Un rifle, que estaba cargando para…disparar al ser que se disponía a hacer un banquete con nosotros. Algo tentador, pero se me había quitado el apetito, así que tendremos que declinar la invitación del zombie. Tal vez…otro día. Vuelvo a la realidad, moviendo la cabeza de un lado a otro, al escuchar la voz de mi compañera. Creo que tiene razón. H de buscar una salida de este lugar y lo antes posible. Me giro y miro alrededor, buscando algún lugar por el que salir. ¡Y bingo! Justo detrás de nosotros, había un escaparate de cristal que nos separaba de la calle. Solo había que romperlo con algo y salir de allí, por si acaso Charlotte falla el tiro. Cojo la caja registradora y la tiro contra el escaparate con todas mis fuerzas, que en unos instantes se convierte en cientos pedazitos de cristal. Me giro para coger a Charlott justo en el momento en que dispara y el zombie cae al suelo. Salimos a la calle, bromeando sobre el asunto y la situación que acabamos de vivir.

- Si fueses vestida de cuero y con una larga trenza, serías igualita a Lara Croft. Bueno y si en lugar de zombies fuesen caza tesoros. – añado sonriente. Escucho lo que dice sobre su hermano, y ahora comprendo algo de la frase anterior. – Dale las gracias de mi parte, porque dudo que yo hubiese sido capaz de hacerle algo con esto. – digo guardando mi navaja y mirando a mi alrededor. – No gracias, creo que he tenido suficiente por hoy con esa tienda. Podríamos ir a un lugar algo más tranquilo y…bueno, nose. Agradecerte de alguna manera lo que has hecho hoy por mi ¿Se te ocurre algún sitio para eso? – digo mordiendo mi labio de forma sensual.

La verdad es que no se muy bien que estoy haciendo, el peligro en la tienda ha terminado y ahora debería de vovler a casa y listo. Pero creo que aún existe esa tensión sexual entre nosotros, y no creo que la nadie sea capaz de resistirse a eso. O simplemente haya sido por la tensión del momento, volviendo a las películas de terror siempre salen los actores manteniendo relaciones en momentos como estos. Y aunque nunca lo h entendido en situaciones como esta, comprendes muchas cosas. Me quedo callado, con una sonrisa pícara en mis labios, esperando a que ella conteste.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

Mensaje por Charlotte Thomas el Sáb Sep 01, 2012 12:01 am

Eian tenía algo que me hacía sacar a la Charlotte más pícara y juguetona que llevaba dentro, quizá por su increíble sonrisa o su cuerpazo de infarto (porque, había que reconocerlo, el chaval estaba de toma pan y moja), y daba igual que estuviéramos en medio de lo que bien podía parecer la pantalla de cualquier videojuego de zombis que se preciara o en mitad de una escena directamente sacada de Jersey Shore, el caso es que inevitablemente entre nosotros seguía existiendo una tensión sexual no lo suficientemente resulta que nos hacía coquetear hasta en las situaciones más inapropiadas... como lo era aquella. Si no, que alguien me explicara cómo demonios se podía calificar a acabar de matar a un zombi (porque me negaba a verlo como una persona, dado que había intentado comerme) en una tienda semiabandonada de Thamesmead al lado de un antiguo rollo y a punto de mandarlo todo a la mierda para hacer del antiguo del susodicho rollo algo desfasado y que necesitaba actualizarse. A favor de la situación tenía que decir que por una vez comprendía a los protagonistas de películas de terror y su necesidad de acostarse en momentos como aquel, pero en cualquier caso eso era lo último en lo que debía pensar cuando mi vida podía estar en peligro por algo sacado de las fantasías más retorcidas de algún afectado por la tormenta, porque seguro que la maldita tormenta había tenido algo que ver... Como en casi todo lo malo que pasaba en Londres últimamente.
Las palabras de Eian, sin embargo, me sacaron de mis pensamientos. Después de decirme que parecía Lara Croft (todo un detalle, aunque me faltaba delantera para ser ella, y honestamente era bastante mejor que una pava que sólo era tetas y pistolas), me pidió que se lo agradeciera a mi hermano, algo que con suerte no haría, y me sugirió ir a agradecerme lo que había hecho por él a algún lugar más apropiado. Lo que quizá cualquiera hubiera interpretado de otra manera, yo lo hice de la manera sexual, aunque en mi defensa tenía que decir que él me lo había puesto en bandeja con su tono y su manera de morderse el labio, dándome ganas de hacer eso mismo... Y ya estoy elucubrando. Tenía que volver a centrarme si no quería montarlo allí mismo (ah, ¿es que no quería?), y por eso mismo en apenas unos segundos me forcé a mirarlo a los ojos y a asentir, como si no se me hubiera pasado por la cabeza probar el kamasutra de arriba abajo con él en alguna parte menos pública.
– Hay un bar cerca de aquí, pero que no llega a ser este barrio. Quizá no haya zombis que me hagan ponerme a lo Lara Croft, aunque no estoy segura de cuánta tranquilidad puede proporcionarnos un antro de mala muerte como ese... Como de todas maneras me apetece que me lo agradezcas, sígueme. – le dije, medio sonriendo al final y guiñándole un ojo antes de ponerme en marcha hacia el susodicho local, en el que únicamente había estado un par de veces y siempre acompañada, porque no me fiaba de entrar sola a ese sitio en el que había tanta testosterona descontrolada que probablemente me violaran de verme aparentemente indefensa... aunque yo supiera, mejor que nadie, que de indefensa tenía lo mismo que de virgen: nada.
El camino, que recorrimos rápidamente para no despertar la atención de ningún otro zombi o criatura extraña que hubiera por allí, se me hizo particularmente largo por haberlo hecho en un silencio necesario para pasar desapercibidos, y sólo cuando llegamos al nuevo barrio, en el que los destrozos no eran tan considerables, pude respirar hondo y aminorar el paso para quedar a la altura de Eian y que, de hecho, pareciera que íbamos juntos... porque lo íbamos, más que nada. Después de atravesar un par de calles y de doblar unas cuantas esquinas, llegamos a un bar semioculto entre los locales cerrados de alrededor, y sin dudar un momento me adentré en él. Pese a estar oscuro y que oliera a cerveza que matara, los hombres que había por allí eran eso, hombres (camioneros, encima, lo cual los hacía aún más hombres), y no monstruos caníbales a los que había que matar, por lo que me dirigí hacia la barra y una vez allí pedí una cerveza de botellín, porque no me fiaba de la calidad de la cerveza de los grifos que tenían por allí. En cuanto me la sirvieron, y a Eian lo que él había pedido, apoyé un codo en la barra y lo miré de nuevo, con interés.
– Cuando quieras puedo empezar a aceptar tu agradecimiento, ¿eh? Tengo más trucos guardados bajo la manga que ese, pero creo que las cosas se tendrían que poner muy feas para que te los enseñara... – comenté, con los dedos jugando en el cristal de la botella y haciendo dibujos con las gotas de agua que había en su frío exterior.

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Re: Encuentro con el pasado (Charlotte Thomas)

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